Iglesia en México

Trata de Personas: el crimen que destroza a las familias

La Trata de Personas es un crimen que separa a las familias y destruye a las víctimas.
Las más vulnerables a ser víctimas de trata de personas son las mujeres jóvenes con problemas familiares.
Las más vulnerables a ser víctimas de trata de personas son las mujeres jóvenes con problemas familiares.

Una de las preocupaciones principales del Papa Francisco es la erradicación de la trata de personas en el mundo, un crimen contra la humanidad, pero también un negocio ilícito de grandes ganancias, con cientos de miles de víctimas.

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En México se registran muchos casos de explotación laboral, servidumbre y mendicidad forzada, aunque la explotación sexual concentra más del 70% de los delitos de trata.

Los altos índices de pobreza, corrupción e impunidad, y la desintegración familiar, son aprovechadas por bandas criminales para engañar a las víctimas y obligarlas a prostituirse.

¿Cómo detener este flagelo? ¿Cómo proteger a las mujeres de estos depredadores?

Las causas del problema

Aunque hay carpetas de investigación relacionadas con prácticamente todos los tipos de explotación, en México la trata tiene rostro de mujer.

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Tiene el rostro de Guadalupe, madre de tres hijos, abusada sexualmente por varios hombres cuando tenía 10 años, explotada desde adolescente, ha sufrido golpes y vejaciones; o el de Estrella, mamá de gemelos, que huyó de su casa a los 16 años, y ahora busca desesperadamente la forma de salir de esa vida, historias recabadas por religiosas que trabajan dándoles acompañamiento.

Según el Diagnóstico sobre la Situación de la Trata de Personas 2019 de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), 70% de las víctimas totales de trata son explotadas sexualmente; 85% de ellas son niñas y adultas.

En entrevista, Yuriria Álvarez, directora general del Programa contra la Trata de Personas de la CNDH, explica que el tráfico de personas con fines de explotación sexual es un tema complejo que debe comprenderse “como un fenómeno que va ligado a la explotación, a la desigualdad, a la pobreza y a muchas otras causas”.

La hermana Carmen Ugarte, coordinadora de la Red Rahamim, de religiosas dedicadas a crear conciencia sobre este crimen, coincide en que la violencia, la corrupción, la impunidad y la pobreza constituyen un caldo de cultivo para los explotadores y tratantes de mujeres.

El perfil ideal

El mundo de la explotación sexual está lleno de mujeres en condiciones vulnerables.

Jesabel Becerra, coordinadora de Casa María, proyecto de atención a víctimas de trata con sede en Puebla, esboza el perfil ideal que buscan los traficantes y proxenetas:

Las más vulnerables -dice- son las chicas que han vivido cerca de los corredores de prostitución de las grandes ciudades: niñas abandonadas, trabajadoras ambulantes que viven y conviven entre proxenetas y víctimas.

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“Pero la mayoría de los casos son de mujeres que vienen de familias disfuncionales, en las que el papá está ausente o es golpeador, o la mamá es alcohólica, o fueron abandonadas, y viven con los abuelos. Ellas son las más vulnerables porque están buscando cariño, lazos y protección”.

El enamoramiento

Esta vulnerabilidad y falta de amor es aprovechada por las redes de explotación sexual que se extienden por todo el territorio nacional, aunque tienen mayor presencia en el centro del país.

Tenancingo, Tlaxcala, es conocido como la Cuna de los padrotes. De este municipio y otros aledaños provienen muchos de los proxenetas que aprenden desde pequeños cómo “enganchar” a las potenciales víctimas.

“Los padrotes les venden a las chicas el mito del amor romántico, incluso contratan a hombres para que les hablen bonito, las seduzcan y las enamoren, y esto puede tardar días, semanas o incluso meses”, explica la hermana Carmen.

Aunque el enamoramiento es el principal recurso, también hay muchos casos en los que el contacto se da por internet, con ofertas falsas de trabajo, agrega Jesabel Becerra, de Casa María.

Un problema que compete a todos

En este tema, la autoridad tiene mucho por hacer, pero no se solucionará solamente con voluntad política, asegura Yuriria Álvarez, de la CNDH.

“Va más allá de la voluntad, tiene que ver más con el tema de que hagamos conciencia como sociedad de que estamos promoviendo estas cadenas complejas de explotación”.

Consultado para este artículo, Salvador Guerrero Chiprés, presidente del Consejo Ciudadano para la Seguridad y Justicia CDMX, asegura que la denuncia ciudadana es un arma eficaz para combatir el crimen, aunque un combate efectivo implica trabajo constante para recuperar el tejido social.

“La solución pasa por el sistema educativo, junto a las organizaciones de la sociedad civil y las iglesias, sobre todo la Iglesia Católica, que es la mayoritaria en nuestro país, tienen que recuperar un compromiso común para la reivindicación de valores sustantivos y fundamentales de cultura cívica”, consideró.

La hermana Carmen agrega un ingrediente extra: es necesario que los consumidores de prostitución –la mayoría hombres- comprendan que están formando parte de un negocio criminal en el que las personas son convertidas en mercancía.

Los traficantes y proxenetas se aprovechan de los problemas de la desintegración familiar. Por ello -agrega la hermana- es fundamental que en las familias los hombres aprendan a respetar y las mujeres a amarse. Y eso comienza desde casa.