Ha hecho un solo exorcismo, pero la historia daría para un libro

Durante 30 años como exorcista, el obispo emérito de Basilea sólo ha practicado un exorcismo mayor, y así lo recuerda. 
Obispo emérito de Basilia Martin Gächter, exorcista. Foto: Jacqueline Straub
Obispo emérito de Basilia Martin Gächter, exorcista. Foto: Jacqueline Straub

Su nombre es Martin Gächter y es obispo emérito de Basilea, una diócesis ubicada junto al río Rin en el noroeste de Suiza, cerca de la frontera del país con Francia y Alemania.

Monseñor Gächter es uno de los exorcistas más famosos de Europa, al que durante 30 años, personas de todo el mundo han acudido para atenderse de alguna posible influencia demoniaca.

Pese a ello, a él no le gusta que le digan “exorcista”, pues asegura que no se dedica a “perseguir al diablo”, sino que simplemente desempeña el ministerio de liberación.


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Un solo exorcismo en 30 años

En una reciente entrevista concedida a la reportera Jacqueline Straub, del portal de noticias Kath.ch, y traducida al español por Religión en Libertad, el obispo emérito aseguró que durante tres décadas ha recibido a cientos de personas con posibles posesiones o influencias demoníacas.

Sin embargo -dijo- la mayoría de ellas no están poseídas, sino que sólo requieren una oración de liberación; de hecho, durante este tiempo sólo ha realizado un exorcismo mayor, aunque solo esa historia daría para un libro, pues –explica- fue muy parecido a la película El exorcista.

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Un caso extraordinario

Para el obispo Gächter, aquel día comenzó como cualquier otro, ofreciendo consultas a gente con posibles afectaciones demoniacas. Entre las personas había una mujer que le explico que cada noche era tirada de la cama y le presentó grabaciones realizadas mediante una cámara infrarroja.

Cuenta el obispo que mientras hablaban, la mujer se comenzó a molestar porque en la habitación había fotografías de los obispos de la diócesis con sus cruces pectorales.

Se trasladaron entonces a otra sala donde ya no había cruces, pero sí un cuadro de la Virgen María, lo que empeoró el malestar de la mujer y les obligó a cambiarse nuevamente de lugar, esta vez al jardín. Para entonces, el obispo ya pensaba en una posesión.

Solo después de confirmar con dos psiquiatras que estuvieron presentes que ninguna enfermedad mental perturbaba el comportamiento de la señora, Gächter determinó que se trataba de una posesión, e informó al obispo Kurt Koch, quien le ordenó comenzar el ritual mayor.

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Como de película

Durante el rito -narra el obispo- “tan pronto comenzamos a rezar, la mujer, antes amable, se tiró al suelo y se enfurecía hasta que deteníamos la oración de exorcismo. Luego volvía a ser normal y agradable. No se da un cambio tan rápido en la enfermedad mental”, asevera Gächter sobre lo sucedido, lo cual también fue presenciado por el obispo Koch.

Y añade: “Se tiraba al suelo, enfurecida e insultándonos. Su cuerpo se retorcía como en la película El Exorcista y su rostro dibujaba horribles muecas. Estaba irreconocible. Su voz era completamente diferente, profunda, diabólica y rugiente (…) Era como si el diablo estuviera hablando a través de ella“.

“Probé a rociarle con agua bendita. El demonio gritó: `¡Quema!´. Luego usé agua del grifo normal y no hubo ninguna reacción. Entonces me di cuenta de que el agua bendita es más que un recordatorio del Bautismo. Hace algo. Ahora entiendo la afirmación de que el diablo teme al agua bendita”.

Aquel exorcismo -hubo 15 sesiones más- concluyó una hora después.

La mujer “estaba tirada en el suelo, furiosa, pero de repente abrió los ojos y nos preguntó que qué íbamos a hacer. `Rezamos por ti´”, le respondió el obispo. Acto seguido, cogió la cruz, la abrazó y la besó, y “supimos que estaba libre”. La mujer, ahora tranquila, no recordaba nada y los feroces gritos los percibió tan solo como lejanas voces. Tras 15 sesiones, la mujer quedó totalmente liberada.

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Una ministerio fundamental en la iglesia

El famoso exorcista asegura que muchas personas están agobiadas, atribuladas o con miedos, y muchos han ido al psiquiatra, pues es más fácil creer que están poseídos por el diablo que admitir que tienen una enfermedad mental, pero las personas afligidas buscan alivio en todas partes, y la Iglesia debe atenderlas.

Ahora bien -explica– “muchos piensan que acudirán a un sacerdote, recibirán el exorcismo y todo volverá a estar bien rápidamente, pero no funciona así. Deben darse cuenta de que padecen trastornos que deben sanar. Si tienes una enfermedad mental y tomas medicamentos, no dejes de tomarlos, pero la oración, la confianza en Dios y la paciencia también ayudan”.

El obispo concluyó la entrevista con un llamado a los fieles a “permanecer vigilantes y rezar con gran devoción cada día el Padrenuestro”, especialmente el “líbranos del mal” y a pedir a los sacerdotes oraciones de liberación.

“No siempre se trata de expulsar al diablo, sino de volver a poner lo que está mal en el buen camino. Una oración siempre es buena, así que rezo todos los días por las personas agobiadas, que hay muchas”.

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