2020, año de la enfermera y la partera; el Papa pide orar por su labor

El Santo Padre ha reconocido el noble trabajo de estos profesionales de la salud.
Ministras de los Enfermos ayudan a personas en estado crítico.
Las Ministras de los Enfermos trabajan en Ciudad de México. Foto: DLF.

La Organización Mundial de la Salud nombró este 2020 como el año de la enfermera y la partera, designación hecha desde 2019 y que busca reconocer la valiosa labor que realizan en el mundo.

En enero de 2020, el Papa Francisco se refirió a esta designación. Al término del Ángelus el 19 de enero, el Santo Padre dijo:

“Me complace recordar que el año 2020 ha sido designado internacionalmente como el año de la enfermera y la partera. Las enfermeras son las trabajadoras de la salud más numerosas y las más cercanas a los enfermos y ser partera es quizá la más noble de las profesiones. Oremos  para que puedan hacer su valiosa labor de la mejor manera posible”, dijo el Pontífice.


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El Año Internacional del Personal de Enfermería y Partería se lleva a cabo para reconocer que su labor es absolutamente necesaria. Sin embargo “existe un grave déficit de estos profesionales en el sector sanitario”, informó la OMS en el comunicado donde dio a conocer el nombramiento.

La OMS tomó esta decisión por ser el año del bicentenario del nacimiento de Florence Nightingale, considerada la fundadora de la enfermería moderna.

La enfemera más reconocida

Florence Nightingale considerada precursora de la enfemería moderna.

Florence Nightingale considerada precursora de la enfemería moderna.

Florence Nightingale nació en Florencia y realizó la mayor parte de su labor en Reino Unido.

A los 17 años sintió el llamado a ser enfermera, era de fe anglicana y consideraba que Dios era quien le solicitaba dedicarse a esa profesión.

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Destacó por su labor en la guerra de Crimea (1854-1856), al llegar al frente se encontró con las precarias condiciones higiénicas de los lugares donde atendían a los soldados británicos. Se dedicó a modificarlas, reduciendo así las infecciones y la tasa de mortalidad.

En 1856, cuando la guerra ya había terminado, solicitó audiencia con la Reina Victoria y la convenció de poner en marcha reformas higiénicas en los centros hospitalarios.

En 1883, la reina Victoria le otorgó la Real Cruz Roja, y en 1907 el rey Eduardo VII le concedió la Orden del Mérito, la primera vez que se dispensaba a una mujer.