La voz del Papa

10 cosas que el Papa pide a la Iglesia para atender a los jóvenes

El Papa ofrece unas reflexiones para orientar el quehacer eclesial a favor de la juventud.
Papa Francisco con jóvenes
Papa Francisco con jóvenes

El Capítulo Siete de la exhortación apostólica “Cristo vive. A los jóvenes y a todo el pueblo de Dios”, escrita por el Papa Francisco este 2 de abril, lleva por título: “La Pastoral de los Jóvenes”, y se refiere a las acciones que debe emprender la Iglesia católica para atender pastoralmente a la juventud.

El Santo Padre aclara que no se trata de un manual o una guía de pastoral práctica, sino una serie de reflexiones para orientar el quehacer eclesial a favor de este sector de la población. Te compartimos 10 cosas que pide el Pontífice para llevar a buen puerto este desafío:

1. Está demás proponer alguna especie de manual de pastoral juvenil (…) Se trata más bien de poner en juego la astucia, el ingenio y el conocimiento que tienen los mismos jóvenes (…) de las problemáticas de los demás jóvenes.

2. La pastoral juvenil necesita convocar a los jóvenes a eventos (…) que les ofrezcan un lugar donde no sólo reciban formación, sino que también les permitan compartir la vida, celebrar, cantar, escuchar testimonios reales y experimentar el encuentro comunitario con el Dios vivo.

3. Sería muy deseable recoger las buenas prácticas: aquellas metodologías, aquellos lenguajes, aquellas motivaciones que han sido realmente atractivas para acercar a los jóvenes a Cristo y a la Iglesia.

4. La pastoral juvenil sólo puede ser sinodal, es decir, conformando un “caminar juntos” que implica una valorización de los carismas que el Espíritu concede según la vocación y el rol de cada uno de los miembros de la Iglesia.

5. La pastoral juvenil implica dos grandes líneas de acción. Una es la búsqueda, la convocatoria (…) Confío en la capacidad de los mismos jóvenes, que saben encontrar los caminos atractivos para convocar. Saben organizar festivales, competencias deportivas, e incluso saben evangelizar en las redes sociales con mensajes, canciones, videos y otras intervenciones.

6. La otra línea es el crecimiento. Calmemos la obsesión por transmitir un cúmulo de contenidos doctrinales, y ante todo tratemos de suscitar y arraigar las grandes experiencias que sostienen la vida cristiana.

7. Cualquier plan de pastoral juvenil debe incorporar claramente medios y recursos variados para ayudar a los jóvenes a crecer en la fraternidad, a vivir como hermanos, a ayudarse mutuamente, a crear comunidad, a servir a los demás, a estar cerca de los pobres.

8. Necesitamos ofrecerles a los jóvenes lugares propios (…) donde puedan entrar y salir con libertad, lugares que los acojan y donde puedan acercarse espontáneamente y con confianza al encuentro de otros jóvenes tanto en los momentos de sufrimiento o de aburrimiento, como cuando deseen celebrar sus alegrías.

9. Han crecido los grupos que se reúnen a adorar al Santísimo o a orar con la Palabra de Dios. No hay que menospreciar a los jóvenes como si fueran incapaces de abrirse a propuestas contemplativas. Sólo hace falta encontrar los estilos y las modalidades adecuadas para ayudarlos a iniciarse en esta experiencia de tan alto valor.

10. En lugar de sofocarlos con un conjunto de reglas que dan una imagen estrecha y moralista del cristianismo, estamos llamados a invertir en su audacia y a educarlos para que asuman sus responsabilidades, seguros de que incluso el error, el fracaso y las crisis son experiencias que pueden fortalecer su humanidad.