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Los obispos dominicos que desafiaron al rey para defender a los indígenas y construir la Iglesia en México

Durante los siglos XVI y XVII, los obispos dominicos desempeñaron un papel decisivo en la organización de la Iglesia en la Nueva España. Conoce quiénes fueron, cuáles fueron sus principales aportaciones y los desafíos que enfrentaron.

23 julio, 2026
Los obispos dominicos que desafiaron al rey para defender a los indígenas y construir la Iglesia en México
¿Quiénes fueron los primeros obispos dominicos de México y cuál fue su legado?
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Hablar de los primeros obispos dominicos en México es recorrer uno de los capítulos más importantes de la historia de la Iglesia en nuestro país. Durante los siglos XVI y XVII, frailes de la Orden de Predicadores asumieron el gobierno de varias diócesis de la Nueva España en medio de un contexto complejo: una Iglesia que apenas comenzaba a organizarse, tensiones con la Corona española, conflictos entre órdenes religiosas y el desafío de anunciar el Evangelio respetando la dignidad de los pueblos originarios.

En una conferencia sobre los 500 años del Episcopado Dominicano en México, el historiador dominico fray Jesús Flores Aparicio, O.P., explicó cómo estos obispos no sólo administraron diócesis, sino que dejaron una profunda huella espiritual, social y cultural en el desarrollo del país.

Mucho más que administradores de diócesis

Fray Jesús Flores explicó que los obispos dominicos fueron, ante todo, misioneros. Desde el inicio buscaron establecer las iglesias locales cerca de los principales asentamientos indígenas para fortalecer la evangelización y evitar deformaciones en la enseñanza de la fe.

Pero su labor no se limitó al ámbito religioso.

También impulsaron hospitales, albergues y diversas obras de caridad para atender a las personas más vulnerables. Asimismo, varios de ellos participaron en los primeros Concilios Provinciales Mexicanos, fundamentales para organizar la Iglesia novohispana y aplicar las reformas impulsadas por el Concilio de Trento.

Su misión, señaló el conferencista, combinó la predicación del Evangelio con la atención de las necesidades concretas de la población.

Gobernar una Iglesia en medio de conflictos

El episcopado dominico tampoco estuvo exento de dificultades.

Muchos obispos enfrentaron tensiones con las órdenes religiosas ya establecidas en la Nueva España, que veían amenazados algunos de los privilegios adquiridos durante los primeros años de la evangelización.

A ello se sumaron los constantes roces con la Corona española.

Aunque Felipe II impulsó la aplicación de las reformas del Concilio de Trento, también fortaleció el control del Estado sobre la Iglesia. La Corona supervisaba la construcción de catedrales, autorizaba publicaciones religiosas, intervenía en el nombramiento de párrocos e incluso revisaba la correspondencia entre los obispos y la Santa Sede mediante el llamado “veto regio”.

En este contexto, los obispos debieron buscar un equilibrio entre la obediencia a las autoridades civiles y la libertad necesaria para ejercer su ministerio pastoral.

Los obispos dominicos que marcaron la historia de México

Entre los 23 obispos dominicos que gobernaron diócesis mexicanas destacan varias figuras que dejaron una profunda huella.

Fray Julián Garcés

Él se convirtió primero en obispo de un proyecto de diócesis llamado diócesis carolingia, pero que no estaba bien definida, puesto que todavía no se conocía la extensión del territorio.

Fue nombrado en 1518 con la bula que expidió el Papa León X. Después, con todos los movimientos de orden político de la época, se fundó la ciudad de Puebla y su obispo fue el mismo Fray Julián Garcés.

Él trabajó mucho en la labor de la evangelización de los territorios ahí confiados y estuvo muy interesado en la construcción de la catedral de Puebla y en la construcción del convento de Santo Domingo.

Una obra también muy notable de él fue la fundación de un hospital en Veracruz, donde mostró su entrega en el apostolado de la caridad.

Tuvo una relación muy cordial y cercana con Fray Juan de Zumárraga, primer obispo de la diócesis de México, y con él participó en los conflictos que se dieron en las dos primeras audiencias.

También fue de los obispos que cuestionaron la viabilidad del sistema de encomienda y tuvo una defensa muy sólida hacia los indígenas. De hecho, redactó una apología en favor de los naturales que envió al Papa Pablo III en 1535. Gracias a este documento, el Papa, tiempo después, expidió la bula Summi Deus en la que le dio el respaldo pontificio a los derechos humanos de los indígenas.

Fray Julián Garcés falleció en Puebla en 1542. 

Fray Bartolomé de las Casas

Este controvertido obispo de Chiapas lo fue entre 1544 y 1551. Se hizo dominico en 1502, se volvió misionero en Centroamérica, trabajó con los mayas en Guatemala y después participó en las discusiones relacionadas a la dignidad de los indígenas.

En 1544, se convirtió en obispo de Chiapas, muy interesado en dar forma a su diócesis, pero también continuó con la defensa de los indígenas.

En 1551 presentó su renuncia al gobierno de la diócesis y regresó a España donde siguió  estas controversias hasta su muerte acaecida en 1566.

Fray Tomás Casillas

Fue obispo de Chiapas, sucesor de Fray Bartolomé de las Casas. Fraile dominico desde 1524, fue superior del convento de San Esteban en Salamanca y llegó en 1545 a Chiapas.

Él se integró con el grupo de frailes que trabajaban como misioneros en Chiapas y Guatemala en el 51.

Después de la renuncia de Fray Bartolomé de las Casas, se volvió obispo de Chiapas; se caracterizó por dar continuidad al trabajo de antecesor en materia de organización de la diócesis y en el trabajo en favor de los indígenas. Murió en 1567. 

Fray Alonso de Montúfar

Fue arzobispo de México Y sucesor de Fray Juan de Zumárraga, gobernó la Arquidiócesis de 1551 a 1572.

Como fraile dominico, se caracterizó por ser un eminente profesor en teología y  un buen gobernante conventual. Sucedió en 1551 a Zumárraga, y tomó posesión de la Arquidiócesis en 1554.

Una de las primeras decisiones que tomó, fue la visita a su arquidiócesis y presidió los dos primeros concilios provinciales de 1555 y de 1565; este último relacionado a las decisiones del Concilio de Trento. También fue el principal promotor del culto guadalupano.

Tuvo muchos conflictos con los religiosos, con sus propios hermanos en la cuestión de los diezmos, por ejemplo con Fray Alonso de la Veracruz, teólogo agustino sobre este aspecto. Murió en 1572. 

Fray Bernardo de Alburquerque 

Fue obispo de Oaxaca entre 1560 a 1579. Llegó a México en 1540 y fue uno de los fundadores de los dominicos de Santo Domingo de Oaxaca.

Su labor misionera fue en Oaxaca. Se caracterizó por ser defensor de los indígenas, fue provincial de México y se convirtió después en obispo.

Cumplió con las obligaciones episcopales y también tuvo un conflicto serio con la compañía de Jesús, debido a los privilegios que los jesuitas argumentaban.  Murió en 1579. 

Fray Pedro de Ferias

Fue obispo de Chiapas. Llegó a México en 1551. Fue prior de Oaxaca, participó en una expedición misionera en Florida, después fue prior de Santo Domingo aquí en México y se convirtió en obispo de Chiapas.

Se dice que cuando fue obispo, según los cronistas, Chiapas tenía 80 pueblos, pero eran extensiones muy grandes y la mayoría del clero que tenía era de frailes dominicos, y solo hay datos de cuatro franciscanos. Comenzó también las visitas a las diócesis. Murió en 1588.

Fray Domingo de Alzola 

Fue obispo de Guadalajara entre 1582 y 1590. Tuvo mucho ejercicio en el campo de gobierno, fue visitador de los dominicos en varias zonas de Hispanoamérica, particularmente en el Perú y en México.

Siendo vicario general de la orden, le correspondió la separación de la provincia de México para dar origen a la provincia de San Hipólito de Oaxaca.

En 1583 fue obispo de Guadalajara. Comenzó también con las visitas a las diócesis, envió informes al rey en 1584 sobre la situación de la diócesis donde se quejó de la ausencia de clero secular para elaborar una pastoral pues más adecuada, aunque contó el apoyo de algunos religiosos. Murió  en 1590.

Fray Gregorio de Montalvo

Fue obispo de Nicaragua entre 1571 a 1580, luego obispo de Yucatán de 1580 a 1587 y por último obispo de Cusco de 1587 a 1591.

En el caso de su episcopado tanto en Nicaragua y Yucatán,  no hay muchos datos en torno a su labor pastoral, la única referencia es su asistencia al tercer Concilio Provincial Mexicano y en 1587 se trasladó a Cusco, donde murió en el 91.

Fray Bartolomé de Ledesma

Fue el primer obispo de Panamá en 1581 a 1582, tuvo un episcopado muy breve y después fue obispo de Oaxaca de  1582 a 1604, o sea, ya en el siglo XVII. Destacó por ser un hombre muy brillante en el campo académico.

Fue nombrado obispo de Oaxaca, uno de los primeros en echar a andar incipientemente un seminario en este territorio. Fundó una cátedra de teología moral en las en la sede de la catedral de Oaxaca. Fue muy interesado en la formación del clero y también de los fieles. Además fue un buen pastor caritativo, murió en 1604.

Fray Alonso Guerra y de la Vega

Fue obispo de Michoacán de 1592 a 1596. Nació  en España, pero tomó el hábito en Perú en 1554. En 1592 Felipe II lo presentó como obispo de Michoacán.

Favoreció la construcción del convento de las monjas dominicas en Guadalajara y también consagró el convento de Santo Domingo de México.

Murió en Valladolid en 1594.

Andrés de Uvilla

Fue obispo de Chiapas. Tomó el hábito en México en 1558. Tuvo varios oficios en la provincia de Santiago, fue lector de teología y maestro de novicios, examinador de confesores y prior de los conventos de Oaxaca, Puebla y México.

Fue posteriormente provincial de México y luego rector del convento de San Luis. Tuvo algunos conflictos con los virreyes por el despojo de algunas parroquias que tenían los frailes predicadores.

Fue consagrado obispo en la candelaria en Tacubaya, en México, en 1592, donde recibió la consagración episcopal.

Gobernó la diócesis con un espíritu de mucha disciplina y falleció en 1603. 

Fray Domingo de Ulloa

Fue obispo de Michoacán de 1596 a 1602. Son pocas las noticias que tenemos de su gobierno. Murió en marzo de 1602. 

Santo Domingo de Guzmán.
Santo Domingo de Guzmán.

Obispos dominicos del siglo XVII y XVII

Durante los siglos XVII y XVIII. varios frailes dominicos fueron llamados a ocupar importantes diócesis de la Nueva España y de otros territorios de la Corona española.

Uno de los casos más destacados fue el de fray García Guerra, quien en 1608 fue nombrado arzobispo de México y, además, ejerció como virrey de la Nueva España, convirtiéndose en una de las figuras eclesiásticas más influyentes de su tiempo.

También sobresale fray Tomás Granes, quien fue obispo de Chiapas. A él se sumó Juan Bojórquez, elegido primer obispo de Coro, en la actual Venezuela, donde sirvió entre 1611 y 1617, antes de ser trasladado a la diócesis de Oaxaca, que gobernó de 1617 a 1633.

Durante la segunda mitad del siglo XVII destacaron igualmente Luis Cifuentes y Sotomayor, obispo de Yucatán entre 1659 y 1676; Tomás de Monterroso, obispo de Oaxaca de 1661 a 1678; fray Francisco Núñez de la Vega, quien pastoreó la diócesis de Chiapas entre 1684 y 1706; y Felipe Galindo, obispo de Guadalajara de 1690 a 1702.

En el siglo XVIII, el único obispo residencial dominico en territorio novohispano fue Braulio Antonio del Alcalde, quien gobernó la diócesis de Yucatán entre 1762 y 1772, antes de ser trasladado a la sede episcopal de Guadalajara.

Además de quienes sirvieron en la Nueva España, varios dominicos pertenecientes a la Provincia de Santiago de México fueron designados para diócesis fuera del virreinato. Algunos fueron enviados a Filipinas y a Quito, mientras que fray Antonio de Monroy e Híjar alcanzó una de las sedes más importantes de España al ser nombrado arzobispo de Santiago de Compostela.

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Autor

Lic. en Lengua y literaturas hispánicas por la UNAM, con experiencia en edición digital y redes sociales. Ha sido editora de los sitios web Padres e hijos, Cocina Fácil y colaborado en National Geographic y Muy Interesante. También fue editora en la Diócesis de Azcapotzalco y actualmente es reportera en Desde la Fe.