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COLUMNA

Cielo y tierra

¿Por qué celebramos la Asunción de la Virgen María?

Jesús mostró su infinito amor a su madre librándola del sepulcro. Celebremos la Asunción de María, que nos permite gozarnos en saber que la tenemos como Madre en el Cielo.

12 agosto, 2026
¿Por qué celebramos la Asunción de la Virgen María?
La Virgen María fue asunta a los cielos. ¿Qué significa este dogma mariano?
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Es escritora católica y creadora del sitio web Ediciones 72, colaboradora de Desde La Fe por más de 25 años. 

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El 15 de agosto, al celebrar la Solemnidad de la Asunción de María, un amigo planteaba: “¿Qué necesidad tenía la Iglesia de definir como dogma que la Virgen María fue asunta al Cielo? ¿Qué más daba creer que murió y se quedó en la tumba? La seguiríamos queriendo igual, por ser Madre de nuestro Señor. Nos encomendaríamos a Ella como hacemos con santos y santas, cuyas almas están en el Cielo. Y no habría este dogma que suele ser obstáculo para que los protestantes se conviertan en católicos, pues les cuesta creerlo”.

¿Qué es el dogma de la Asunción de la Virgen María?

Para responder, cabe primero recordar que los dogmas son verdades de fe que la Iglesia define (es decir: no los inventa, sólo los formula), con base en la Sagrada Escritura, y que los católicos debemos creer.

Los pocos dogmas que la Iglesia ha definido a lo largo de siglos, son como piedras grandes y firmes en un camino lodoso. Tenemos la seguridad de poder apoyarnos en ellas y avanzar sin que se muevan o se hundan. En este mundo relativista y cuya sociedad es calificada de ‘líquida’, el que haya verdades sólidas, que no cambian, sobre las que podemos apoyar nuestra fe, nos da seguridad.

Puedes leer: Si la Biblia no lo dice, ¿por qué creemos en la Asunción de María?

Cabe mencionar también que los dogmas no se definen o se dejan de definir buscando agradar a la gente. Se definen porque son verdad. Y la Iglesia está llamada a difundir y defender la verdad, sea que ésta agrade o desagrade.

Al Papa Pío XII le tocó definir en 1950 el dogma de la Asuncion de María, una verdad presente desde siglos antes en la fe cristiana y manifestada de formas diversas como en la liturgia o en la religiosidad popular de muchos pueblos.

El dogma de María, Madre de Dios, revela la divinidad de Jesús. El de su virginidad perpetua revela que Jesús es Hijo de Dios. Y respecto a la Asunción de María al Cielo, revela al menos 4 cosas sobre Jesús que nos ayudan a conocerlo mejor y amarlo más.

Primera revelación

Revela que cumplía los mandamientos, en este caso el cuarto, y honró a Su Madre no dejándola abandonada en la tumba, sino llevándola Consigo al Cielo.

Segunda revelación

Revela que en Jesús había una perfecta coherencia: y que así como al inicio de la vida de María, cuando fue concebida, la preservó del pecado original, cuando Ella llegó al final de su vida en este mundo, la preservó de la corrupción del sepulcro.

Tercera revelación

Revela Su amor por Ella. Consideremos esto: si quienes amamos a nuestra madre pudiéramos impedir que acabara en un ataúd, lo haríamos. No podemos. Pero Jesús pudo y mostró Su amor por Ella librándola del sepulcro.

Cuarta revelación

Revela que para Jesús Su Madre no era una mujer igual a otras, ni siquiera una santa igual a otras, pues le concedió lo que a nadie concedió antes ni después: ser asunta en cuerpo y alma, para pasar la eternidad a Su lado.

¿Dónde está la Asunción de la Virgen en la Biblia?

Si la Biblia no lo dice, ¿por qué creemos en la Asunción de María?
Si la Biblia no lo dice, ¿por qué creemos en la Asunción de María?

Hay quien pregunta: ‘¿dónde está eso en la Biblia?’ pues cree que si la Biblia no menciona la ‘Asunción de María’, ésta no sucedió. Pero cabe recordar que al inicio del cristianismo no existía la Biblia, sólo lo que llamamos ‘Antiguo Testamento’. Las enseñanzas de Jesús se difundían a través de la tradición oral.

 Los Apóstoles viajaban y predicaban y así difundían la Buena Nueva. Con el tiempo escribieron las Palabras de Jesús, que eran leídas en la liturgia, lo que hoy llamamos Misa. Fue hasta el siglo IV cuando la Iglesia Católica definió en el Concilio de Nicea cuáles de esos escritos eran inspirados, y aprobó el ‘canon de la Biblia’, el conjunto de 73 libros que la forman. Empezaron a realizarse copias, hechas a mano. Eran pocas y costosas y no toda la gente podía tener una, así que la Iglesia difundía su doctrina a través de homilías, catequesis, pinturas, esculturas, etc.

Muchas enseñanzas no se escribieron, se transmitieron de boca en boca. El propio Apóstol Pablo afirmó que enseñaba oralmente y por escrito (ver 2Tes 2,15). Y hay doctrinas que se fueron desarrollando durante siglos y que no están escritas en la Biblia, pero se deducen de ella. Es el caso de la Asunción de María.

La Iglesia aplica a María textos como el Salmo 16, 10, que dice: “No dejará que tu fiel sufra la corrupción”, ¿quién hubo más fiel que Ella? También le aplica el Salmo 45, 14-16, que habla de la princesa que va entrando, bellísima, a la presencia del Rey. Y desde luego el texto del Apocalipsis que muestra en el Cielo el Arca de la Alianza, que representa a María, y enseguida la presenta a Ella como Reina con una corona de doce estrellas sobre su cabeza y dando a luz a Aquel cuyo Reino no tendrá fin (ver Ap 11, 19-12, 1-2.5).

Queda claro que no todo está escrito ‘literalmente’ en la Biblia, que hay que dejarse guiar por la interpretación de la Iglesia, a la que Jesús prometió enviar Su Espíritu Santo para conducirla a la verdad (ver Jn 14, 16-17; 16,13).

¿Qué podemos aprender de la Asunción de la Virgen María?

Jesús es Dios

Los cuatro dogmas marianos apuntan hacia Jesús, señalan una verdad fundamental sobre Él. La Asunción de María muestra la divinidad y el poder de Jesús que por amor a Aquella que lo llevó en su seno virginal, la libró de la corrupción del sepulcro y la llevó, en cuerpo y alma, con Él al Cielo.

Leer: ¿Por qué la devoción a la Virgen María?

Si personajes como Enoc y Elías fueron llevados al cielo (ver Gen 5, 24; 2Re 2, 11;), ¡con mayor razón la Madre del Señor! ¿Cómo iba a permitir Jesús que el cuerpo que lo albergó fuera devorado por los gusanos en un sepulcro? Hizo por Ella lo que todos querríamos hacer por nuestros seres queridos, pero que sólo Dios puede hacer.

María está viva

Hay quienes dicen que es inútil rezarle a María y a los santos porque están muertos. Pero según la Biblia, estamos rodeados de una nube de testigos (ver Heb 12, 1), y para ser testigo hay que estar vivo. Y Jesús mismo afirmó que para Dios todos viven, que es un Dios de vivos, no de muertos (ver Lc 20, 38).

El Catecismo de la Iglesia Católica nos enseña que:  “La Virgen Inmaculada, preservada inmune de toda mancha de pecado original, terminado el curso de su vida en la tierra, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria del cielo y enaltecida por Dios como Reina del universo, para ser conformada más plenamente a su Hijo, Señor de los señores y vencedor del pecado y de la muerte’. La Asunción de la Santísima Virgen constituye una participación singular en la Resurrección de su Hijo y una anticipación de la resurrección de los demás cristianos.” (CEC # 966)

María, por la gracia y el poder de Jesús, vive junto a Él en el Cielo.

María intercede por nosotros

Desde el Cielo María lo ve todo, sabe lo que necesitamos, y como nos ama con ternura maternal (pues cuando Jesús estaba en la cruz nos la encomendó como Madre, ver Jn 19, 25-27), ruega por nosotros ante Él. Tenemos en Ella una poderosa intercesora. Decía san Juan Bosco: “Cuando María ruega, todo se obtiene, nada se niega.”

María es como éramos y como seremos

María es como era el ser humano antes de la caída de Adán y Eva, y es como seremos después de la Resurrección. Es nuestro modelo a seguir y nuestra esperanza. A donde está, con Dios en el Cielo, esperamos poder llegar un día, para gozar de Él por toda la eternidad, en su dulce y santa compañía.

 

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Autor

Es escritora católica y creadora del sitio web Ediciones 72, colaboradora de Desde La Fe por más de 25 años.