Opinión

Extirpación de úteros a migrantes en Estados Unidos

En estos días hemos conocido la noticia de que una enfermera que trabajaba en un centro de detención de migrantes en Georgia, Estados Unidos, denunció públicamente que en ese lugar se les había practicado de manera forzosa una histerectomía a mujeres migrantes. Según los testimonios, por lo menos ocho han sufrido esta práctica en ese lugar.

Esta situación es muy grave, pues realizar este tipo de operaciones, sin el permiso de la mujer, se convierte en una esterilización forzada. Y la esterilización forzada es actualmente interpretada por el derecho internacional como tortura y trato cruel e inhumano, lo cual está prohibido por la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Entonces, en primer lugar, estamos viendo una muy probable violación a los derechos humanos de las mujeres detenidas por una migración ilegal.


Entremos a una segunda arista de éste problema: el trato a los migrantes como personas sin derechos. Este es un tema que actualmente, tanto la Iglesia Católica como muchas organizaciones más, buscan atender, promoviendo que las personas migrantes son seres humanos, con toda la dignidad, en busca de una vida mejor que su país de origen.

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En este caso, la denuncia se realiza por histerectomías forzadas, pero, ¿cuántas otras violaciones a los derechos humanos pueden estarse presentando en centros de detención de migrantes, no sólo en un país, sino en todo el mundo, incluyendo nuestro México?

Una tercer arista consiste en la xenofobia (odio al extranjero) que se alcanza a vislumbrar detrás de estas histerectomías forzadas, pues finalmente el objetivo de una operación de este tipo es evitar que la mujer víctima tenga hijos.

¿Qué estarán pensando quienes realizan estos procedimientos en los centros de migrantes? Seguramente que, en caso de que estas personas se queden en su país, no puedan tener hijos, y con ello evitar que crezca el número de personas de cierta raza o nacionalidad.

Una cuarta arista que debemos considerar es que se viola el Derecho a la Vida y a la Familia de todos ser humano, también consagrado en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, pues una mujer a la cual se le ha mutilado, se le elimina la posibilidad de dar vida en un futuro, además, con ello, la posibilidad de tener los hijos que ella decida y formar una familia.

Las noticias nos informan que las denuncias ya han sido presentadas, e inclusive, que el Congreso de los Estados Unidos está tomando cartas en el asunto.

Ojalá que esta valiente enfermera logre, con su denuncia pública, detener las violaciones a los derechos humanos que pudieran llegar a normalizarse en estaciones migratorias de todo el mundo, y nos haga reflexionar una vez más que los migrantes deben ser tratados con dignidad y respeto, pues la Sagrada Familia de Nazaret, también fue migrante en Egipto, y pueden ser fortaleza de tantos miles de migrantes que dejan su tierra, por una razón mayor que podemos llegar a ignorar.

*Jesus Valdez de los Santos es Coordinador de la Comisión de Vida de la Arquidiócesis Primada de México.

Los textos de nuestra sección de opinión son responsabilidad del autor y no necesariamente representan el punto de vista de Desde la fe.

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