Religiosas oran a San José por sus viejitos y reciben providencial donativo

El donativo a los ancianos desamparados fue hecho por la comunidad parroquial de Santa María del Lago, de la Arquidiócesis de Chicago.
'Cuquita' de la Casa Hogar para Ancianos Desamparados "Isabel la Católica". Foto: Alejandro García
'Cuquita' de la Casa Hogar para Ancianos Desamparados "Isabel la Católica". Foto: Alejandro García

Este 16 de abril, las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, comunidad religiosa encargada de la Casa Hogar para Ancianos Desamparados “Isabel la Católica” -que actualmente alberga a 102 huéspedes – recibieron un donativo de 7,500 dólares (149,000 pesos), de parte de la Parroquia Santa María del Lago, perteneciente a la Arquidiócesis de Chicago.

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Un donativo providencial

La Casa Hogar para Ancianos Desamparados “Isabel la Católica” (fundada en 1964) ha sufrido dos brotes de Covid-19; el primero en noviembre del año pasado, y el segundo a mitad de febrero de este año, mismos que han dejado 11 decesos debido a que los huéspedes, por sus edades, representan un grupo sumamente vulnerable.


Sor María Jesús Santos, Secretaria Provincial de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, señaló que cuando tienen alguna apuración económica o de cualquier otra índole, se encomiendan a San José, y siempre llega a tiempo la solución, como en este caso llegó este donativo hecho por la comunidad de Santa María del Lago.

El P. Manuel Dorantes y Mons. Carlos Samaniego entregan un donativo a la Casa Hogar para Ancianos Desamparados "Isabel la Católica". Foto: Alejandro García

El P. Manuel Dorantes y Mons. Carlos Samaniego entregan un donativo a la Casa Hogar para Ancianos Desamparados “Isabel la Católica”. Foto: Alejandro García

Los recursos fueron entregados a las religiosas por el padre Manuel Dorantes, párroco de Santa María del Lago (EU), quien acudió a la casa Hogar en compañía de monseñor Carlos Samaniego, Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de México, y del Director de Comunicación Social, Javier Rodríguez Labastida, quien fungió como enlace para la entrega de los recursos.

Los tres fueron recibidos en el recinto con globos, porras, vítores y el canto espontáneo de una de las residentes, quien repentinamente saltó al encuentro de los visitantes y acapella cantó: “… De colores, de colores es el arcoíris que vemos lucir, y por eso los grandes amores de muchos colores me gustan a mí”.

El P. Manuel Dorantes y Mons. Carlos Samaniego en la Casa Hogar para Ancianos Desamparados "Isabel la Católica". Foto: Alejandro García

El P. Manuel Dorantes y Mons. Carlos Samaniego en la Casa Hogar para Ancianos Desamparados “Isabel la Católica”. Foto: Alejandro García

En un ambiente de armonía, pero sobre todo de esa especial alegría que se percibe entre la comunidad de la Casa Hogar, el padre Manuel Dorantes explicó que el donativo fue hecho por la comunidad de su parroquia al principio de la Cuaresma, como fruto de las tres disciplinas de la Cuaresma: oración, ayuno y caridad.

“Propuse a la comunidad -explica el padre Manuel-, hacer un acto de caridad en común. Así que la gente se llevó un botecito a su casa, y depósito su donativo. Como los adultos mayores son un sector que ha sufrido mucho con esta pandemia, comenzamos a buscar lugares donde se les estuviera dando especial atención a los ancianos; ya en comunicación con monseñor Samaniego, eligió este lugar como destinatario de los recursos”.

El P. Manuel Dorantes con 'Cuquita' de la Casa Hogar para Ancianos Desamparados "Isabel la Católica". Foto: Alejandro García

El P. Manuel Dorantes con ‘Cuquita’ de la Casa Hogar para Ancianos Desamparados “Isabel la Católica”. Foto: Alejandro García

En su participación, monseñor Carlos Samaniego, agradeció al padre Manuel Dorantes por el Donativo, y a Javier Rodríguez por los esfuerzos “para hacer posible la comunicación entre quienes se ven movidos por la caridad, y quienes más lo necesitan, creando así esta experiencia en la que nos sentimos todos hermanos, Fratelli Tutti”.

Asimismo, celebró las palabras del padre Manuel Dorantes, en cuanto a las obras cuaresmales, especialmente al ayuno, como dominio de uno para poderse entregar al otro, lo cual sólo puede ser resultado de la oración. “Y quien se entrega al otro, es capaz de entregarse totalmente a Dios”.

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“Reciban todos un saludo y gratitud del Emnentísimo Cardenal Don Carlos Aguiar Retes, quien reconoce el gran testimonio de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, su gran testimonio incansable, generoso y alegre, y agradece el gran corazón de la comunidad parroquial de Santa María del Lago, hoy representada por el padre Manuel Dorantes”.

El P. Manuel Dorantes y Mons. Carlos Samaniego en la Casa Hogar para Ancianos Desamparados "Isabel la Católica". Foto: Alejandro García

El P. Manuel Dorantes y Mons. Carlos Samaniego en la Casa Hogar para Ancianos Desamparados “Isabel la Católica”. Foto: Alejandro García

 

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