¿Qué es “el Milagro de la nieve” y por qué se celebra el 5 de agosto?
Cada 5 de agosto, la Basílica de Santa María la Mayor revive una de las tradiciones marianas más bellas de la Iglesia: una lluvia de pétalos blancos recuerda el "Milagro de la Nieve", que dio origen a este emblemático santuario dedicado a la Virgen María.
Este 5 de agosto, en la Fiesta de la Dedicación de la Basílica de Santa María la Mayor, se celebra el llamado Milagro de la Nieve, cuyo signo celebrativo es la caída de pétalos blancos una escotilla en el techo del recinto, lo cual es toda una tradición.
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¿Qué es el “Milagro de la Nieve”?
El denominado “Milagro de la Nieve” se remonta a la madrugada del 5 de agosto del año 358: en las primeras horas oscuras de esa noche de verano, el Papa Liberio tuvo un sueño en el que la Virgen le pedía construir en su honor un templo en Roma. En este sueño, aunque la Virgen no le indicó el lugar para la construcción del templo, le dijo que Ella misma le enviaría los donantes.
La noche en que el Papa Liberio tuvo ese sueño, un patricio romano llamado Juan y su esposa también soñaron a la Virgen María. En su sueño, a ellos la Virgen les pedía construir una iglesia en el lugar donde encontrarían nieve fresca al día siguiente.
Se trataba de un matrimonio acaudalado. No tenían hijos y deseaban hacer una buena obra con su fortuna. Así que decidieron poner manos a la obra. El lugar donde nevó aquella noche de prodigios oníricos, fue la Colina Esquilino, una de las siete que existen en Roma, de manera que Juan y su esposa entendieron que era ahí donde debía erigirse el templo.
Una década después, se erigió en Colina Esquilino un primer templo dedicado a la Virgen María. Posteriormente, en el año 431, el Papa Sixto III construyó la Iglesia tal como se puede ver ahora. Dicho templo, que hoy es la Basílica de Santa María la Mayor, también es conocido como Basílica de Nuestra Señora de las Nieves.
¿Cómo se conmemora el “Milagro de la Nieve”?
Como cada año, el próximo 5 de agosto, ante la presencia de fieles reunidos en la Basílica de Santa María la Mayor, se abrirá una escotilla en el techo, desde la que lloverán pétalos blancos delante del altar. Este modo de conmemorar el llamado “Milagro de la Nieve” ya es toda una tradición.
Esta mañana, como cada 5 de agosto, se ha celebrado la dedicación de la basílica de Santa María Maggiore en Roma.
— Roma Medieval (@romamedieval) August 5, 2024
La lluvia de pétalos blancos representa el 'milagro de la nieve' pic.twitter.com/Ji5enEOJDK
¡Que María traiga al mundo la paz de Jesús!
En su homilía del 5 de agosto de 2024, el Papa Francisco señaló que esta celebración evoca un fenómeno prodigioso ocurrido hace muchos siglos, mismo que hoy se repite simbólicamente al interior de la Basílica, y que nos invita a hacer una reflexión sobre aquel fenómeno extraordinario.
En este sentido, el Papa Francisco señaló que, de acuerdo con algunos versículos del Eclesiástico, la blancura de la nieve que Dios deja caer del cielo deslumbra los ojos y embelesa el alma: admira y asombra, lo cual se puede comprender como un símbolo de la gracia: de esa gracia que nadie merece ni está en sus posibilidades comprar, sino de esa gracia que es un don de carácter imprevisible, como lo fue aquella nevada en Roma en pleno verano.
Con esta actitud interior -dijo el Papa Francisco-, podemos ahora orientar nuestra mirada hacia un segundo signo: la joya de esta basílica: la imagen de María Salud del Pueblo Romano, en la que se representa a la Virgen con el Niño en brazos.
Una advocación mariana -explicó-, a la que e pueblo fiel viene a pedirle su bendición, ya que Ella es la mediadora de la gracia que brota siempre de Jesucristo, por obra del Espíritu Santo.
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El lugar predilecto del Papa Francisco
Cabe recordar que el Papa Francisco, en las primeras horas del primer día de su pontificado -el 14 de marzo de 2913-, se presentó en esta Basílica para encomendar su ministerio a la Madre de Dios, elevando sus plegarias ante el icono de María Salud del Pueblo Romano o Protectora del Pueblo Romano.
Desde entonces, cada vez que está por iniciar un viaje fuera de Roma, el Pontífice acude a Ella para pedirle su protección, ayuda y consuelo durante el recorrido; y también al regresar, para agradecerle por sus cuidados y por los frutos de la visita.
Asimismo, el Santo Padre habló de su deseo de ser sepultado en la Basílica de Santa María la Mayor por una promesa que le hizo a la Virgen María; por lo cual, el Papa Francisco fue sepultado en este lugar.
Con información de Vatican News



