4 puntos centrales del mensaje del Papa para Pascua 2022

El Papa Francisco pronunció su mensaje de Pascua e impartió la bendición Urbi et orbi este Domingo de Resurrección
El Papa Francisco imparte la bendición Urbi et Orbi el Domingo de Pascua 2022. Foto: Vatican Media.
El Papa Francisco imparte la bendición Urbi et Orbi el Domingo de Pascua 2022. Foto: Vatican Media.

El Papa Francisco dio su mensaje de Pascua y bendición Urbi et Orbi este domingo desde el balcón central de la Basílica vaticana ante fieles reunidos en la plaza de San Pedro.

En la plaza se encontraban unas 100 mil personas, de acuerdo con la agencia Vatican News, esto no había ocurrido desde hace dos años debido a la pandemia de covid-19.


“Queridos hermanos y hermanas: ¡Feliz Pascua! Jesús, el Crucificado, ha resucitado”, fue el saludo del Papa al ver a los presentes congregados en la soleada plaza adornada con flores.

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Estos son los principales puntos de su mensaje

¡Cristo ha resucitado!, ¡verdaderamente! Y lo necesitamos

Cristo se presenta hoy ante aquellos que lloran por él, encerrados en sus casas, llenos de miedo y angustia, dijo el Papa en su mensaje.

En esta Pascua el mundo ha visto demasiado guerra y demasiada sangre, nos cuesta creer que Jesús verdaderamente haya resucitado, que verdaderamente haya vencido a la muerte. ¿Será tal vez una ilusión, un fruto de nuestra imaginación?

“No, no es una ilusión. Hoy más que nunca resuena el anuncio pascual tan querido para el Oriente cristiano: «¡Cristo ha resucitado! ¡Verdaderamente ha resucitado!». Hoy más que nunca tenemos necesidad de Él, al final de una Cuaresma que parece no querer terminar. Hemos pasado dos años de pandemia, que han dejado marcas profundas”.

“Parecía que había llegado el momento de salir juntos del túnel, tomados de la mano, reuniendo fuerzas y recursos. Y en cambio, estamos demostrando que no tenemos todavía el espíritu de Jesús, tenemos aún en nosotros el espíritu de Caín, que mira a Abel no como a un hermano, sino como a un rival, y piensa en cómo eliminarlo. Necesitamos al Crucificado Resucitado para creer en la victoria del amor, para esperar en la reconciliación. Hoy más que nunca lo necesitamos a Él, para que poniéndose en medio de nosotros nos vuelva a decir: «¡La paz esté con ustedes!»”.

¡Dejemos entrar la paz de Cristo en nuestras vidas!

Cada uno puede formar la paz desde su propia vida. “Las heridas en el Cuerpo de Jesús resucitado son el signo de la lucha que Él combatió y venció por nosotros con las armas del amor, para que nosotros pudiéramos tener paz, estar en paz, vivir en paz”

“Hermanos y hermanas, ¡dejemos entrar la paz de Cristo en nuestras vidas, en nuestras casas y en nuestros países!”

Pidamos paz para los conflictos en el mundo

En su mensaje, el Santo Padre pidió paz en los lugares donde actualmente hay conflicto, entre estos lugares está América Latina.

“Que Cristo resucitado acompañe y asista a los pueblos de América Latina que, en estos difíciles tiempos de pandemia, han visto empeorar, en algunos casos, sus condiciones sociales, agravadas también por casos de criminalidad, violencia, corrupción y narcotráfico”.

Que haya paz en la martirizada Ucrania. “Llevo en el corazón a las numerosas víctimas ucranianas, a los millones de refugiados y desplazados internos, a las familias divididas, a los ancianos que se han quedado solos, a las vidas destrozadas y a las ciudades arrasadas. Tengo ante mis ojos la mirada de los niños que se quedaron huérfanos y huyen de la guerra”.

“Que haya paz en Oriente Medio, lacerado desde hace años por divisiones y conflictos”. “Que los israelíes, los palestinos y todos los habitantes de la Ciudad Santa, junto con los peregrinos, puedan experimentar la belleza de la paz, vivir en fraternidad y acceder con libertad a los Santos Lugares, respetando mutuamente los derechos de cada uno”.

“Que haya paz y reconciliación en los pueblos del Líbano, de Siria y de Irak, y particularmente en todas las comunidades cristianas que viven en Oriente Medio. Que haya paz también en Libia, para que encuentre estabilidad después de años de tensiones; y en Yemen”.

Pidió también por la paz en Myanmar y en el continente africano.

No hay que rendirnos frente al  mal

Finalmente, el Papa hizo un llamado a no rendirse y a construir la paz desde los hogares.

“Queridos hermanos y hermanas, toda guerra trae consigo consecuencias que afectan a la humanidad entera: desde los lutos y el drama de los refugiados, a la crisis económica y alimentaria de la que ya se están viendo señales. Ante los signos persistentes de la guerra, como en las muchas y dolorosas derrotas de la vida, Cristo, vencedor del pecado, del miedo y de la muerte, nos exhorta a no rendirnos frente al mal y a la violencia. Hermanos y hermanas, ¡dejémonos vencer por la paz de Cristo! ¡La paz es posible, la paz es necesaria, la paz es la principal responsabilidad de todos!”.

 

Aquí puedes encontrar su mensaje completo



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