Rosario de San José: ¿cómo rezarlo?

Honremos a San José rezando este pequeño Rosario.
San José.
San José.

Estamos en el Año de san José, y este 1° de mayo la Iglesia celebra a San José, obrero. Honremos a este querido santo, rezando este breve Rosario.

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1. Iniciar:


‘Por la señal de la santa cruz, de nuestros enemigos líbranos Señor, Dios nuestro,
en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.’

2. En la primera cuenta hacer acto de contrición

‘Yo confieso…’ o ‘Señor mío Jesucristo…’

3. En las tres cuentas, rezar Padre Nuestro, Ave María y Gloria al Padre.

4. Seguir esta dinámica:

  • En cada cuenta grande anunciar el Misterio.
  • Leer y meditar el texto bíblico.
  • Dialogar con san José al respecto
  •  En cada una de las 10 cuentas pequeñas rezar la siguiente oración:

Oh, san José, por Dios elegido,
casto esposo de la Virgen María,
y padre adoptivo de Su Hijo,
acógenos en tu Sagrada Familia,
sé nuestro auxilio en toda necesidad
e intercede por nosotros,
ahora y en nuestra hora final. Amén.

5. Al terminar:

“En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén”

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PRIMER MISTERIO:

El ángel se aparece en sueños a San José

El ángel se aparece en sueños a San José

José recibe y obedece anuncio del ángel (Mt 1, 18-24).

La generación de Jesucristo fue de esta manera: Su madre, María, estaba desposada con José y, antes de empezar a estar juntos ellos, se encontró encinta por obra del Espíritu Santo. Su marido José, como era justo y no quería ponerla en evidencia, resolvió repudiarla en secreto.

Así lo tenía planeado, cuando el Angel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: «José, hijo de David, no temas tomar contigo a María tu mujer porque lo engendrado en ella es del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados».

Todo esto sucedió para que se cumpliese el oráculo del Señor por medio del profeta: Ved que la virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrán por nombre Emmanuel, que traducido significa: «Dios con nosotros». Despertado José del sueño, hizo como el Angel del Señor le había mandado, y tomó consigo a su mujer.

Leer el texto bíblico, meditarlo y dialogar con san José

SEGUNDO MISTERIO:

La Sagrada Familia: Jesús, María y san José.

La Sagrada Familia: Jesús, María y san José.

José y María van a Belén, donde nace Jesús

(Lc 2, 1-20)

 En aquella época apareció un decreto del emperador Augusto, ordenando que se realizara un censo en todo el mundo. Este primer censo tuvo lugar cuando Quirino gobernaba la Siria. Y cada uno iba a inscribirse a su ciudad de origen. José, que pertenecía a la familia de David, salió de Nazaret, ciudad de Galilea, y se dirigió a Belén de Judea, la ciudad de David, para inscribirse con María, su esposa, que estaba embarazada.

Mientras se encontraban en Belén, le llegó el tiempo de ser madre; y María dio a luz a su Hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el albergue.

En esa región acampaban unos pastores, que vigilaban por turno sus rebaños durante la noche. De pronto, se les apareció el Angel del Señor y la gloria del Señor los envolvió con su luz. Ellos sintieron un gran temor, pero el Angel les dijo: «No teman, porque les traigo una buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo: Hoy, en la ciudad de David, les ha nacido un Salvador, que es el Mesías, el Señor. Y esto les servirá de señal: encontrarán a un niño recién nacido envuelto en pañales y acostado en un pesebre».

Y junto con el Angel, apareció de pronto una multitud del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo: «¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra, paz a los hombres amados por él». Después que los ángeles volvieron al cielo, los pastores se decían unos a otros: «Vayamos a Belén, y veamos lo que ha sucedido y que el Señor nos ha anunciado».

Fueron rápidamente y encontraron a María, a José, y al recién nacido acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que habían oído decir sobre este niño, y todos los que los escuchaban quedaron admirados de que decían los pastores.

Mientras tanto, María conservaba estas cosas y las meditaba en su corazón. Y los pastores volvieron, alabando y glorificando a Dios por todo lo que habían visto y oído, conforme al anuncio que habían recibido.

Según la tradición, los Reyes Magos siguieron la Estrella de Belén para llegar al encuentro con Jesús.

Según la tradición, los Reyes Magos siguieron la Estrella de Belén para llegar al encuentro con Jesús.

(Mt 2, 1-12)

Nacido Jesús en Belén de Judea, en tiempo del rey Herodes, unos magos que venían del Oriente se presentaron en Jerusalén, diciendo: «¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Pues vimos su estrella en el Oriente y hemos venido a adorarle.»

Al oír esto, el rey Herodes se sobresaltó y con él toda Jerusalén. Convocó a todos los sumos sacerdotes y escribas del pueblo, y por ellos se estuvo informando del lugar donde había de nacer el Cristo. Ellos le dijeron: «En Belén de Judea, porque así está escrito por medio del profeta: Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres, no, la menor entre los principales clanes de Judá; porque de ti saldrá un caudillo que apacentará a mi pueblo Israel.»

Entonces Herodes llamó aparte a los magos y por sus datos precisó el tiempo de la aparición de la estrella. Después, enviándolos a Belén, les dijo: Id e indagad cuidadosamente sobre ese niño; y cuando le encontréis, comunicádmelo, para ir también yo a adorarle.

Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino, y he aquí que la estrella que habían visto en el Oriente iba delante de ellos, hasta que llegó y se detuvo encima del lugar donde estaba el niño. Al ver la estrella se llenaron de inmensa alegría.

Entraron en la casa; vieron al niño con María su madre y, postrándose, le adoraron; abrieron luego sus cofres y le ofrecieron dones de oro, incienso y mirra. Y, avisados en sueños que no volvieran donde Herodes, se retiraron a su país por otro camino.

Leer el texto bíblico, meditarlo y dialogar con san José, por ejemplo, sobre las dificultades del viaje; que no hubo sitio para ellos; el Nacimiento de Jesús, y la visita de los pastores y de los Magos.

TERCER MISTERIO:

La presentación de Jesús en el Templo

La presentación de Jesús en el Templo

José lleva a circuncidar al Niño Jesús, le da su nombre y lo lleva al templo (Lc 2, 21-38)

Cuando se cumplieron los ocho días para circuncidarle, se le dio el nombre de Jesús, el que le dio el ángel antes de ser concebido en el seno.

Cuando se cumplieron los días de la purificación de ellos, según la Ley de Moisés, llevaron a Jesús a Jerusalén para presentarle al Señor, como está escrito en la Ley del Señor: Todo varón primogénito será consagrado al Señor y para ofrecer en sacrificio un par de tórtolas o dos pichones , conforme a lo que se dice en la Ley del Señor.

Y he aquí que había en Jerusalén un hombre llamado Simeón; este hombre era justo y piadoso, y esperaba la consolación de Israel; y estaba en él el Espíritu Santo. Le había sido revelado por el Espíritu Santo que no vería la muerte antes de haber visto al Cristo del Señor.

Movido por el Espíritu, vino al Templo; y cuando los padres introdujeron al niño Jesús, para cumplir lo que la Ley prescribía sobre él, le tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo: «Ahora, Señor, puedes, según tu palabra, dejar que tu siervo se vaya en paz; porque han visto mis ojos tu salvación, la que has preparado a la vista de todos los pueblos, luz para iluminar a los gentiles y gloria de tu pueblo Israel.»

Su padre y su madre estaban admirados de lo que se decía de él. Simeón les bendijo y dijo a María, su madre: «Este está puesto para caída y elevación de muchos en Israel, y para ser señal de contradicción – ¡y a ti misma una espada te atravesará el alma! – a fin de que queden al descubierto las intenciones de muchos corazones.»

Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, de edad avanzada; después de casarse había vivido siete años con su marido, y permaneció viuda hasta los ochenta y cuatro años; no se apartaba del Templo, sirviendo a Dios noche y día en ayunos y oraciones.

Leer el texto bíblico, meditarlo y dialogar con san José

CUARTO MISTERIO:

Huida de la Sagrada Familia a Egipto.

Huida de la Sagrada Familia a Egipto.

José huye con María y Jesús a Egipto, y luego vuelve con ellos a Nazaret (Mt 2, 13-23)

Después que ellos se retiraron, el Angel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: «Levántate, toma contigo al niño y a su madre y huye a Egipto; y estate allí hasta que yo te diga. Porque Herodes va a buscar al niño para matarle.»

Él se levantó, tomó de noche al niño y a su madre, y se retiró a Egipto; y estuvo allí hasta la muerte de Herodes; para que se cumpliera el oráculo del Señor por medio del profeta: De Egipto llamé a mi hijo.

Entonces Herodes, al ver que había sido burlado por los magos, se enfureció terriblemente y envió a matar a todos los niños de Belén y de toda su comarca, de dos años para abajo, según el tiempo que había precisado por los magos.  Entonces se cumplió el oráculo del profeta Jeremías: Un clamor se ha oído en Ramá, mucho llanto y lamento: es Raquel que llora a sus hijos, y no quiere consolarse, porque ya no existen.

Muerto Herodes, el Angel del Señor se apareció en sueños a José en Egipto y le dijo: «Levántate, toma contigo al niño y a su madre, y ponte en camino de la tierra de Israel; pues ya han muerto los que buscaban la vida del niño.»

Él se levantó, tomó consigo al niño y a su madre, y entró en tierra de Israel. Pero al enterarse de que Arquelao reinaba en Judea en lugar de su padre Herodes, tuvo miedo de ir allí; y avisado en sueños, se retiró a la región de Galilea, y fue a vivir en una ciudad llamada Nazaret; para que se cumpliese el oráculo de los profetas: Será llamado Nazoreo.

Leer el texto bíblico, meditarlo y dialogar con san José

QUINTO MISTERIO:

El Niño Jesús perdido y hallado en el templo.

El Niño Jesús perdido y hallado en el templo.

José y María pierden y encuentran al Niño Jesús (Lc 2, 41-52)

Los padres de Jesús iban todos los años a Jerusalén en la fiesta de la Pascua. Cuando el niño cumplió doce años, subieron como de costumbre, y acabada la fiesta, María y José regresaron, pero Jesús permaneció en Jerusalén sin que ellos se dieran cuenta.

Creyendo que estaba en la caravana, caminaron todo un día y después comenzaron a buscarlo entre los parientes y conocidos. Como no lo encontraron, volvieron a Jerusalén en busca de él.

Al tercer día, lo hallaron en el Templo en medio de los doctores de la Ley, escuchándolos y haciéndoles preguntas. Y todos los que lo oían estaban asombrados de su inteligencia y sus respuestas.

Al verlo, sus padres quedaron maravillados y su madre le dijo: “Hijo mío, ¿por qué nos has hecho esto? Piensa que tu padre y yo te buscábamos angustiados”. Jesús les respondió: “¿Por qué me buscaban? ¿No sabían que yo debo ocuparme de los asuntos de mi Padre?”.

Ellos no entendieron lo que les decía. Él regresó con sus padres a Nazaret y vivía sujeto a ellos. Su madre conservaba estas cosas en su corazón. Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura y en gracia delante de Dios y de los hombres.

Leer el texto bíblico, meditarlo y dialogar con san José

Letanía a San José

San José es el único santo que tiene una letanía reconocida por la Iglesia.

De San José podemos aprender cómo hacer crecer a los hijos en la fe y el amor a Dios.

De San José podemos aprender cómo hacer crecer a los hijos en la fe y el amor a Dios.

Al terminar el Rosario se puede rezar:

Señor, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.
Señor Dios Padre, Rey Celestial, ten piedad de nosotros.
Señor Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.
Señor Dios, Espíritu Santo Consolador, ten piedad de nosotros.
Santísima Trinidad, un solo Dios, ten piedad de nosotros.
Santa María, ruega por nosotros.

San José, ruega por nosotros.
Noble descendiente de David, ruega por nosotros.
Luz de los Patriarcas, ruega por nosotros.
Esposo de la Madre de Dios, ruega por nosotros.
Casto guardián de la Virgen, ruega por nosotros.
Padre adoptivo del Hijo de Dios, ruega por nosotros.
Celoso defensor de Cristo, ruega por nosotros.
Cabeza de la Sagrada Familia, ruega por nosotros.

José, el más justo, ruega por nosotros.
José, el más casto, ruega por nosotros.
José, el más prudente, ruega por nosotros.
José, el más valiente, ruega por nosotros.
José, el más obediente, ruega por nosotros.
José, el más fiel, ruega por nosotros.

Espejo de paciencia, ruega por nosotros.
Amante de la pobreza, ruega por nosotros.
Modelo de trabajadores, ruega por nosotros.
Gloria de la vida doméstica, ruega por nosotros.
Custodio de vírgenes, ruega por nosotros.
Pilar de las familias, ruega por nosotros.
Consuelo de los afligidos, ruega por nosotros.
Esperanza de los enfermos, ruega por nosotros.
Patrono de los moribundos, ruega por nosotros.
Terror de los demonios, ruega por nosotros.
Protector de la Santa Iglesia, ruega por nosotros.

Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo,
escúchanos Señor.
Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo,
perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
ten piedad y misericordia de nosotros, Señor.

Lo estableció como señor de Su casa.
Y príncipe de todas Sus posesiones.

Oremos: Oh Dios, que en Tu amorosa Providencia
elegiste a san José como esposo de Tu Madre Santísima,
concédenos, te rogamos, tener en el Cielo como intercesor
a quien en la Tierra veneramos como protector.
Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén

 

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