La voz del Papa
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Papa Francisco consuela a hombre que perdió a sus padres por COVID-19

El Papa Francisco recibió en privado a un transportista italiano que perdió a sus padres el mismo día, a causa de la pandemia de coronavirus COVID-19.
El Papa Francisco recibió al transportista Carlo Chiodi, junto con su familia.
El Papa Francisco recibió al transportista Carlo Chiodi, junto con su familia.

Cuando Carlo Chiodi decidió depositar su carta en el correo postal para enviarla al Papa Francisco, nunca imaginó que terminaría, semanas más tarde, conviviendo con él en la Residencia de Santa Marta, en El Vaticano.

Los padres de Carlo, un transportista de 50 años procedente de Carobbio degli Angeli, en Bérgamo, Italia, murieron por la pandemia de coronavirus y él no pudo despedirse ni acompañarlos en sus últimos momentos, debido a las restricciones sanitarias.


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“No pude saludar en sus últimos momentos a las personas que me trajeron al mundo y así, conmovido por mi amor por ellos y para honrar su memoria, entregué mi experiencia a la persona que, n el silencio del vacío de la plaza de San Pedro el 27 de marzo, ha transmitido con más fuerza el sufrimiento que vivía toda la humanidad”, dijo en entrevista con el diario italiano L’ Eco di Bergamo.

La invitación del Papa

Chiodi no contuvo la emoción al explicar cómo, de forma completamente inesperada, en respuesta a su carta, recibió una invitación del Papa Francisco para acompañarlo junto a su familia en una de las Misas matutinas del Santo Padre.

Después de la celebración, le informaron que el Papa los recibiría para conversar un momento en audiencia privada.

Carlo, su esposa Monia y sus hijos Daniele y Gaia, de 16 y13 años, se sentaron en una pequeña biblioteca de Santa Marta.

La familia Chiodi con el Papa Francisco.

La familia Chiodi con el Papa Francisco.

“Vimos al Santo Padre entrar solo –cuenta Carlo-, esquivando el banco en el centro de la sala para tomar asiento junto a nosotros, hablándonos en voz baja y mirándonos a los ojos”.

“Quiso saber cómo está mi corazón y le dije que lo pusieron a prueba. Mis padres gozaban de excelente salud y verlos partir tan rápido me dejó con un vacío. Me dijo que el llanto y la ira son humanos, que enojarse es lícito y que es una forma de oración cuando estás sólo y con dolor”.

El Papa, recuerda Carlo, les contó que sentía el dolor del mundo dentro de sí mismo y le aseguró que reza a Dios todos los días para comprender el significado de este sufrimiento.

“Durante la audiencia estuvimos temblando, nos asombró la humanidad del Papa, que nos reservó un momento de escucha inolvidable”.

El Santo Padre dejó constancia de esta visita en los saludos después del Ángelus del pasado 23 de agosto, cuando se dirigió a los fieles:

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“Saludo al grupo de familias de Carobbio degli Angeli, provincia de Bérgamo, que han venido en peregrinación en recuerdo de las víctimas del coronavirus. Y no olvidamos, no olvidamos a las víctimas del coronavirus”.

“Esta mañana he escuchado el testimonio de una familia que ha perdido a los abuelos sin poder despedirlos, en el mismo día. Mucho sufrimiento, muchas personas han perdido la vida, víctimas de la enfermedad; y muchos voluntarios, médicos, enfermeros, monjas, sacerdotes, que también han perdido la vida. Recordamos a las familias que han sufrido por esto”.

Con información de Eco di Bergamo.

 

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