Iglesia en México
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Las religiosas scalabrinianas celebran 125 años de fundación

La congregación, con presencia en México, tiene la vocación de acoger, proteger e integrar a las personas migrantes.
Las religiosas scalabrinianas de la Ciudad de México. Foto: Hna. Arlina Barral/Cortesía.
Las religiosas scalabrinianas de la Ciudad de México. Foto: Hna. Arlina Barral/Cortesía.

Las religiosas de la Congregación de Hermanas Misioneras de San Carlos Borromeo,  Scalabrinianas, celebran este mes 125 años de su fundación, 32 de ellos con presencia en México, en los cuáles se han dedicado a acoger, promover, proteger e integrar a las poblaciones migrantes.

Esta congregación está presente en 27 países, fue fundada el 25 de octubre de 1895 en Piacenza,Italia, por el Obispo Juan Bautista Scalabrini, y tiene como cofundadores a la madre Assunta Marchetti y a su hermano José Marchetti.


En México, las religiosas celebraron este 28 de octubre una Misa de acción de gracias por su aniversario.

Se realizó en el albergue Casa Mambré, de la organización Scalabrinianas: Misión para Migrantes y Refugiados (SMR) en la Ciudad de México. Estuvieron presentes las religiosas, amigos de la congregación y migrantes.

Casa Mambré es un albergue de mediana estancia en el que se le brinda acompañamiento y acogida a personas migrantes, tiene capacidad para albergar a 80, la mayoría son de países centroamericanos. Ahí reciben atención médica, psicológica y capacitación para poder conseguir un trabajo.

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En esta Misa también se recordó que, a nivel mundial, las scalabrinianas inician un Año Jubilar con motivo de sus 125 años.

‘Es momento de recordar nuestra vocación’

“En el contexto actual de la pandemia, más que celebrar nuestra fundación, es un momento para recordar nuestros orígenes y seguir renovando esta vocación, este compromiso de ser la voz profética de las personas migrantes y refugiadas”, dijo en entrevista la hermana Arlina Barral Arellano, misionera scalabriniana.

La hermana Arlina Barral es originaria de filipinas, y llegó como misionera a México hace 22 años. Actualmente es la responsable de la Pastoral de Migrantes de la Arquidiócesis Primada de México. 

En los 27 países donde se encuentra la congregación, las religiosas realizarán distintas actividades por este aniversario, explicó la hermana Barral, entre ellas celebraciones eucarísticas, convivencias con migrantes y refugiados, actividades de promoción vocacional, entre otras.

Su atención en la Ciudad de México

A nivel nacional, las scalabrinianas tienen dos casas para migrantes y solicitantes de refugio: el Centro Madre Assunta, en Tijuana para mujeres y niños, el cual cumplió 25 años en 2019, y Casa Mambré en la Ciudad de México, la cual abrió sus puertas en 2013.

En el país, la comunidad scalabriniana es internacional, es mexicana, basileña y filipina por las nacionalidades de sus integrantes, comenta la hermana Arlina Barral.

Sus días inician con los Laudes en la capilla, desayuno e ir a la misión. Una vez al mes tienen un retiro en la comunidad. “Los fines de semanas convivimos las hermanas en los trabajos domésticos y compartimos nuestras misiones, la alegría y tristezas”, explica.

Para la hermana Barral, la vocación de cuidar de los migrantes viene desde su mismo origen.

“Vengo de una familia migrante…mi papá emigró a Nigeria para trabajar como maestro. Ahí viví lo que es ser una hija de migrante”. Fue cuando ella estudiaba la universidad que se encontró con los misioneros scalabrinianos y comenzó su formación para unirse a la Congregación.

Ya como religiosa hizo trabajo misionero en Estados Unidos, Brasil, República Dominicana, Honduras y Roma. A México llegó en diciembre de 1998, aquí ha sido misionera en Tijuana y actualmente en la Arquidiócesis Primada de México.

El sufrimiento es el mismo en todo el mundo

En su experiencia sobre cómo luce la migración en las diversas regiones en que se vive, la hermana Arlina asegura que “los sufrimientos y tragedias sobre migración son los mismos…la lucha es igual”.

En México destaca sobre todo los peligros del crimen organizado, la xenofobia y la discriminación, pero también la empatía que la población puede llegar a tener con los migrantes.

La hermana Arlina Barral es colaboradora de Desde la fe, cada semana relata sus experiencias en la atención a migrantes en busca de una mayor comprensión y empatía de los fieles católicos con esta situación.

Puedes leer algunas de sus columnas:

“Te cuidaré desde lejos”, las palabras de un niño migrante

Migrantes: conocerlos para comprenderlos

 

 

 

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