TIKVAH 2026 reunió a miles de  jóvenes para encontrarse con Dios

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TIKVAH 2026 reunió a miles de  jóvenes para encontrarse con Dios

Más de mil 300 jóvenes participaron en el TIKVAH 2026, un encuentro de fe, formación y esperanza que reunió conferencias, oración, la Santa Misa y un llamado a transformar la sociedad desde el Evangelio.

11 julio, 2026
TIKVAH 2026 reunió a miles de  jóvenes para encontrarse con Dios
TIKVAH 2026: jóvenes viven un encuentro de fe, oración y esperanza
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Entre cantos, conferencias, espacios vocacionales y momentos de oración, el encuentro juvenil TIKVAH 2026 volvió a llenar de esperanza el Seminario Menor Casa Huipulco. Más de 1300 jóvenes provenientes de la Arquidiócesis Primada de México y de lasdiócesis de Azcapotzalco, Iztapalapa, Xochimilco, entre otras, respondieron al llamado de reunirse para fortalecer su fe, compartir la alegría del Evangelio y descubrir que Cristo sigue siendo el centro de sus vidas.

A lo largo de la jornada, los asistentes participaron en las conferencias del influencer católico Ignacio González Jauregui y de los payasos misioneros Los Destrampados; además, vivieron la celebración de la Santa Misa presidida por el Cardenal Carlos Aguiar Retes, la experiencia inmersiva de The Chosen, una Hora Santa y diversas actividades pensadas para impulsar su crecimiento humano y espiritual.

Ni la lluvia ni el frío lograron apagar el entusiasmo de los participantes. Al contrario, cada actividad se convirtió en una oportunidad para cantar, convivir, rezar y recordar que, cuando los jóvenes se reúnen en el nombre de Cristo, la esperanza siempre encuentra un lugar donde nacer.

“Resistencia cristera y martirio hoy”, conferencia de Ignacio González Jauregui

Tikvah
Ignacio González Jauregui rememoró los episodios más significativos de la guerra cristera.

Ignacio González Jauregui comenzó su conferencia invitando a los jóvenes a realizar un ejercicio de reflexión:

“Imaginen que mañana asistir a Misa fuera un crimen”.

Con esta pregunta evocó la Guerra Cristera, conflicto que este 2026 conmemora el centenario de su inicio, y que marcó profundamente la historia religiosa de México.

Durante su intervención recordó cómo surgió este conflicto armado a raíz de la política anticlerical del gobierno y de la persecución religiosa emprendida contra la Iglesia católica.

Repasó algunos de los acontecimientos que, explicó, llevaron a miles de mexicanos a levantarse en defensa de su fe, entre ellos el atentado contra la imagen de la Virgen de Guadalupe, la creación de la llamada Iglesia Cismática Mexicana, la promulgación de la Ley Calles y otras disposiciones que restringieron severamente la vida religiosa en el país.

Recordó que, tras la entrada en vigor de la Ley Calles, miles de fieles acudieron a las iglesias el último día en que se permitió el culto público para recibir los sacramentos y participar en la Santa Misa. A partir de entonces comenzaron las persecuciones contra quienes continuaban manifestando públicamente su fe.

González Jauregui destacó que numerosos mexicanos decidieron organizarse para defender la libertad religiosa y recordó el testimonio de figuras como Anacleto González Flores, san José Sánchez del Río, el padre Miguel Agustín Pro y Zenaida Llerenas, entre muchos otros.

Asimismo, evocó el saldo que dejó la persecución: sacerdotes fusilados, laicos torturados, mujeres perseguidas y niños asesinados por mantenerse fieles a Cristo.

“Estos cristeros, junto con muchos otros, cambiaron la historia no sólo de México, sino también la de todo un continente”, afirmó.

El desafío de los jóvenes hoy

Después de recordar el testimonio de los mártires cristeros, Ignacio González Jauregui dirigió su mensaje hacia los desafíos actuales que enfrentan los jóvenes.

Advirtió que hoy existe una sociedad marcada por la distracción, la división y la indiferencia.

Nos quieren divididos para que olvidemos lo que nos une“, afirmó, refiriéndose a Cristo.

También habló del vacío espiritual que experimentan muchos jóvenes, situación que —señaló— provoca que algunos busquen sentido en caminos equivocados, incluso en ambientes como el narcotráfico.

Finalmente, los invitó a preguntarse:

“¿Quién les dijo que nacieron para ser mediocres?”

Los exhortó a no permanecer indiferentes ante el sufrimiento de quienes viven las distintas realidades del país, a descubrir un propósito de vida, fortalecer su fe y convertirse en los “nuevos cristeros”: hombres y mujeres comprometidos con el bien común y con el anuncio del Evangelio.

“Tenemos una obligación con los cristeros, con los santos y con Cristo mismo: defender nuestra fe en nuestro tiempo”, concluyó.

“Evangelizar con una sonrisa”, el testimonio Los Destrampados

Oskarin y Joss sacaron sonrisas a los jóvenes en Tikvah.

Con humor, cercanía y el  mensaje de fe, Joss y Oskarin, los payasos misioneros mejor conocidos como Los Destrampados, compartieron su testimonio con los jóvenes reunidos en el TIKVAH.

Originarios de la Parroquia San Felipe de Jesús, en la alcaldía Iztacalco, explicaron que desde hace 22 años han descubierto en el arte del clown una forma de anunciar el Evangelio y de llevar esperanza a quienes más la necesitan.

Joss relató parte de su historia vocacional. Contó que estudió en el Seminario Conciliar de México y posteriormente cursó Filosofía y Teología. Aunque no llegó al sacerdocio, encontró su llamado como misionero laico con espiritualidad ignaciana.

“Con los jesuitas aprendí a encontrar a Dios en todas las cosas”, compartió.

El éxito no consiste en no caer

Durante su participación recordó una frase del papa Francisco dirigida especialmente a los jóvenes:

“En el arte de ascender, el triunfo no es no caer, sino no permanecer caídos”.

A partir de esa enseñanza, confesó que también vivió momentos de tristeza y dificultad durante su juventud, pero comprendió que Dios tenía un propósito para su vida y que cada caída podía convertirse en una oportunidad para levantarse.

Asimismo, advirtió sobre el peligro del protagonismo entendido como la necesidad de sobresalir a costa de los demás.

Por el contrario, invitó a los asistentes a aprender a trabajar en equipo, retomando una imagen utilizada recientemente por el papa León XIV:

“Todos jugamos en un equipo, y jugamos en el equipo de Jesús”.

Que el “¿Y si sí?” transforme a México

Antes de concluir, Los Destrampados recordaron el ambiente de unidad que vivió el país durante el Mundial, cuando millones de mexicanos compartieron un mismo grito de esperanza:

“¿Y si sí?”

Sin embargo, señalaron que ese entusiasmo no debería quedarse únicamente en el deporte.

“Que este ambiente futbolero no se quede sólo en gritos y entretenimiento”, expresaron.

Invitaron a los jóvenes a convertir esa esperanza en acciones concretas que transformen la realidad del país: acompañar a las madres buscadoras, cuidar el medio ambiente, rechazar la corrupción, dejar de normalizar la violencia, proteger a la infancia, escuchar más e insultar menos, exigir justicia, combatir la impunidad, solidarizarse con quienes viven en pobreza extrema, participar activamente en la comunidad y hacer de la honestidad un estilo de vida.

Finalmente, los animaron a trabajar por un México donde nadie tenga que desaparecer y donde la fe se traduzca en compromiso con los demás.

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“¿Qué tipo de tierra eres?”: el llamado del cardenal Aguiar a los jóvenes en el TIKVAH

El Cardenal, junto con los obipos de la Provincia México, celebraron la santa misa con los jóvenes.

La Palabra de Dios no transforma por el simple hecho de escucharla, sino cuando se convierte en una guía para la vida cotidiana. Ese fue el mensaje central que el cardenal Carlos Aguiar Retes, arzobispo primado de México, dirigió a los jóvenes durante la Misa del TIKVAH, donde los invitó a preguntarse qué tipo de “tierra” son para recibir la semilla del Evangelio y permitir que dé fruto.

La Palabra de Dios es el agua que da vida

Tomando como punto de partida la respuesta del salmo —“Señor, danos siempre de tu agua”—, el cardenal explicó que el agua representa la Palabra de Dios, indispensable para sostener la vida espiritual del cristiano.

“La palabra de Dios es fecunda, pero necesita un corazón dispuesto para dar fruto.”

Comparó este proceso con la agricultura: no toda semilla germina, porque no toda tierra está preparada para recibirla. De la misma manera, dijo, escuchar el Evangelio no basta; es necesario traducirlo en acciones concretas.

“El que escucha la palabra de Dios y la pone en práctica tendrá grandes y sorprendentes resultados.”

La verdadera libertad nace de vivir el Evangelio

El arzobispo explicó que la auténtica libertad no consiste simplemente en hacer lo que uno desea, sino en descubrir y elegir aquello para lo que Dios ha creado a cada persona.

“La verdadera libertad consiste en hacer aquello que Dios siembra en nuestro corazón.”

También advirtió que la humanidad vive sometida al desorden y a la corrupción, pero aseguró que quien vive conforme al Evangelio puede experimentar “la gloriosa libertad de los hijos de Dios”.

¿Qué tipo de tierra somos?

La parte central de la homilía estuvo dedicada a la parábola del sembrador, con la que el cardenal invitó a los jóvenes a realizar un examen de conciencia. Explicó que el terreno del camino representa a quien escucha la Palabra, pero no la deja entrar en su corazón.

  • La tierra pedregosa simboliza a quien recibe con entusiasmo el Evangelio, pero abandona la fe cuando aparecen las dificultades.
  • Los espinos representan las preocupaciones, la ambición y el deseo de riquezas, que terminan sofocando la vida espiritual.
  • En contraste, la tierra buena es aquella que escucha, comprende y vive la Palabra de Dios, produciendo frutos distintos en cada persona.

“No todos darán cien frutos; algunos darán sesenta y otros treinta. Lo importante es dar aquello que Dios ha puesto en nuestro corazón.”

Finalmente, pidió a los asistentes preguntarse con sinceridad qué clase de tierra son y pedirle al Señor la gracia de convertirse en una tierra fértil.

“Pregúntate: ¿qué tipo de tierra soy? Señor, ayúdame a ser tierra buena, fecunda, que dé mucho fruto.”

Más allá de las conferencias, la música y las actividades, el TIKVAH dejó en los jóvenes un mismo llamado: descubrir que seguir a Cristo no es una experiencia reservada para unos cuantos, sino una misión que comienza en la vida cotidiana. A través del testimonio de los conferencistas, la celebración de la Eucaristía y los momentos de oración, los participantes fueron invitados a vivir una fe que no permanezca encerrada en un evento, sino que transforme sus familias, escuelas, comunidades y el país. 

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Autor

Lic. en Lengua y literaturas hispánicas por la UNAM, con experiencia en edición digital y redes sociales. Ha sido editora de los sitios web Padres e hijos, Cocina Fácil y colaborado en National Geographic y Muy Interesante. También fue editora en la Diócesis de Azcapotzalco y actualmente es reportera en Desde la Fe.