Iglesia en México

Sínodo de la Amazonia, en un momento crítico para la humanidad

Al iniciar el Sínodo de la Amazonia, el Cardenal Carlos Aguiar hace un llamado a respetar y cuidar la naturaleza.
El Cardenal Carlos Aguiar Retes, Arzobispo Primado de México. Foto: María Langarica
El Cardenal Carlos Aguiar Retes, Arzobispo Primado de México. Foto: María Langarica

Ha pasado más de un año desde que el Papa Francisco pidió al Cardenal Carlos Aguiar Retes formar parte del equipo organizador del Sínodo de la Amazonia que inició este domingo, reunión que el Arzobispo de México considera vital, ya que el planeta se encuentra en un punto crítico, y de no tomarse medidas urgentes, podría ser catastrófico para la humanidad.

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En entrevista con Desde la fe, el Primado de México recuerda que son dos las razones por las cuales el Santo Padre ha convocado esta reunión mundial de obispos y especialistas: para promover el respeto a la cultura de los pueblos amazónicos y para afrontar el cambio climático desde esta región, que es la más importante para la oxigenación del planeta.

El Cardenal Aguiar tiene plena confianza en que, con el sínodo, se atienda el deseo del Papa en el sentido de tomar conciencia y asumir medidas concretas para el cuidado de esta región, que, a su vez, sirvan de modelo para otras partes del mundo, y “que la Iglesia se convierta en un factor de toma de conciencia de la responsabilidad que tenemos con Dios, de cuidar la casa que nos dejó”.

Focos rojos

Y es que, para el Arzobispo de México, “no es sólo un tema; es el tema” –dice–, pues “nos encontramos en un punto crítico porque los seres humanos nos hemos comportado mal con el cuidado de la casa común: hemos contaminado las tierras y mantos acuíferos con la extracción de minerales; hemos explotado de forma indiscriminada los bosques; contaminado los mares, matando con ello a muchas especies marinas”.

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“Es lamentable –añade– ver cómo se están descongelando los polos; esto es gravísimo porque el aumento de grados de calor nos va a dejar sin lluvias; ¿se podrá vivir sin lluvia?, ¿de dónde va a venir el agua para vivir?, dijo ante la alerta de los especialistas de la ONU que han hablado sobre la probabilidad de sequías más frecuentes debido al calentamiento global.

“El sargazo, por ejemplo, es culpa del calentamiento del agua, y eso no va a parar; al contrario”.

De los datos que especialistas climáticos han compartido con los organizadores del Sínodo, uno le ha impactado de manera particular, y es el hecho de que ya se prevé un punto de no retorno, y está muy cercano. “Si de aquí al 2041; es decir, si en 22 años no detenemos los proceso de degradación del planeta, ya no habrá retorno; empezarán catástrofes, una detrás de otra, hasta llegar al final de la vida de este planeta”, expresa.

Otro punto crítico es el plástico en los océanos, toda vez que el 50% por ciento de los mares –asegura el Cardenal– están invadidos de este material, “incluso, han resultado ballenas muertas por llevar 40 toneladas de plástico en el estómago. Estamos acabando con la cadena de la vida en el mar, y el mar es el más precioso tesoro de conservación que tenemos”.

La ONU ha advertido que el cambio climático es el mayor desafío de nuestro tiempos y que si no se toma acción desde ahora, los cambios serán irreversibles.

Una ecología integral

El Arzobispo de México confía en que el ser humano sabrá aprovechar esta oportunidad que le está dando el planeta, aunque para ello –afirma– se requiere de una ecología integral, concepto que han entendido sobre todo los jóvenes y los adultos mayores, quienes –asegura– han asumido con mayor compromiso el cuidado de las plantas, los manantiales, las especies animales, Apunta: “En resumen, la ecología integral implica un cambio de estilo de vida de la sociedad, que procure el respeto y el cuidado de la naturaleza y sus ciclos; implica aprender a vivir sin despilfarrar los recursos naturales”.

-¿Considera que se trata también de un asunto antropológico?

Así es, ningún otro ser en la tierra destruye la naturaleza; somos nosotros, el ser humano, el único ser con la capacidad de ir en contra de su casa. Tenemos que hacer un aprendizaje con las nuevas generaciones, y nosotros también, aunque estemos de salida, para ayudarle a la humanidad a tener un planeta en el que pueda seguir viviendo.

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