Laudato si’: ¿qué dice la Iglesia sobre el cuidado del agua?

San Francisco de Asís entendía que el agua es creación de Dios y, como su creación, el hombre está llamado a respetarla.
Para evitar el derroche de agua es necesario educar y sensibilizar. Foto: iStock
Para evitar el derroche de agua es necesario educar y sensibilizar. Foto: iStock

Esta nota sobre la Iglesia y el cuidado del agua se publicó originalmente el 28 de mayo de 2019 y su última actualización fue el 22 de marzo de 2020 por el Día Mundial del Agua. 

San Francisco de Asís, patrono de la ecología, habla de la “hermana agua”, en El cántico de las criaturaspoema-alabanza a Dios a través de las criaturas. Este escrito inspiró Laudato si‘, la encíclica del Papa Francisco sobre medio ambiente y ecología.

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San Francisco no fue un científico que nos invitara a la conservación de nuestro planeta, fue un poeta enamorado de Dios que entendió que todo es obra de Dios y el hombre es su obra culmen. Por lo tanto, el hombre está hermanado con el universo. Por eso, este santo poeta se sentía hermano del sol y de la luna, y llamaba su hermana al agua.

Lee: ¿Por qué a la Iglesia le importa el medio ambiente?

La Iglesia cuida del medio ambiente.

La Iglesia cuida del medio ambiente.

En diversas ocasiones, el Papa Francisco ha hablado del derecho de todos los seres humanos al agua potable y ha asegurado que es una asignatura pendiente que no concierne a todos.

En 2018, en el marco de la 41ª Conferencia General de la la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, el Santo Padre llamó a los gobernantes y a la sociedad civil a “escuchar el grito desesperado de nuestros hermanos y a poner los medios para que puedan vivir, viendo respetados sus derechos más básicos”.

Para evitar el derroche en algunas partes y la escasez en otra, es necesario -dijo el Papa- educar y sensibilizar.

El tema del agua ha sido un interés del Papa Francisco, quien ha hablado sobre cómo los conflictos derivados de ella afectan a los sectores más vulnerables.  Esto es algo de lo que ha dicho el Santo Padre sobre la distribución de este recurso:

El agua no es una mercancía

Las naciones deben elaborar planes de financiamiento y proyectos hídricos de largo alcance, que conduzcan “a superar la visión de convertir el agua en una mera mercancía, exclusivamente regulada por las leyes del mercado”, dijo el Papa Francisco el 22 de marzo de 2019,  Día Internacional del agua. 

“Cada vez son más los que sufren a causa de la falta de fuentes de agua apta para el consumo. Por este motivo, ‘no dejar a nadie atrás’ significa comprometernos para acabar con esta injusticia. El acceso a este bien es un derecho humano fundamental, que debe respetarse pues está en juego la vida de las personas y su misma dignidad”, escribió.

En su mensaje posterior al rezo del Ángelus el 21 de marzo de 2021, el Papa reiteró que para los católicos el agua no es una mercancia, sino un auténtico regalo de Dios para todo el mundo.

Día Mundial del Agua 2021

Día Mundial del Agua 2021

Debe administrarse con imparcialidad para todos 

En la encíclica Laudato Si’, el Papa Francisco habla sobre la cuestión del agua como de primera importancia por depender de ella la vida humana.

“La provisión de agua permaneció relativamente constante durante mucho tiempo, pero ahora en muchos lugares la demanda supera a la oferta sostenible, con graves consecuencias a corto y largo término”.

“Grandes ciudades que dependen de un importante nivel de almacenamiento de agua, sufren períodos de disminución del recurso, que en los momentos críticos no se administra siempre con una adecuada gobernanza y con imparcialidad. La pobreza del agua social se da especialmente en África, donde grandes sectores de la población no acceden al agua potable segura, o padecen sequías que dificultan la producción de alimentos. En algunos países hay regiones con abundante agua y al mismo tiempo otras que padecen grave escasez”.

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La escasez de agua condena a los más pobres

En su mensaje por la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación en 2018, señala: el “acceso para muchos es lamentablemente difícil si no imposible. Y, sin embargo, el acceso al agua potable y segura es un derecho humano básico, fundamental y universal, porque determina la sobrevivencia de las personas”

“Este mundo tiene una grave deuda social con los pobres que no tienen acceso al agua potable, porque eso es negarles el derecho a la vida radicado en su dignidad inalienable”.

El control del agua puede derivar en un conflicto mundial

El Papa ha hablado en varias ocasiones de su preocupación por una especie de ‘Tercera Guerra Mundial a cachitos’ debido al control del agua, ya que el cambio climático podría aumentar la escasez de agua para muchas más personas.

“Algunos estudios han alertado sobre la posibilidad de sufrir una escasez aguda de agua dentro de pocas décadas si no se actúa con urgencia. Los impactos ambientales podrían afectar a miles de millones de personas, pero es previsible que el control del agua por parte de grandes empresas mundiales se convierta en una de las principales fuentes de conflictos de este siglo”, escribió en Laudato Si’.

¿Qué estamos haciendo por el agua en la Ciudad de México?

Entre más habitantes existen en la Ciudad de México, más demanda hay de líquido vital, lo que está llevando a una escasez de agua que se agravará si no se aplican estrategias para que sus habitantes la cuiden, para evitar la pérdida de más cuerpos de agua, así como para generar sistemas integrales que permitan ahorrarla.

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“La realidad es que la escasez del agua se debe a la gran demanda que existe; tenemos que hacer un uso racional de ella. Lamentablemente las personas comienzan a tomar conciencia de que hay un desperdicio cuando les llega el recibo muy caro y verifican si tienen alguna fuga”, explica Héctor Reyes Martínez, director de agua y potabilización del Sistema de Aguas de la Ciudad de México (SACMEX).

El principal abastecedor de agua en la capital del país son los propios mantos acuíferos de la ciudad, de donde se extrae el 60% del suministro, lo que ocasiona el hundimiento del suelo. 450 pozos ubicados en toda la ciudad extraen el agua del subsuelo, la cual no es suficiente para cubrir la demanda de 32 metros cúbicos de agua por segundo.

Por ello, el 40% restante del líquido se abastece del Río Lerma con 250 pozos y del sistema Cutzamala, que inicia en Michoacán y pasa por el Estado de México.

“Cobrar lo que realmente cuesta llevar el agua a cada casa, sería un buen comienzo para valorar su importancia”, explica, “por traer el agua del Cutzamala, la ciudad paga 6.50 pesos por metro cúbico, mientras a la ciudadanía sólo se le cobra 2 pesos, un subsidio de 70%”.

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Además, la ciudadanía también tiene que estar más consciente de las fugas y evitarlas. En 2016, la OCDE reveló que la CDMX desperdicia 40% del suministro de agua potable debido a las fugas.

El ingeniero Reyes asegura que el actual gobierno capitalino ha logrado reducir 2% el desperdicio de agua; sin embargo, reconoce que su tiempo de respuesta debe mejorar, reciben 100 a 150 reportes diarios, de los cuales sólo alcanzan a atender 60.

Por ello es importante que, además de ahorrar agua, las personas denuncien las fugas al teléfono 5654-3210.

La pérdida de agua en la Ciudad de México

El siguiente análisis, elaborado por el Centro EURE, muestra cómo ha crecido la mancha urbana en el Valle de México desde el siglo XVI y cómo, a la par, se han perdido los cuerpos de agua de la región.

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Con información de Cynthia Fabila

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