¿Qué piensan los sacerdotes exorcistas de las películas de exorcismos?

¿Qué actitud debe tomar un católico ante las películas sobre exorcismos y posesiones diabólicas?
Fotograma de la película "El Exorcista".
Fotograma de la película "El Exorcista".

Cuando vemos películas basadas en “hechos reales”, lo que sí es un hecho es que los supuestos hechos no son ni tan “hechos” ni tan “reales”. Un ejemplo de esto son las películas que hablan de exorcismos.

Todas esas películas recrean, a partir de un argumento muy sencillo, una narrativa particular que es enriquecida por los escritores del guion, los cuales echan a volar la imaginación para crear una narración redonda que pueda plasmarse en una película o en una representación teatral.

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​Incluso, los hechos históricos y las biografías de los distinguidos personajes, no se salvan de la narrativa que le imprimen los escritores.

​A esto debemos sumar algo muy importante: que las películas, en su mayoría, son productos comerciales, por lo que no basta una buena historia y buen guion, hay que sumar a los actores, los escenarios, la música y un largo etcétera, porque la película tiene que vender, tiene que ser atractiva, y si gusta, pues se ve favorecida con cuantiosos dividendos que superen el porcentaje de inversión.

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​No soy especialista en cine ni nada parecido; sin embargo, se me hace importante no perder de vista estos elementos al recomendar o desaconsejar ver una película, y más, sobre el tema que nos ocupa.

La multitudinaria industria de cine

Las películas sobre exorcismos o posesiones diabólicas no están exentas de todo lo dicho anteriormente; al contrario, creo que el tema despierta mucho interés y por lo mismo se convierte en un objetivo de la multimillonaria industria del cine.

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​Un católico no puede ver estas películas con la ingenuidad de que se trata de “hechos reales”; debe ser consciente que tienen más de ficción que de realidad, y que su éxito se basa precisamente en que explotan el morbo, un poco como las series autobiográficas que hoy están de moda, cierto que el argumento es distinto, pero el punto que tocan es el mismo, es el morbo.

​Las películas cuyo argumento es una posesión diabólica deben ser vistas como un simple entretenimiento, como una historia ficticia más producto de la imaginación y de la fantasía, que de la realidad.

El padre Amorth, reconocido exorcista.

El padre Amorth, reconocido exorcista.

Es cierto que los exorcismos y las posesiones demoniacas existen, los sabemos porque está divinamente revelado y porque su atención forma parte de la tarea pastoral de la Iglesia, pero todo lo que se dice y se recrea en las películas de este tipo, está tan bien estudiado y pensado, que por eso logran captar la atención del espectador y lo meten de tal manera en la historia que genera un impacto para la mente de las personas, las cuales pueden cruzar la línea entre la realidad y la ficción; entre otras muchas cosas, por eso se le cataloga al cine como una de las bellas artes, porque logra tocar las fibras del espectador.

​Lo que quiero subrayar con esto es, querido lector, que los que se dedican al cine, y más al de este género, tienen una admirable genialidad para conjuntar los distintos elementos con los que se hace una película, y lograr atrapar la atención del cinéfilo hasta hacerlo parte de la historia. No es raro que mucha gente, luego de ver películas así, piense que eso se corresponde con la realidad.

​¿Qué puedo decirle a un católico sobre la actitud que debemos tomar ante las películas sobre exorcismos y las posesiones diabólicas?

​1. Si a usted le gusta “la mala vida” y quiere andarse auto-torturando, vaya y véalas, pero eso sí, como un momento de recreación, y ya. No pretenda que lo que vio en una película tiene que ver con lo que en realidad sucede.

​2. No hay que olvidar que esas películas suelen presentar sonidos e imágenes que verdaderamente impresionan; son impactantes, fuertes, todas se quedan grabadas en la memoria y luego nos pueden hacer pasar una mala jugada; me refiero a que a veces, cuando estamos en una situación de miedo, lo que recrea nuestra imaginación (y a veces nuestro sueño) pasa por esas imágenes que, consciente o inconscientemente, tenemos guardadas.

3. El Exorcismo es una oración litúrgica; es decir, es la oración de Cristo Sacerdote, vencedor del pecado y de Satán, que libera a un alma afligida por la acción extraordinaria del Demonio, situación que se ha dado por el permiso de Dios para la santificación del afectado y para la gloria de Dios.

Así que, aunque un exorcismo real y verdadero está acompañado de fenómenos preternaturales, es siempre una acción de la gracia, y por lo mismo, es Buena Noticia, pues es Cristo quien viene a liberar a una persona que sufre las vejaciones del espíritu del mal. Una película de exorcismos, si bien supone esta acción, se centra más bien en lo espectacular de los fenómenos y se decanta más por el suspenso y lo terrorífico, nada que ver con la buena nueva que es un exorcismo para un afectado.

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4. Ni el exorcista es como lo dibujan en las películas, ni las ovejitas afectadas tampoco son así, creo que en las películas es a las que peor les va. El exorcista es un sacerdote de diario trabajo, de una intensa vida de oración, alegre, servicial, sociable. Los que están en el proceso exorcístico van perseverando en la fe, en su vida de gracia y llevan una vida normal, prácticamente pasan desapercibidos. Tanto uno como otro merecen todo nuestro respeto y consideración, como creyentes dejémonos de fantasías y oremos por los posesos que sufren por esta situación, y por los sacerdotes exorcistas que con gran caridad pastoral los acompañan.

5. Ni recomiendo ni desaconsejo ver una película de esta naturaleza, el gusto se rompe en géneros, pero eso sí, lo dicho anteriormente sirva de reflexión para que, al decidir ver esas películas, lo hagamos sólo como mero entretenimiento (bueno… santa paciencia) y nada más.

*El padre Alberto Medel es Miembro del Colegio de Exorcistas de la Arquidiócesis de México y socio de la Asociación Internacional de Exorcistas.

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