Ángelus dominical: El ahorro y el ayuno

LA CANASTA ES VALIOSA -nadie lo duda- y siempre es más importante su contenido; si la canasta está vacía no deja de ser canasta, y si está llena de inmundicia hasta buscamos deshacernos también de la canasta; si hemos llenado la canasta de fruta fresca, de tortas o tacos -acaso de cualquier otro valor- pues volvemos a usar la canasta y la cuidamos para que nos dure más (¡no deja de ser canasta!)…

SI ALGUIEN TIENE veinte o treinta canastas llenas de puros triques o de fotocopias de lo mismo, no lo bajaremos de ser un tontito; y si alguien tiene cien canastas y organizadamente las aprovecha para su negocio, para su fiesta, para su viaje a través del desierto pues ¡felicidades!, pero nadie está obligado a tantas canastas…

ME DIJO FULANITO que debía tener “feis”, y meterme a “tiktok”, y que no me ha visto en “tuiter” y que si ya estoy en “istagram”, que cuál es mi canal de “yutub”; por supuesto que mientras me hacía tanta recomendación miraba la pantalla de su celular con la avidez propia de un cíclope y embebido sumando sus “laiks”…


ME MANEJO POCO en el ámbito virtual y -aunque no lo desdeño- así seguiré porque sigue resonando en mi oído aquello que “el que mucho abarca, poco aprieta”, o aquel otro que reza: “mucho ruido y pocas nueces”; con ganas aplaudo a quienes incursionan felices y eficaces por esas rutas y ojalá no se queden hechos bola ni les coman el mandado piratas cibernéticos, terroristas de la “güeb”, o facinerosos de las redes…

LOS APAGONES Y CORTES de luz -por la causa que sea- deben ayudarnos a renovar y reforzar una causa permanente como es el ahorro de energía; que con ocasión de lo que están padeciendo compatriotas en numerosos estados del país se nos diga que “ahora sí” ahorremos y con un horario establecido, tal vez no va más allá de un falso remedio ocasional y que rápido caerá en el olvido: cultura del gasto y consumo adecuado es más redituable…

LLEGÓ LA SEÑORA muy angustiada pidiendo agua bendita porque le dijeron que rociara el dinero del “gasto” para que le rindiera más; por supuesto que durante unos quince minutos -y en diálogo respetuoso- le propiné una serie de pequeñas medidas para que el consumo de cualquier cosa fuera más racional: en lugar de comprar un kilo y medio de tortillas que comprara sólo un kilo (me dijo que siempre le sobraban), que en lugar de refresco les diera agua de fruta en la comida a su familia, que aprovechara mejor el jabón de manos, que redujera a la mitad la cantidad de agua para trapear, que apagara sus focos durante el día, y un largo etc…

OCHO MESES DESPUÉS vino y me trajo cinco jabones, dos paquetes de galletas, un frasco de café soluble y -lo que más me gustó que hubiera traído- su cara de alegría porque puso en práctica las insignificantes medidas para el ahorro y ahora ya le alcanzaba hasta para compartirme tales bienes…

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LO EXPRESÉ CON GUSTO y hubo quien me sigue repitiendo que lo dije en una conferencia que tenía otra finalidad y no precisamente cuestiones de economía y administración: un buen gasto es el mejor ahorro; y la frase me lleva a pensar que luego andamos buscando tales o cuales “ofertas” únicas o fantásticos “ahorros” de temporada, cuando bien sabemos que no van más allá de tretas para animarnos a un consumo desmedido…

SI ALGO ES VALIOSO y/o útil por sí mismo no necesita tener marca registrada, ni ser presentado en comercial a ocho columnas, ni que tenga descuento del 60%; es más: lo verdaderamente valioso y/o útil seguramente ha sido fruto de la experiencia, ha enfrentado siglos de consumo, y será utilizado por muchas generaciones más, como el vinagre, por ejemplo…

NO DARÉ CLASE de cómo limpiar vidrios o eliminar el sarro con vinagre, mejor me referiré a una práctica religiosa secular y presente en tantas culturas como es el ayuno, que -además- tiene implicaciones dietéticas y médicas especiales; de primer instancia diremos que abstenerse y controlar el consumo de tales o cuales alimentos no solo es posible, sino hasta benéfico y conveniente a la salud…

Y PARA QUE NO TE HAGAS bolas, considera que el ayuno -y cualquier otra práctica religiosa- debe tener en cuenta el crecimiento humano, familiar y social más que el ahorro, la conveniencia personal, o la autojustificación ante Dios; es decir: será ayuno auténtico si te lleva a ser mejor persona, a convivir mejor con tu familia, y a sanar tu ambiente social…

CUANDO AYUNES NO pongas cara triste -son palabras de Jesús en Mt 6,16- como los hipócritas; cuando ayunes -ahora son palabras mías- toma distancia de las cosas pero acércate con más afecto y respeto a los demás; cuando ayunes -y ojalá lo hagas con ganas- date cuenta que hay tantas cosas que te estorban en el trato amable y constructivo con quienes te rodean…

UNA BUENA TÁCTICA para ver cómo debes ayunar podría ser la siguiente: revisa cuántas canastas tienes (cualidades o habilidades), mira bien qué contienen tus canastas (bienes y recursos), y disponte a compartir en el nombre de Dios (con alegría y actitud generosa)…

 

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