Escuela en casa: ¿una burbuja ante el mal del mundo?

El homeschooling es una alternativa para las familias católicas. Una experta nos explica los pros y contras de este modelo educativo.
la formación es la educación del corazón.
La formación es la educación del corazón.

Mientras la escuela tradicional lucha por adaptarse a los nuevos tiempos post pandemia y a las nuevas tecnologías, las escuelas católicas luchan por enfrentar programas oficiales de gobierno que les imponen libros de texto y programas ideologizados.

La “Escuela En Casa” homeschooling surge como esperanza para todos aquellos padres de familia que anhelan una educación para sus hijos, libres de toda formación que vaya en contra de sus principios y valores.

Desde la Fe conversó con una experta en el tema de “Escuela en Casa” la maestra Miriam Regina Narváez Soto, católica y con más de 25 años como maestra normalista y también ha implementado el sistema de “Escuela en Casa” exitosamente con sus hijos y con otras familias y alumnos en la ciudad de Querétaro México.

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Ella respondió dudas sobre este sistema alternativo y aclaró los principales retos que una familia puede enfrentar al emprender la escuela en casa, sus beneficios y posibilidades. ¿Usted tiene la última palabra?

La escuela tradicional lucha por adaptarse a los nuevos tiempos post pandemia y a las nuevas tecnologías.

La escuela tradicional lucha por adaptarse a los nuevos tiempos post pandemia y a las nuevas tecnologías.

El homeschool, escuela en casa: ¿Qué es?

-Maestra Miriam, ¿cómo podría definir la escuela en casa, el homeschooling?

El homeschooling es un sistema no escolarizado. Es cuando los padres, por alguna circunstancia, deciden que los niños no estudien en el sistema de la SEP (Secretaría de Educación Pública) o sistema escolar. Y digo de la SEP porque actualmente es la que lleva el sistema de la educación básica.

Entonces los padres deciden que sus hijos estudien en casa, a lo mejor con el apoyo de un maestro, pero fuera del sistema. Eso es homeschool, que no es lo mismo que no estudiar. El homeschool es escuela en casa, y de ningún modo significa que los niños van a tener vacaciones permanentes, sino que su modalidad es estudiar fuera del sistema escolar, pero sí llevan un método de estudio.

Yo te puedo platicar de mi experiencia como mamá y como maestra. Como mamá, yo tengo tres hijos que, de hecho, ya terminaron su carrera; pero cuando eran pequeños, en especial los dos mayores, que son varones, tenían muchas capacidad para aprender, sobre todo las matemáticas; al mayor también le gustaba la historia, y al menor la geografía y la ciencia. Aprendían muy rápido, y las maestras, como nos enfrentamos a un grupo muy grande, tratamos de que todos los niños aprendan y no sólo los que tienen más facilidad o más interés.

Entonces a algunos niños hay que repetirles más las cosas para que se interesen, se involucren y aprendan, y no es porque tengan menor capacidad sino porque cada uno tiene su forma de desarrollo y de pensamiento. Así que mis hijos se aburrían y sus maestros me reportaban que tenían problemas de conducta porque, si bien no hacían cosas malas, se ponían muy inquietos y distraían al grupo.

Yo en ese entonces no sabían nada de homeschool, y ahora que lo conozco me doy cuenta de que para mis hijos hubiera sido buena opción, porque habrían podido avanzar a su ritmo sin distraer a sus compañeros, sin problemas de conducta.

Mi hija, la menor de los tres, estudió la primaria en una escuela normal; pero cuando ingresó a secundaria tuvo problemas de salud; a veces debía faltar a clases porque se sentía mal, o porque tenían que hacerle una serie de estudios en Ciudad de México, o acudiendo a diferentes hospitales; incluso estuvo varias veces internada.

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Yo hablaba con sus maestros acerca de su situación, y me decían que no había problema; pero cuando ella regresaba a la escuela se le había acumulado una gran cantidad de trabajos y actividades que tenía que hacer, lo cual, en lugar de ayudarle a su salud, le causaba mucho estrés. Me llegó a decir: “Mamá, ya no puedo con tanto trabajo”; y es que los días que no había asistido a la escuela no es porque se hubiera quedado descansando sino por su mal estado de salud. Fue cuando yo decidí buscar otra opción para ella.

Una amiga muy querida, a la que conocí precisamente gracias a esto, me contó que también tiene una hija con mal estado de salud y que ella estudiaba en casa. Me puse a investigar y, gracias a Dios, al poco tiempo, en ese mismo año, hubo aquí un congreso de familias Homeschool, en el que se habló de este sistema, de cómo se manejaba, de cómo se hacía.

Fuimos al congreso y nos encantó, nos fascinó; sacamos a nuestra hija de la escuela convencional y estudió en casa a partir de ese momento. Sacó muy bien la secundaria y la preparatoria, obteniendo herramientas para cursar después la universidad, que ya fue presencial y en la que salió muy bien. Entonces yo empecé a ver las ventajas, los beneficios del sistema homeschool.

Ahora voy a hablar como maestra. Después de trabajar con gran diversidad de escuelas y de grupos, con el más reducido de 17 alumnos y el más grande de 54 alumnos, y buscando que todos aprendan, además no con el método tradicional de que los niños estén todo el tiempo sentados y callados sino con métodos activos de educación, como el Montessori y otros, me he dado cuenta de que, si son muchos niños, por más que lo intentes, es difícil ayudarlos a que exploten sus talentos. Me doy cuenta de que hay niños de los que se podría haber sacado más.

Por otro lado, se tiene que ver una gran cantidad de materias durante un determinado período de tiempo, y debido a eso a veces es necesario cortarle a los niños el tema que les interesa; por ejemplo, están muy metidos en un tema de historia, están muy interesados y motivados, y de pronto hay que cortar el tema porque les toca inglés, o tienes que ver con ellos ciencias naturales, geografía o matemáticas porque, al final de cierto período de tiempo, un mes o un bimestre, tienes que hacerles un examen para dar cuenta de todo eso que vieron.

No me gusta no poder profundizar tanto en un tema como los niños quisieran. Y, con tantas materias, a veces sólo les das “pinceladas”.

-¿Y se van rezagando algunos alumnos?

Así es, se van rezagando algunos; cosa que no pasa con homeschool.

Y la otra parte, la más preocupante, es el ambiente. Sobre todo ahora. Porque antes, cuando mis hijos eran pequeños, hace 25 años, el ambiente no estaba tan dañado o tan involucrado por los medios tecnológicos.

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Actualmente, aunque los niños tengan una familia preocupada porque reciban una buena formación en las virtudes o  cristianamente o con los valores con que quieran formarlos, ellos tienen contacto con compañeros a los que se les permite acceso libre a todos los medios de comunicación tecnológicos, trátese de computadora, tablet o celular, y eso acaba influyendo en los demás niños. Yo veo cómo el ambiente los jala mucho; por más que un padre de familia los cuide, en la escuela el niño puede ser dañado en ese aspecto.

Yo veo el cambio de hace 25 años a como es ahora: hace 25 años las familias estaban mucho más cuidadas, los papás se preocupaban más por los niños, el ambiente era más sano en las escuelas, y en las escuelas católicas se cuidaba mucho eso.

Pero ahora, incluyendo en las escuelas católicas, se da mucho esto, y algunos niños introducen en la escuela tablets y teléfonos celulares, y los comparten con compañeros a los cuales sus papás no les dan permiso de llevarlos, y a veces lo que ven ahí no es bueno y les hace daño.

Otra cosa que he visto es lo importante de la formación de los padres. Me refiero a que los padres vuelvan a retomar su papel como los principales y primeros educadores de los hijos. Porque veo que hay padres que dejan toda la cuestión de la educación en manos de la escuela, y no se enteran ni de lo que están aprendiendo los niños ni de lo que están viendo; y lo que ven en la escuela no siempre es lo que uno, como padre de familia, querría para la formación de los hijos.

Cuando tú haces homeschool, retomas esa misión que Dios te dio de ser el principal y primer formador de tus hijos. Y tú vas a formar a tus hijos como piensas que es lo mejor, como Dios quiere y como es tu plan de vida, tu plan de matrimonio y tu plan de familia. No lo dejas en manos de otro, si bien te puedes apoyar en maestros pero siempre bajo tu supervisión.

Hacer homeschool es una vocación, es una forma de vida en la que tú te comprometes con la educación de tu hijo. Además disfrutas de los momentos en que ellos van aprendiendo; vas viendo cómo van cambiando, cómo van creciendo. ¡Y le inculcas los valores con los que estás de acuerdo!

El año pasado o antepasado, con motivo de la pandemia y el cierre de las escuelas, se pusieron muy de moda las “burbujas de aprendizaje”, que es cuando los papás se dieron cuenta de que a su hijo no le gustaba o no podía con la educación en línea, y entonces formaron pequeños grupitos de niños.

Quizá se llamaron “burbuja” porque se estaban protegiendo de los microbios que había en el ambiente; pero alguien compara esto con el sistema homeschool, y me gusta mucho esta comparación, pues considera que es como un invernadero; es decir, un lugar donde a los niños les proporcionas un ambiente sano, un ambiente cuidado.

Así como a las semillitas las cuidas, las proteges para que tengan la cantidad de sol suficiente y la cantidad adecuada de agua, librándolas de las tormentas y de los grandes vientos, es lo mismo en homeschool, porque tú, cuando los niños son pequeños, proteges su corazón, su espíritu y su persona del ambiente adverso, pues creas un ambiente donde el niño puede crecer en las virtudes y puede irse formando y fortaleciendo para que, al igual que las plantas cuando las sacas del invernadero para que estén en el exterior, el niño ya crecido tenga las raíces firmes para enfrentar este mundo tan complicado y con tantos ambientes diferentes.

Eso para mí es el homeschool, y además es una oportunidad para que el niño pueda aprender a su ritmo, de acuerdo con sus intereses, sin tener tanta presión, con un ambiente de más libertad y en un ambiente más agradable.

Empiezas ofreciendo tu día a Dios con una oración; y ya eso cambia tu día.

Empiezas ofreciendo tu día a Dios con una oración; y ya eso cambia tu día.

El homeschool escuela en casa: misión católica

-Maestra, ¿qué pasa cuando al homeschool le añadimos “católico”? ¿Es un plus?

Totalmente, porque, como decía san Juan Bosco, la formación es la educación del corazón. Si tú eliges homeschool católico, entonces te estás preocupando no sólo porque el niño aprenda en lo intelectual, que se forme en lo académico, sino que estás ayudando a que se forme su alma, que es lo más importante.

En este caso la rutina de homeschool es diferente; y digo rutina porque la educación de homeschool siempre debe tener rutina, es decir, no es cuestión de que me despierto y veo qué se me ocurre, sino que debe estar bien preparada la rutina diaria. Entonces, cuando tú empiezas con una rutina de homeschool católico, entonces empiezas ofreciendo tu día a Dios con una oración; y ya eso cambia tu día.

A veces nos cuesta trabajo despertar, y podemos decir: “¡Qué flojera tengo de levantarme!”. Y es muy diferente cuando empiezas diciendo: “Dios mío,  gracias porque ya amanecí; Dios mío, gracias porque hoy tengo la oportunidad de aprender otra cosa. Gracias por este sol, gracias por este día”. Y además vas formando tu corazón.

La formación del corazón en un ambiente católico te va a dando más herramientas para que esas raíces que estás formando en los niños se vayan fortaleciendo y que después sean realmente capaces de defenderse y enfrentar el ambiente en el que se les presenten problemas. Pero es muy diferente con Dios y de la mano de María que sin Dios.

De hecho hay comunidades en Querétaro de homeschool católico; y hay una que en especial que ha llamado mucho mi atención y que me ha gustado mucho porque se reúne todos los viernes a hacer Hora Santa con los niños en el templo de Álamos. Y ellos explican que su principal punto de convivencia y de coincidencia como grupo de homeschool es la Hora Santa.

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Y tú ves cómo los niños están orando, están hablando con Dios, sabiendo lo que están haciendo, y cantan en adoración. Esto es increíble y da esperanza para el mundo, porque estos niños van a crecer y se van a convertir en papás y mamás formando familias católicas; entonces esto se va a extender, ¡así que este tipo de comunidad es una gran esperanza para todos!

El homeschool, cuando es católico, adquiere un matiz especial donde el centro de la familia es Jesús. Todo se mueve por Él y para Él. Los padres valoran la importancia de formar a sus hijos en las virtudes; reconocen que su principal misión es alcanzar la santidad como familia. Dentro del hogar se viven momentos de oración en la rutina diaria, al iniciar el día, a la hora de  bendecir los alimentos, a la hora de acostarse.

Se frecuentan los sacramentos y otros actos de devoción como el rezo del rosario, la adoración al Santísimo, el ofrecimiento de flores a María, las obras de apostolado.

A los hijos, el ofrecer sus obras a Nuestro Señor, les ayudan a enfrentar los momentos difíciles, o desgano en sus actividades diarias. Y en momentos de enfermedad o dolor, la familia se siente cobijada bajo el manto de María.

El homeschool escuela en casa: un caso de éxito

-Usted, además de haber participado en el caso de su hija, ¿ha tenido algún otro caso de éxito apoyado a otros niños o familias con este sistema?

Pues sí. Cuando yo empecé con el proyecto de homeschool con mi hija, decidí compartirlo también como maestra; entonces tuve la oportunidad de tener a tres pequeños, pues sus padres me los confiaron para que yo los ayudará en este proceso cuando decidieron sacarlos del sistema escolarizado.

Así que yo los apoyé como maestra, y ahora ellos son unos jovencitos de los cuales me siento orgullosa no sólo como maestra, pues hemos creado un vínculo, y yo sé que son niños que buscan el bien, que están cerca de Dios; son niños que se han desarrollado, que sacaron muy bien la primaria,  y que van muy bien en secundaria.

Estoy muy orgullosa de ellos, y creo que fue un caso de éxito, pero en parte es porque tuve el apoyo de sus papás, que siempre estuvieron muy al pendiente y siempre se preocupaban por la formación espiritual.

Yo pienso que, cuando tú formas primero lo espiritual y después lo académico, todo lo demás se da bien.

El homeschool escuela en casa: adversidades u oportunidades

-Maestra, ¿qué pasa cuando los papás se sienten incapaces, ya sea porque fue deficiente su propia educación o formación, y creen que no les pueden transmitir conocimientos a sus hijos? ¿Qué recomienda usted?

Los papás siempre tienen mucho que enseñar a los niños, aunque no tengan los estudios suficientes. Sobre todo su ejemplo, su testimonio de vida y estar siempre con ellos es fundamental.

Sin embargo, el homeschool no está peleado con que se contraten maestros que te puedan ayudar en la parte académica, o incluso en la parte espiritual. Entonces se pueden contratar maestros, siempre y cuando tú sepas cuál es su formación, y sepas también si van en la misma línea de lo que tú quieres para tus hijos. Entonces también hay que estar muy cerca de los maestros.

El homeschool es una vocación porque los papás se comprometen a estar con los hijos, y es algo que te va a tomar todo el tiempo del día. Y a veces es difícil. Es más sencillo que los niños se vayan a la escuela y tú te libres de ellos unas horas para hacer tus actividades; y cuando los niños regresan quizá están cansados y así tu día es más tranquilo. En cambio, cuando estás en homeschool es bastante más pesado en ese sentido, porque los niños están todo el tiempo contigo, o sólo pocas horas con una maestra.

Entonces es una vocación de vida, un estilo de vida diferente pero que vale la pena y que es bueno retomarlo. Digo “retomarlo” porque hace años, en el siglo pasado, así se hacía. Pienso que retomarlo es lo que ahora nos puede ayudar como comunidad católica para que los niños realmente estén bien formados. Y no estoy diciendo que las escuelas católicas sean malas.

Hay muchas cosas buenas que se pueden rescatar de las escuelas católicas; pero, como había dicho antes, a veces el ambiente no es adecuado, e incluso hay escuelas católicas en las que los maestros no están realmente comprometidos con la fe católica, por lo que pueden enseñarle a los niños cosas con las que no estás de acuerdo.

Por eso pienso que homeschool es una buena opción. Hasta el padre Santiago Martín dice que lo que tenemos que hacer los católicos es formar comunidades de vida; y yo recomiendo que el homeschool no lo hagas tú solito con tus hijos y quizá con el maestro que elijas para apoyarte, sino que siempre busques integrarte a una comunidad católica, porque vivirlo en comunidad te ayuda, te fortalece y te da tips.

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Además  ayuda a que tus niños vean que también hay otros niños que estudian en casa, y que eso está bien. Igualmente en esta comunidad de vida tus niños pueden convivir con otros que tienen los mismos valores y los mismos ideales, y eso los va enriqueciendo.

Y no sólo en Querétaro sino en diversas partes de la república ya hay comunidades católicas de homeschool, así que es cuestión de buscarlas para hacer actividades con los niños de dichas comunidades.

En el caso de sus hijos y de los niños a los que usted educó con este sistema, ¿cómo fueron acreditando los grados escolares?

Actualmente en México no hay una forma de acreditar cada grado, sino que, para evaluar primaria, los niños tienen que adquirir todos los conocimientos que son de su nivel y, cuando ya están listos, presentan uno o varios exámenes ante el INEA, que es el Instituto Nacional para la Educación de los Adultos.

Eso es sólo para acreditar, porque muchas veces los niños de homeschool saben mucho más que lo que les preguntan en esos exámenes, que son como muy básicos; pero de esta manera se puede acreditar la primaria a partir de los 11 años de edad.

Lo mismo pasa con la secundaria: tú adquieres los conocimientos, y acreditas la secundaria con un examen del INEA.

En cuanto al nivel medio superior, ya hay varias preparatorias particulares y públicas en la que la acreditación ya no tiene que ver con el INEA. Por ejemplo, hay una preparatoria en línea del Tecnológico de Monterrey, que es en la que mi hija se acreditó.

En cambio primaria y secundaria, que es el nivel básico, sí tiene que ser con el INEA. Hay personas que hacen homeschool con programas de Estados Unidos, y se acreditan en Estados Unidos; pero para que esos estudios puedan ser reconocidos en México tiene que ser a través del INEA. Hay familias que están luchando para que se pueda acreditar de otra manera, pero por ahora esto es lo que hay.

Ciertamente los contenidos del INEA no están adaptados a los niños, pero con homeschool los niños rebasan lo que pregunta el INEA.

De esta forma es como se acreditaron mi hija y mis alumnos.

-El objetivo es tener un certificado, ¿no?, y el INEA lo expide y tiene la misma validez para seguir con los siguientes niveles. ¿Es así?

Exactamente. Así acreditó mi hija la secundaria y pudo ingresar a la preparatoria, la cual estudió en casa, y no tuvo ningún problema para entrar a la universidad.

El homeschool escuela en casa: ¿aislamiento social?

-¿Estudiar en casa les puede afectar su desarrollo psicosocial, y los niños se “aíslan” del mundo?

Cuando tú decides que tus niños tomen homeschool te enfrentas a muchas críticas; primero, de tu familia: abuelos tíos, primos, etc., te dicen “¿Cómo los vas a sacar de la escuela? ¿Cómo van a convivir? ¡Se van a volver antisociales!”. Entonces tienes que darle explicaciones a todos, pero es difícil que lo entiendan al principio.

Sobre esa parte social, cuando los niños aún son muy pequeños, digamos que de preescolar, sólo necesitan convivir con sus papás y, si los tienen, con sus hermanitos; eso basta. Pero cuando ya están más grandecitos sí necesitan la convivencia.

Por eso yo recomiendo que el  homeschool se complemente con algunas otras áreas; por ejemplo, puedes meter a los niños a un deporte de equipo, o a una actividad artística como es música, pintura, etc., donde tenga posibilidad de convivir con otros niños.

Pero también está la otra opción, que es la de integrarse a una comunidad católica de homeschool, ya que en éstas se hace actividades juntos; por ejemplo, en el caso de mi hija y mis tres alumnos, en torno al Día de Todos Santos, en lugar de que se disfrazaran para Halloween, en la comunidad los niños se disfrazaron de santos, y cada niño investigó y contó la historia de su santo.

Fue una actividad muy bonita en la que participaron como 40 niños. Y en estas comunidades también participan juntos en posadas, en talleres y en visitas a los museos, y en todo ello conviven los niños con otros que están en la misma modalidad.

Y, claro, también pueden convivir con otros niños que no estén haciendo homeschool, porque no estamos cerrados solamente a esto; pero señalo que esas actividades les ayudan porque son compartidas en grupo.

Cuando mi hija estaba haciendo la secundaria, la metimos al Conservatorio de Música Sacra, que está también en Querétaro, y ahí tuvo un buen grupo de compañeros y todavía tiene amigos de ahí que continúa frecuentando. También en la Casa de la Cultura estuvo en algunas actividades; y todo esto enriquece a los niños, además de ayudarlos en la parte social.

El homeschool escuela en casa: bajo costo

Maestra, en cuestión de costos, ¿puede darnos un comparativo entre una escuela particular católica y homeschool? Muchos papás se estresan demasiado por el costo de las inscripciones anuales y los paquetes escolares en los colegios. ¿Cómo es el homeschool en este aspecto?

El homeschool tú lo puedes llevar en la medida de tus posibilidades. Hay familias que tienen 4 o 5 niños, por lo que meterlos a una escuela particular es realmente difícil, porque las cuotas de colegiatura, e inscripción, de útiles escolares, etc., son muy altas.

La elección de homeschool no siempre se da por el aspecto económico, aunque también llega a influir cuando los papás ven los costos de las colegiaturas pero no están dispuestos a meter a sus hijos a una escuela pública, ya sea por los valores, los grupos numerosos, etc.

En ese caso el homeschool es una buena opción porque tú puedes contratar a un maestro que se ajuste a tus posibilidades económicas y a tus horarios; así que les puedes dar una educación muy completa a tus hijos sin necesidad de gastar tanto.

Es que homeschool es para todos: para familias que tienen la posibilidad de meter a sus hijos en escuelas caras, pero que deciden hacer homeschool por diversas circunstancias, y para familias que aunque quisieran pagar una escuela particular no está en sus posibilidades pero que igualmente buscan una buena educación para sus hijos. 

Homeschool es muy flexible para todas las familias. Es sólo cuestión de que se decidan, de que estén convencidos, de que analicen los pros y los contras, y que valoren qué es lo más importante en la educación de sus hijos.

Yo lo recomiendo mucho, pues pienso que para este momento, con el ambiente que estamos viviendo, es algo que te puede fortalecer mucho como familia y que puede dar realmente a los niños las herramientas que necesitan para crecer en un entorno sano, en un entorno católico y en un entorno como el que los padres de familia queremos para ellos.

El homeschool, una alternativa contra muchos males

-¿El homeschool surge como una esperanza para que de alguna forma los niños sean preservados de la contaminación con este tipo de cosas?

Sí, definitivamente. Yo estuve trabajando en la escuela estos últimos años, pero estoy retomando el homeschool porque me percaté de lo siguiente: niños que yo tuve en primero y segundo de primaria, a los que como maestra estuve dándoles formación en valores y virtudes, ahora que estos alumnos están en sexto grado veo cómo el ambiente los jaló, el ambiente de la escuela, porque están metiendo mucho la ideología de género; los nuevos libros, los de la llamada “nueva escuela mexicana”, no son compatibles con nuestras creencias ni con los valores que queremos fomentar en los niños.

La verdad es que a mí sí me preocupa mucho esto, y me preocupa aún más que muchos papás ni siquiera se dan cuenta de lo que sus hijos están viendo en la escuela.

Y, sí, la escuela, aunque tenga sus ventajas, es sobre todo ahorita un ambiente propicio para el bullying y para que los niños aprendan muchos antivalores. Por eso insisto que el homeschool es recomendable para padres que quieren educar a sus hijos cristianamente.

Porque es difícil estar en la escuela y no estar con el sistema, es difícil impedir que les metan ideologías a sus hijos en las escuelas. La opción es el homeschool.

El más grave problema, aparte de lo que ya mencioné, es la ideología que poco a poco van introduciendo en las escuelas, como parte de los programas educativos;  donde quieren mostrar como bueno y verdadero lo que no es, causando  en los niños y jóvenes una gran confusión, tal como la ideología de género y la cultura sin Dios.

Una vocación el ser maestra y acompañar a las familias

¿Cómo puede explicar la vocación que Dios le ha dado como maestra y el poder ayudar a otras familias a emprender y acompañarlos en la escuela en casa?

Mi vocación surgió a los 11 años de edad, cuando yo fuí catequista. Estuve en una escuela en la que nos invitaron, a partir de sexto grado, a ser catequistas. Así que yo fui catequista y me encantó; ahí entró mi pasión por enseñar a los niños, y me dije: “Yo quiero dar clases toda mi vida”. Y Dios me lo ha concedido, y quiera Él darme muchos años más para hacerlo, porque me encanta, me llena, y es algo que yo agradezco y que sé también que es una gran responsabilidad. Yo le digo al Señor: “Dios mío, el único Maestro eres Tú.

Tú eres mi modelo, Tú eres mi ejemplo. Dios mío, que en este día pueda enseñarle a los niños lo que Tú les enseñarías, que haga yo tu voluntad”.

Y siempre oro por mis alumnos. Si alguno de ellos está en conflicto, le pido a Dios por él, se lo encomiendo.

Dios me ha dado esta vocación que amo, y le agradezco a Él porque confió en mí para realizar esta misión, porque es una misión ser maestra; y yo sólo espero poder cumplirla también en la escuela en casa y ayudar a otras familias, acompañarlas.

Tengo más de 25 años trabajando  con los niños; he trabajado en todo tipo de escuelas, desde kínder hasta sexto año de primaria. He trabajado en escuelas rurales, en escuelas públicas y en escuelas particulares.

Hubo un tiempo en que tuve mi propio kínder, en San Juan del Río, Querétaro; pero, por el trabajo de mi esposo, nos tuvimos que desplazar a la ciudad de Santiago de Querétaro, por lo que tuve que cerrar mi escuela.

Entonces he tenido mucha experiencia en diferentes modalidades de escuela, y también he trabajado en homeschool, que ha sido un proyecto que realmente me apasiona.

En todos mis trabajos he tenido experiencias gratificantes, y ahora ya puedo comparar qué es lo que conviene más a las familias.

“Yo quiero dar clases toda mi vida”. Y Dios me lo ha concedido

“Yo quiero dar clases toda mi vida”. Y Dios me lo ha concedido.

Escríbele a la maestra Miriam experta en el tema y ella te podrá resolver todas tus dudas y te puede ayudar a crear tu propio programa diario, semanal o mensual de actividades según la edad de tus hijos y grado escolar.

Consultas con la mestra Miriam al correo:

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