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Don de Ciencia: contemplar la grandeza de Dios en la Creación

No debemos confundir esta gracia del Espíritu Santo con el concepto tradicional de "ciencia".

El Don de la Ciencia no se refiere al simple conocimiento humano, sino a la capacidad de contemplar al mundo en referencia a Dios, entender el Universo como su Creación.

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En entrevista con Desde la fe, el padre Julián López Amozurrutia, Canónigo Teólogo de la Catedral Metropolitana,

San Juan Pablo II, siguiendo la enseñanza de Santo Tomás de Aquino, lo define como ‘la capacidad sobrenatural de ver y determinar con exactitud el contenido de la revelación y de la distinción entre las cosas y Dios en el conocimiento del universo’”.

“El Don de Ciencia nos permite entender que somos responsables ante Dios del regalo que nos ha dado con su creación, de la que formamos parte y en la que nos ubicamos con nuestra inteligencia y nuestra voluntad, con nuestra capacidad de trabajar y de transformar, con nuestra capacidad de generar cultura”, explicó.

De acuerdo con el padre Julián, conocer a Dios nos ayuda a comprender su grandeza: “toda la revelación nos confirma un elemento que desde la experiencia común conocemos, y que el salmo formula también desde la fe: El cielo proclama la obra de Dios”.

No obstante, el Canónigo hace énfasis en la importancia de distinguir la diferencia entre este Don del Espíritu Santo y el concepto común de “ciencia”:

“Lo que tradicionalmente llamamos “ciencia” goza hoy de un particular reconocimiento. Pero no hemos de confundir las ciencias empíricas con el don de ciencia. El aprecio por la obra de Dios en la creación ha movido siempre a personas de fe a profundizar en el conocimiento del mundo”.