Opinión

Ángelus dominical: Que no se te escurra el tiempo de Pascua

ANTES DE SALIR el sol me dispongo a escribir estas líneas -ahora son las 5:30 de la medianoche- y bien podría arrepentirme de lo que escribo, pues tal parece que los malos pensamientos abundan justamente cuando es de noche, o más bien cuando nos cerramos a la luz, aunque sea de día…

EN LA REFLEXIÓN presencial que martes a martes entablo con la nutrida comunidad de mi parroquia (nadie pesa menos de 65 kilos y muy frecuentemente llevan algún tentempié para compartir), ha surgido por segunda ocasión el tema de Iscariote, que nos ha dado no sólo para pensar en él, sino más bien en nosotros…

MÁS ALLÁ DE LA TIRRIA que el evangelista san Juan manifiesta por su compañero, desde hace mucho tiempo me ha llamado la atención una afirmación cronológica que parecería meramente circunstancial, pero que revela lo que había en el corazón de Judas cuando decide entregar a su Maestro: era de noche (Jn 13,30)…


ASÍ COMO EL DICHO afirma que no hay peor ciego que el que no quiere ver ni peor enfermo que el que no quiere sanar, también podemos decir que no hay noche más negra y tenebrosa que aquella en la que nos metemos por interés o confusión, por descuido o por despiste, o -peor tantito- por malicia y perversión; Jesús ya nos daba un remedio sencillo y eficaz: Velen y oren para no caer en el momento de la prueba (Mt 26,41)…

EN MEDIO DE LA NOCHE -también relata san Juan- fue que Nicodemo se entrevistó con Jesús pero con la clara intención que buscar luz y verdad ¡y la encontró! al punto que terminó por ser él -junto con José de Arimatea- quien toma el cuerpo de Jesús para llevarlo a la sepultura, un acto de piedad que bien le puede poner como santo patrono de embalsamadores, sepultureros y de todo empleado de funerarias, morgues y hasta de crematorios…

YA AMANECE Y LA LUZ diurna nuevamente evoca la luz de Dios, que finalmente es central en toda existencia humana, pues así como la que viene del sol nos permite percibir el color, la forma, la distancia y el movimiento, la que viene de Dios nos capacita para conocer y apreciar el amor, la verdad, la vida y la eternidad…

“MIRE, COMPADRE” -alguna vez dijo mi papá cuando le insistían en beber otra copa-, “a mí me da por pedir prestado cuando tomo de más”, y rápido cejaban en su intento cambiando la conversación y hasta de interlocutor, y no es que fuera directamente cierto que tomara de más ni que le daba por pedir prestado -¡jamás le gustaba estar en deuda con nadie!- pero resultaba buena treta “espantanecios”…

DEBO INVESTIGAR qué artilugios o técnicas tengo al alcance de la mano para otro tipo de treta “espantanecios”, pues los argumentos de mi papá no funcionarán contra los pichones -supernecios- que invaden fachada y campanarios del templo parroquial; si hay algún voluntario que se anime a correr entre torre y torre, manoteando y esgrimiendo algún carrizo o garrocha contra los bichos voladores, de plano le diré que no, pues me saldrá más caro darle de comer y beber a un tal voluntario que convencer a los pichones para que muden de domicilio…

QUE NO SE TE ESCURRA el tiempo de Pascua sin haber hecho algo doble o triplemente especial, y esto te lo pido como si de un favor peculiar y personal se tratara; en afán de convencerte, te remito a lo que hicieron durante la Cuaresma los feligreses de la parroquia de Nuestra Señora del Lago (en Chicago) y que está reportado en el portal desdelafe.mx, y me autoconvenzo preguntando: si eso lo hicieron durante el desierto cuaresmal, ¡¿qué no podrán hacer en medio del júbilo pascual?!…

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ESTOY A LA ESPERA de alguna sorpresa que surja de mi nutrida comunidad parroquial, pues antes de Semana Santa se aprestaron para diversas actividades penitenciales, y ahora -en plena Pascua Florida- ciertamente deberán estar tramando cómo llenar de gozo a algún despistado del rumbo, aunque sea a su señor párroco…

PASO NÚMERO UNO: detecta una situación especial que esté al alcance de tu mano (no necesariamente algo difícil o problemático), tal vez un anciano, o un semi-empleado, o un joven apantallado (si, con su celular injertado en la palma de su mano); paso número dos: escribe con claridad un mensaje de aliento y cercanía que salga de tu corazón renovado por la oración, en donde le ayudes a ver lo hermoso de la vida (tampoco le vayas a escribir medio libro, ¿eh?); paso número tres: entrégaselo junto con una fruta o un chocolate amargo en un rato sin prisas ni otros distractores…

ESTOY CIERTO que podrás tener alguna estrategia mejor para hacer algo ultraespecial y comunicar la alegría de la Pascua a mayor número de personas, o por lo menos a un mejor número de tus allegados; pero no olvides que más que iluminarle el rostro a uno o muchos prójimos, la verdadera ganancia está en que tú mismo te apropies de la luz y la fuerza de Jesús Resucitado y lo puedas comunicar…

POR HOY TERMINO diciendo que el éxito o el fracaso no radica más en la respuesta que veas en tus interlocutores, sino en la decisión y alegría que pongas en tu propia decisión de hacer el bien, de construir la paz, de comunicar la vida (por cierto, ya casi llega el cuarto martes de Pascua, y será martes de Noche Santa, 55 5702 2402)…

 

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El padre Eduardo Lozano es sacerdote de la Arquidiócesis Primada de México. 

 

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