San Camilo de Lelis: el legado que hoy mantienen miles de religiosas en el cuidado de los enfermos

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San Camilo de Lelis: el legado que hoy mantienen miles de religiosas en el cuidado de los enfermos

Cada 14 de julio la Iglesia celebra a San Camilo de Lelis, patrono de los enfermos. Su ejemplo continúa vivo en miles de religiosas que brindan atención espiritual y humana en hospitales, como lo hicieron durante décadas las Hermanas del Sagrado Corazón en Guadalajara.

14 julio, 2026
San Camilo de Lelis: el legado que hoy mantienen miles de religiosas en el cuidado de los enfermos
Las Hermanas del Sagrado Corazón dedicaron más de ocho décadas al cuidado espiritual y humano de los enfermos en la Cruz Roja de Guadalajara, siguiendo el legado de San Camilo de Lelis. Foto: Cortesía El Semanario
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Cada 14 de julio, la Iglesia celebra a San Camilo de Lelis, patrono de los enfermos, los hospitales y el personal sanitario. Su vida recuerda que cuidar a un enfermo no significa únicamente atender su cuerpo, sino también acompañarlo en el dolor, la incertidumbre y la esperanza. Ese mismo espíritu continúa vivo gracias al servicio silencioso de miles de religiosas que, desde hospitales y centros de salud, ofrecen consuelo, escucha y cercanía a quienes atraviesan momentos difíciles.

Un ejemplo de ese legado fueron las Hermanas del Sagrado Corazón, quienes durante 83 años sirvieron en la Cruz Roja Mexicana de Guadalajara, donde acompañaron a enfermos, familiares y personal médico, además de desempeñar importantes responsabilidades hospitalarias. Su salida de la institución marcó el final de una presencia que muchos consideraban parte esencial de la atención integral a los pacientes.

Más que acompañamiento espiritual

Las religiosas, pertenecientes a la congregación fundada por Santa María de Jesús Sacramentado Venegas, conocida como Madre Naty y reconocida como la primera santa mexicana, acompañaban espiritualmente a pacientes y familiares en momentos de dolor, angustia y enfermedad.

Sin embargo, su labor iba mucho más allá de la asistencia espiritual. Además de escuchar, consolar y acercar los sacramentos a quienes los solicitaban, también desempeñaban responsabilidades fundamentales dentro del hospital. Estaban al frente de áreas administrativas y operativas como la jefatura de enfermería, hospitalización, el cubículo de shock, el área de equipos y esterilización (CEYE), así como el control de medicamentos y materiales.

“Ellas estaban en todos lados. Ayudaban en enfermería, limpieza, administración, bodegas, con los médicos y las familias”, recordó Javier Vega Domínguez, ex agente del Ministerio Público en la Cruz Roja entre 1984 y 1986.

Su servicio era prácticamente permanente. Vivían pendientes de cualquier necesidad tanto dentro del hospital como desde el departamento donde residían, disponibles a cualquier hora del día.

Durante más de ocho décadas acompañaron a enfermos, consolaron familias y permanecieron junto a quienes enfrentaban momentos críticos o cercanos a la muerte.

Hermanas enfermeras del Sagrado Corazón de Jesús
Cinco Hermanas del Sagrado Corazón dejaron la Cruz Roja de Guadalajara tras 83 años de servicio espiritual, médico y humano por parte de su congregación. Foto: Cortesía El Semanario

El valor de la dimensión espiritual en un hospital

Para quienes convivieron con ellas, su presencia representaba mucho más que una función institucional.

“Ellas procuraban que quienes recibieran atención fueran tratados con humanidad, sentido espiritual y profesionalismo”, explicó el padre Héctor Manuel Pulgarín Ayala, capellán encargado de los cuerpos de emergencia en Guadalajara.

Las hermanas escuchaban a los pacientes, conversaban con ellos y, cuando era necesario, buscaban sacerdotes para administrar los sacramentos o brindar acompañamiento espiritual en situaciones delicadas.

La atención era ofrecida a todas las personas, sin importar sus creencias religiosas. Muchas acudían a ellas buscando consuelo, una oración o simplemente alguien que permaneciera a su lado en medio del miedo y la incertidumbre.

El fin de una presencia de 83 años

Después de 83 años de servicio ininterrumpido, el consejo administrativo de la delegación de la Cruz Roja Mexicana en Guadalajara comunicó a las religiosas que su labor ya no era necesaria.

De acuerdo con testimonios recogidos por El Semanario de la Arquidiócesis de Guadalajara, la decisión fue comunicada sin mayores explicaciones. Las hermanas aceptaron retirarse con serenidad y respeto, aunque la noticia provocó tristeza entre colaboradores, pacientes y personas cercanas a su misión.

“Aunque las hermanas están tranquilas, hay gente lastimada, muy dolida por esta situación”, compartió Jorge Román Ramírez, colaborador de El Semanario.

Antes de retirarse solicitaron una explicación sobre la decisión. Inicialmente se les informó que ya no era posible cubrir la ayuda económica simbólica que recibían; posteriormente, se les comunicó que otras personas ocuparían sus funciones.

Dentro de la congregación existe también la percepción de que la decisión refleja un contexto social en el que la dimensión espiritual tiene cada vez menos presencia dentro de algunos espacios públicos.

Una misión que continúa

Aunque concluyó su servicio en la Cruz Roja, las Hermanas del Sagrado Corazón continúan desarrollando su misión en el Hospital Sagrado Corazón de Jesús, fundado por Madre Naty, además de colaborar activamente en la Pastoral de la Salud de la Arquidiócesis de Guadalajara.

Quienes convivieron con ellas recuerdan su entrega con profundo agradecimiento. “Honor a quien honor merece. Gracias por su entrega, por su humildad y por ayudar a tantas personas sin esperar nada a cambio. La gente nunca las va a olvidar”, expresó Javier Vega.

San Camilo de Lelis, un ejemplo que sigue vigente

La historia de estas religiosas refleja el legado de San Camilo de Lelis, quien dedicó su vida al cuidado de los enfermos y enseñó que la atención médica también necesita compasión, cercanía y esperanza.

Aunque San Camilo no fundó la Cruz Roja, su obra es considerada precursora del servicio humanitario moderno. En el siglo XVI, los religiosos camilos llevaban una gran cruz roja cosida sobre el hábito negro como signo de su entrega a los enfermos, mucho antes del nacimiento de la Cruz Roja Internacional. Ambas instituciones comparten un mismo ideal: aliviar el sufrimiento humano, atender a toda persona sin distinción y reconocer la dignidad de quienes atraviesan la enfermedad.

Ese espíritu también quedó reflejado en el servicio que durante 83 años prestaron las Hermanas del Sagrado Corazón en la Cruz Roja Mexicana de Guadalajara. Además del acompañamiento espiritual, colaboraban en enfermería, administración, hospitalización y otras áreas esenciales para el funcionamiento del hospital.

“Ellas estaban en todos lados. Ayudaban en enfermería, limpieza, administración, bodegas, con los médicos y las familias”, recordó Javier Vega Domínguez, ex agente del Ministerio Público en la Cruz Roja entre 1984 y 1986.

Su servicio era prácticamente permanente. Vivían pendientes de cualquier necesidad tanto dentro del hospital como desde el departamento donde residían, disponibles a cualquier hora del día. Durante más de ocho décadas acompañaron a enfermos, consolaron a sus familias y permanecieron junto a quienes enfrentaban momentos críticos o cercanos a la muerte.

Cinco siglos después, miles de religiosas, sacerdotes, capellanes y agentes de la Pastoral de la Salud continúan la misión que inspiró San Camilo de Lelis en hospitales, clínicas y casas de asistencia alrededor del mundo. Su labor recuerda que, frente al sufrimiento humano, un gesto de escucha, una oración o una presencia cercana pueden ser tan importantes como cualquier tratamiento.

Más allá de un uniforme o un hábito religioso, su servicio pone de manifiesto una convicción que inspiró a San Camilo y que sigue vigente hasta nuestros días: todo enfermo merece ser atendido con competencia, pero también con amor, dignidad y humanidad.

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Autor

Lic. en Lengua y literaturas hispánicas por la UNAM, con experiencia en edición digital y redes sociales. Ha sido editora de los sitios web Padres e hijos, Cocina Fácil y colaborado en National Geographic y Muy Interesante. También fue editora en la Diócesis de Azcapotzalco y actualmente es reportera en Desde la Fe.