Papa Francisco: Dejemos subir a Jesús a la barca de nuestra vida

Buscar a Jesús nos ahuyenta del pesimismo y la desconfianza, aseguró el Santo Padre.
El Papa Francisco saluda a los fieles reunidos en la plaza de San Pedro. Foto: Vatican Media.
El Papa Francisco saluda a los fieles reunidos en la plaza de San Pedro. Foto: Vatican Media.

En su mensaje previo al Ángelus, el Papa Francisco pidió a los fieles del mundo reflexionar sobre qué tanto permitimos que Jesús esté en nuestras vidas, ¿lo dejamos subir a nuestra barca?

En la lectura del Evangelio de este domingo, vemos como en las orillas del Mar de Galilea, la multitud se agolpa en torno a Jesús, mientras algunos pescadores decepcionados, entre ellos Simón Pedro, lavan sus redes después de una noche de pesca que salió mal.  Jesús sube a la barca de Simón; luego lo invita a ir mar adentro y echar de nuevo las redes (cf. Lc 5,1-4).


“Detengámonos en estas dos acciones de Jesús: primero, sube a la barca y, luego, la segunda, invita a ir mar adentro. Había sido una noche en que las cosas habían salido mal, sin pescados, pero Pedro confía y va mar adentro” expresó el Papa Francisco.

Pide precisamente esa barca, que no está llena de peces, sino que ha regresado a la orilla vacía, tras una noche de trabajo y decepción. Es una bella imagen para nosotros también dijo el Santo Padre.

“Cada día la barca de nuestra vida abandona la orilla de nuestro hogar para adentrarse en el mar de las actividades cotidianas; cada día intentamos ‘pescar mar adentro’, cultivar sueños, llevar adelante proyectos, vivir el amor en nuestras relaciones. Pero a menudo, como Pedro, experimentamos la ‘noche de las redes vacías’, la noche de las redes vacías… la decepción de esforzarse tanto y no ver los resultados deseados: ‘Hemos trabajado toda la noche y no hemos pescado nada’ (v. 5), dice Simón. Cuántas veces también nosotros nos quedamos con una sensación de derrota, mientras la decepción y la amargura surgen en nuestros corazones. Dos carcomas muy peligrosos”.

Así como ocurrió con los discípulos, al Señor le gusta subir a la barca de nuestra vida cuando no tenemos nada que ofrecerle; entrar en nuestros vacíos y llenarlos con su presencia; servirse de nuestra pobreza para proclamar su riqueza, de nuestras miserias para proclamar su misericordia.

“Recordemos esto: Dios no quiere un crucero, le basta con una pobre barca “destartalada”, siempre que lo acojamos: ¡Eso sí! Acogerlo. No interesa la barca… acogerlo”.

Ante esto, el Papa Francisco pidió a los fieles hacerse estas preguntas:

¿Dejamos entrar a Jesús en la barca de nuestras vidas?

¿Ponemos a su disposición lo poco que tenemos?

Jesús no busca la perfección, te busca a ti

A veces podemos sentirnos indignos de Él, pero Jesús no busca el perfeccionismo, busca que lo aceptes en tu vida tal como es y como eres, aseguró el Papa Francisco.

“Si acogemos al Señor en nuestra barca, podemos ir mar adentro. Con Jesús se navega por el mar de la vida sin miedo, sin ceder a la decepción cuando no se pesca nada, y sin ceder al ‘no hay nada más que hacer'”.

“Siempre, tanto en la vida personal como en la vida de la Iglesia y de la sociedad, se puede hacer algo que sea hermoso y valiente: siempre. Siempre podemos volver a empezar, el Señor siempre nos invita a volver a ponernos en juego porque Él abre nuevas posibilidades. Aceptemos, pues, la invitación: ahuyentemos el pesimismo y la desconfianza y entremos mar adentro con Jesús. Incluso nuestra pequeña barca vacía será testigo de una pesca milagrosa”.

 

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