Opinión

La lucha transversal

A lo largo de la historia hemos visto cómo se han cometido graves injusticias causando daños irreparables a miles de familias y sus generaciones. Por mencionar un ejemplo: la esclavitud que no solamente era permitida, sino que promovida en muchas naciones, es una huella indeleble en la historia de la humanidad por haber visto al hombre como un medio, que podía ser usado para intereses de otros.

Una vez abolida la ley de la esclavitud, reparar ese daño es todavía un reto de nuestro presente. Porque las heridas que se causan a una persona, a una familia, o a un pueblo o cultura dejan rastro y memoria por generaciones. Es por esto que hoy en día seguimos reparando graves errores del pasado.


Cada época trae consigo sus propios retos y causas por las cuales luchar. Hoy, a pesar de que la lucha por la mujer es un compromiso que muchos han tomado ya por décadas e incluso siglos, es un reto que parece no tener fin. Parece ser que en lugar de avanzar vamos retrocediendo cada vez que leemos en las noticias casos de feminicidios, de mujeres desaparecidas, de mujeres violentadas y abusadas. Porque cuando lastiman a una mujer, nos lastiman a todas, lastiman familias y generaciones dejando heridas difíciles de sanar.

Porque parece ser que con cada generación, nacen agresores más sínicos y sinvergüenzas que sin más, están dispuestos a tomar aquello que no les corresponde, a tomar aquello que debiera ser protegido y custodiado como el gran tesoro de alguien, y tirarlo a la basura como si fuera algo desechable.

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En el marco del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, no nos queda más que honrar a tantas mujeres a las que les han arrebatado sus sueños, a las que les quitaron la oportunidad de convertirse en aquello a lo que se sentían llamadas a ser con la entrega y constancia de nuestro trabajo de todos los días para evitar que haya más mujeres que tengan que pasar por el infierno de ser tratadas y miradas como objetos de placer o fugas de ira.

La violencia contra la mujer es un realidad a la que nos enfrentamos hoy en día, que lejos de encontrar la solución, vemos cómo evoluciona en las esferas públicas y privadas. Si tienes la dicha de mirar la problemática desde fuera, entonces la responsabilidad de actuar con justicia y diligencia es mayor. Quedarse callado cuando presenciamos actos mínimos de violencia contra la mujer, es validar los actos atroces que escuchamos todos los días. Así como el amor se nutre de pequeña acciones, la violencia de nutre de pequeños actos que permitimos por pensar que no es gravoso.

Esta lucha es transversal a todo lo que nos sintamos llamados a ser. Lo que dejes de hacer es un paso en retroceso en esta causa porque sabemos que el odio se alimenta de la pasividad y de la ira de muchos. Es momento de ser parte de la causa y no una piedra más que obstruya el camino hacia la dignificación de la mujer.

 

*Alison González es vocera de la organización Pasos por la Vida.

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