Opinión

Hans Küng católico, ortodoxo y reformado

Años atrás leí una entrevista al teólogo suizo Hans Küng (1928-2021) donde se definía como católico, ortodoxo y reformado.

Me identifiqué con esa posición y a partir de entonces la hice mía. Inspirado por él me asumo como hijo de esas tres tradiciones cristianas.

El pasado seis de abril, a los 93 años, murió este extraordinario teólogo. El más conocido a nivel internacional con una obra traducida en más 20 lenguas.


Küng a los 34 años asiste como teólogo perito al Concilio Vaticano II (1962-1965) invitado por el papa Juan XXIII junto con Joseph Ratzinger, que después sería el papa Benedicto XVI.

Los dos tuvieron un papel muy relevante en la renovación de la Iglesia. Al terminar el Concilio ingresan como profesores de teología en la Universidad de Tubinga en Alemania.

En 1968 Ratzinger toma la decisión de seguir otro camino, deja la universidad y se distancia de las posiciones que sostuvo en el Concilio.

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Küng fue pionero en el diálogo ecuménico entre las Iglesias cristianas. A él se debe la eliminación de la condena de la Iglesia católica a las Iglesias ortodoxas y a las de la Reforma protestante.

Esto puso fin a una posición que se mantuvo por siglos y que hacía imposible el diálogo entre las Iglesia. Fue un cambio de carácter histórico.

Promovió el diálogo Interreligioso a través de la Fundación Ética Planetaria que crea en 1995. Solía decir: “No habrá paz entre las naciones sin paz entre las religiones; no habrá paz entre las religiones sin diálogo entre las religiones; no habrá diálogo entre las religiones si no se investigan los fundamentos de las religiones”.

Küng en su trabajo académico como teólogo impulsó de forma creativa y sugerente el diálogo interdisciplinar entre las distintas ciencias.

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A partir de 1979, la Congregación para la Doctrina de la Fe le impidió dar clases de teología en centros de formación de sacerdotes y decretó que ya no “podía ser considerado como teólogo católico”.

Nunca hubo una condena o excomunión de la Iglesia y siempre, a pesar de la decisión tomada por Roma, se mantuvo en comunión con ella.

Se reunión con el papa Benedicto XVI y con el Papa Francisco y en diversas ocasiones grupos de la Iglesia solicitaron que se le rehabilitara como teólogo católico. Esto nunca sucedió.

Fue crítico del dogma de la infalibilidad del Papa, que Pío IX declara en 1870. Se pronunció por la abolición del celibato en la iglesia latina y la muerte asistida.

Celebró la elección del Papa Francisco que calificó como “una primavera” en la Iglesia que implicaba una ruptura con el pasado.

Como estudiante de teología leí y estudié la obra de Kūng y a lo largo de mi vida la he seguido leyendo. Me inspira y abre horizontes.

Dentro de su extraordinaria producción recuerdo sus libros sobre la historia del judaísmo, del cristianismo y del islamismo.

De Hans Küng queda su obra y su ejemplo de vida. El Evangelio y el seguimiento de Jesús estuvo siempre al centro de su vida de este católico, ortodoxo y reformado.

 

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Twitter: @RubenAguilar

Rubén Aguilar Valenzuela es profesor universitario y analista político.

 

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