¿Qué debo hacer con las palmas benditas de la Semana Santa pasada?
Descubre qué hacer con las palmas benditas del Domingo de Ramos, cuál es su significado, cómo tratarlas con respeto y por qué no deben tirarse a la basura.
Cada año, al iniciar la Semana Santa, celebramos el Domingo de Ramos y asistimos a nuestra parroquia para participar en la Santa Misa en la que conmemoramos la entrada triunfal del Señor a Jerusalén, y para ello llevamos nuestras palmas benditas para emular la aclamación que recibió el Hijo de Dios al entrar a la ciudad.
Al concluir la celebración eucarística que marca el inicio de la Semana Mayor, nos dirigimos a nuestro hogar y al llegar colocamos nuestras palmas benditas en un lugar especial debido a que recibieron la bendición del párroco y por ello se les debe tratar con respeto y reverencia.
Sin embargo, debido a la naturaleza propia de las palmas benditas, con el tiempo estos sacramentales se van secando y deteriorando, razón por la que nos surge la interrogante: ¿qué debo hacer con ellas?
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¿Qué hago con mis palmas benditas del año pasado?
Cuando los objetos bendecidos, como es el caso de las palmas benditas de la Semana Santa pasada, han caído en desuso, se han deteriorado o bien corren el riesgo de ser abandonados, estos pueden ser destruidos con la debida reverencia debido a su naturaleza, señaló el padre Salvador Barba Maldonado, ex encargado de Pastoral Litúrgica de la Arquidiócesis Primada de México.
“Lo recomendable es llevar las palmas benditas a su parroquia y ahí el párroco muchas de esas palmas las utiliza para hacer la ceniza que se utilizará en la celebración del Miércoles de Ceniza. Recordemos que son palmas benditas y nada más se utilizan en el campo de la fe y por sus signos benditos debemos darles un trato digno y una reverencia”, indicó el director de la Dimensión de Bienes Culturales de la Arquidiócesis de México.
El sacerdote de la Parroquia de San José de la Alcaldía Venustiano Carranza, señaló que en caso de que los fieles no tengan la posibilidad de llevar sus palmas a la iglesia de su comunidad u otra, pueden quemarla en casa y depositar las cenizas en una planta, pero jamás deben tirarlas a la basura o a las coladeras, ya que son objetos que recibieron la bendición.
¿Qué dice la Iglesia sobre las palmas benditas?
De acuerdo con lo que establece el Código de Derecho Canónico, todos los artículos bendecidos, entre lo que se encuentran las palmas benditas, deben tratarse con respeto y reverencia, y de ninguna manera deben desecharse en la basura.
Debido a que en la Santa Misa del Domingo de Ramos estas ramas de palma fueron bendecidas por un sacerdote se convirtieron en un “sacramental”, esto es, un objeto que tiene como objetivo acercarnos a Dios.
“Los sacramentales son signos sagrados, por los que, a imitación en cierto modo de los sacramentos, se significan y se obtienen por intercesión de la Iglesia unos efectos principalmente espirituales”, establece el canon 1166 del Código de Derecho Canónico.
Por esa razón, señala el canon 1171, estos signos sagrados “se han de tratar con reverencia” por ser “cosas sagradas destinadas al culto mediante dedicación o bendición”, por lo que tirarlos a la basura pasa por alto su propósito sagrado y los trata como cualquier otro objeto que ya no necesitamos.
¿Qué significado tienen las palmas benditas?
Las palmas benditas nos recuerdan a las palmas y los ramos de olivo que los habitantes de Jerusalén batían y colocaban al paso de Jesús, para proclamarlo como Rey en su entrada triunfal a dicha ciudad.
Por esa razón los católicos colocamos las palmas benditas en ese lugar que consideramos especial en nuestra casa, ya que simbolizan la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén, además de que representan la victoria, el martirio y la aceptación de Cristo como Rey y Mesías por parte de los fieles.
Al colocarlas en sus hogares, los fieles católicos expresan su total adhesión al mensaje de paz de Jesús y la fe que tenemos de su victoria sobre la muerte, es decir, se colocan como un testimonio de fe en Jesucristo, nuestro Rey y Redentor, y su Victoria Pascua.
Por lo anterior, lo más apropiado es llevar las palmas benditas a la Iglesia oportunamente para que sean quemadas y empleadas a manera de ceniza el siguiente Miércoles de Ceniza.
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¿Por qué no debemos creer en supersticiones y rituales?
¿Qué no son las palmas?
Muchas personas tienen la costumbre de colocar las palmas benditas detrás de la puerta a manera de amuletos o para mantener alejados a los malos espíritus o a los ladrones o a modo de hierbas con presuntos fines curativos, todos ellos son propósitos que son meras supersticiones.
Por ello es preciso aclarar que las palmas benditas no se deben ver como una cosa mágica, pues con la superstición se falta al primer mandamiento de la ley del Señor, que dice: “Amarás a Dios sobre todas las cosas”.
En este sentido, el sacerdote dominico Françoise-Marie Dermine, de origen canadiense y doctor en Teología, ha calificado de lamentable que los católicos sucumban a este tipo de prácticas y se dejen influenciar por ellas.
En este tenor ha señalado que cuando las palmas benditas, o cualquier otro objeto o imagen religiosa, se ven con un pensamiento mágico, se pretende hacer a un lado la voluntad de Dios, y por lo tanto, se les quiere atribuir un valor superior a Él.
De este modo, ha aseverado que las palmas benditas del Domingo de Ramos son sacramentales, es decir, signos sagrados instituidos por la Iglesia para santificar circunstancias de la vida, por lo que no deben utilizarse como amuletos de “buena suerte” o para prácticas de hechicería, ya que es claro que las palmas benditas no tienen propiedades mágicas.


