La voz del Papa

El Papa Francisco hace un llamado a terminar con la trata de personas

El Papa Francisco hizo un llamado a responder el grito de las personas privadas de su dignidad y libertad.
El Papa Francisco abraza a una mujer. Foto: Archivo
El Papa Francisco abraza a una mujer. Foto: Archivo

Este Día Mundial contra la Trata de Personas, el Papa Francisco hizo un llamado a responder el grito de socorro de las personas privadas de su dignidad y libertad.

Leer: Trata de Personas: el crimen que destroza a las familias

A través de su cuenta de Twitter, el Papa Francisco pidió orar para que el Señor libere a las víctimas de trata y para que los fieles actuemos activamente para terminar con esta práctica.

La trata de personas de las preocupaciones principales del Papa Francisco y la Iglesia en general, pues es un crimen contra la humanidad, pero también un negocio ilícito de grandes ganancias, con cientos de miles de víctimas.

Más del 70% de los delitos de trata se relacionan con explotación sexual. Los altos índices de pobreza, corrupción e impunidad, y la desintegración familiar, son aprovechadas por bandas criminales para engañar a las víctimas y obligarlas a prostituirse.

El pasado 11 de abril, el Santo Padre se refirió al fenómeno de la trata de personas como “una llaga en el cuerpo de la humanidad” que “desfigura la humanidad de la víctima, ofendiendo su libertad y su dignidad” y que también  “deshumaniza a quienes la llevan a cabo, negándoles el acceso a la ‘vida en abundancia’”.

En el prólogo del libro Mujeres crucificadas. La vergüenza de la trata relatada desde la calle, el Papa Francisco asegura que una persona no puede ser nunca puesta en venta y que cualquier forma de prostitución es una reducción a la esclavitud.

Además, hace un llamado a liberar a estas mujeres, pues es un gesto de misericordia y un deber para todos los hombres de buena voluntad.

Cada 30 de julio se celebra el Día mundial contra el tráfico de personas con el fin de fortalecer una conciencia social que no permanezca indiferente ante este drama social, considerado como el nuevo rostro de la esclavitud moderna.