Amar a Dios sobre todas las cosas: el camino hacia el Reino

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COLUMNA

Cultura Bíblica

Amar a Dios sobre todas las cosas: el camino hacia el Reino

Quien opta por el Reino de Dios está cumpliendo, necesariamente, con el primer mandamiento de la Ley: amar a Dios sobre todas las cosas.

26 julio, 2026
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Dos de las parábolas que leemos hoy, al afirmar que se vendió todo lo que tenían para adquirirlo, dan un valor absoluto a la adquisición del Reino. ¿Esto quiere decir que el Reino de los cielos es Dios mismo, el cual exige amarlo sobre todas las cosas?

Este domingo llegamos a las últimas parábolas del Reino, dentro del discurso parabólico de Jesús. Se nos presentan dos parábolas con el mismo significado: la del tesoro escondido en el campo y la de la perla preciosa. Para adquirirlas, aquellos que las descubren van y venden todo cuanto tienen con tal de obtenerlas. La última parábola es la de la red que pesca toda clase de peces; los más grandes representan a los herederos del Reino, mientras que los pequeños, que no pueden aprovecharse, son los descartados del Reino de los cielos.

Considerando las dos parábolas que requieren “venderlo todo”, es importante recordar que, a lo largo de su ministerio, Jesús exigió a varios que, para seguirlo, debían darle una prioridad total (Lc 9,57-62). A un joven le dijo: «Ve, vende todo lo que tienes, repártelo entre los pobres; así tendrás un tesoro en el cielo. Luego ven y sígueme» (Mt 19,21).

A partir de estos datos podemos constatar que seguir a Jesús y adquirir el Reino de los cielos requieren, de nuestra parte, el mismo abandono de muchas otras cosas que son, tal vez, valiosas, pero que podrían distraernos. Quien opta por el Reino de Dios está cumpliendo, necesariamente, con el primer mandamiento de la Ley: amar a Dios sobre todas las cosas.

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