¿Podrían ser santos los dos jesuitas asesinados en la Sierra Tarahumara?

Para que alguien pueda ser nombrado santo hay un largo camino que marca la Iglesia Católica.
Celebración eucarística en memoria de los padres Javier Campos, S.J. y Joaquín Mora, S.J. Fotos: @IberoLeon/ Twitter
Celebración eucarística en memoria de los padres Javier Campos, S.J. y Joaquín Mora, S.J. Fotos: @IberoLeon/ Twitter

Luego del asesinato de los sacerdotes Javier Campos Morales y Joaquín César Mora en la Sierra Tarahumara hay fieles que se preguntan si podrían llegar a ser santos en un futuro, ya que han sido considerados como hombres piadosos, ejemplares y con absoluta entrega al prójimo y a la Iglesia.

¿Qué se debe considerar en este caso? Lo primero es entender que la situación no queda descartada, pero no ocurriría de inmediato.

La Iglesia Católica solicita que para introducir una Causa de canonización se esperen por lo menos cinco años después de la muerte de un candidato.

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Hay dos formas de ser santo

Hay dos vías para llegar a los altares: el martirio y la práctica de las virtudes teologales en grado heroico, y en ambos casos, las investigaciones corren lentas pues se deben responder a todas las interrogantes que formule la Comisión para las Causas de los Santos.

En el caso del martirio, lo primero que se debe probar es que el crimen ocurrió por odio a la fe cristiana; que las víctimas perdonaron a sus verdugos, y que no respondieron con violencia.

En el segundo caso, se tienen que estudiar, por lo menos, los 10 últimos años de la vida de un candidato; tomar testimonios de testigos y de personas que lo conocieron, analizar la correspondencia que hayan sostenido y sus escritos, estudiar a fondo su vida, y para ello, es necesario escribir una biografía oficial muy completa, que será analizada por peritos.

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Las fases de una causa de canonización

Todo proceso tiene dos fases, la diocesana, que conduce el obispo del lugar donde falleció el candidato, y una vez que los peritos la aprueban, es enviada a Roma para su estudio, donde también hay peritos que analizan todos los detalles.

Desde el momento en el que el obispo diocesano aprueba una Causa, al candidato se le puede llamar Siervo de Dios, y solo a partir de ese momento, se puede rezar a Dios y pedir la intercesión para que ocurra un milagro que sea demostrado científicamente. Cuando esto pasa, también es estudiado en sus dos fases: en el país de origen y luego en Roma.

Por todo lo anterior aún es muy pronto para saber si los sacerdotes Javier Campos y Joaquín Mora podrían avanzar a los altares, pero esto no queda descartado.

 

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Carlos Villa Roiz es periodista especializado en religión. 

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