El beso del Papa en el brazo de sobreviviente de Auschwitz

Cuando el Papa Francisco se acercó, ella descubrió su brazo para mostrarle el número tatuado: "70072".
El Papa Francisco besa el brazo de Lidia Maksymowicz. Foto: Vatican Media.
El Papa Francisco besa el brazo de Lidia Maksymowicz. Foto: Vatican Media.

Este miércoles, durante la Audiencia General, el Papa Francisco tuvo un gesto especial. En el momento de los saludos, se inclinó con respeto frente a una mujer y besó el brazo que ella le había mostrado previamente.

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Esa mujer es Lidia Maksymowicz, polaca de origen bielorruso, quien sobrevivió de niña al campo de concentración de los nazis en Auschwitz y a los experimentos del doctor Josef Mengele, apodado el “Ángel de la muerte”.


Cuando el Papa Francisco se acercó, ella descubrió su brazo para mostrarle el número tatuado de su deportación: “70072”.

El Papa Francisco la miró durante unos instantes. Luego se inclinó y le dio un beso en ese mismo número que, después de 76 años, le sigue recordando cada día aquellos años de terror.

En entrevista con la agencia Vatican News, Lidia aseguró que, entre ella y el Santo Padre, no fueron necesarias las palabras.

El Papa Francisco dialoga con Lidia Maksymowicz. Foto: Vatican Media.

El Papa Francisco dialoga con Lidia Maksymowicz. Foto: Vatican Media.

“Con el Santo Padre nos entendimos con los ojos, no tuvimos que decirnos nada, no hacían falta las palabras”.

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Lidia le entregó al Papa tres regalos que simbolizan lo que ahora son las piedras angulares de su vida: la memoria, la esperanza, la oración.

La memoria, representada por el pañuelo con una franja azul y blanca con la letra “P” de Polonia; Esperanza, con un cuadro pintado por su asistente Renata Rechlik que la retrata de niña; y la oración, con un rosario con la imagen de San Juan Pablo II, bendecido por su ahijado el sacerdote P. Dariusz.

El encuentro fue especialmente emotivo para Lidia Maksymowicz, pues este miércoles se celebra el Día de la Madre en Polonia.

“Para mí es un aniversario especial, porque he tenido dos madres: la que me dio a luz, y que me robaron en el campo de concentración cuando tenía tres años, y la madre polaca que me adoptó una vez libres y a la que debo mi salvación”.

Con información de Vatican News.

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