¿Quién está llegando primero a nuestros jóvenes?
Las cifras sobre salud mental, violencia y delincuencia juvenil nos obligan a preguntarnos si estamos llegando a tiempo a la vida de nuestros jóvenes. Un llamado a escucharlos y acompañarlos antes de que sea demasiado tarde.
En México hay 30.4 millones de jóvenes de entre 15 y 29 años. Son casi uno de cada cuatro habitantes del país.
Esa es una cifra que llena de alegría y esperanza, pero hay otras que no tanto.
De acuerdo con el INEGI, durante 2024, 35,193 adolescentes fueron imputados por la presunta comisión de un delito, y 1,562 ingresaron a centros de internamiento.
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Ese mismo año se registraron 8,856 muertes por suicidio en México, de las cuales, los jóvenes concentran el mayor porcentaje. A ello se suma que la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2022 encontró que 7.6% de los adolescentes había pensado alguna vez en suicidarse y 6.5% reportó al menos un intento a lo largo de su vida, un aumento de más de 600% en los últimos 20 años.
La salud emocional también aporta algunos datos. Según la Ensanut 2022, el 31.1% de los adolescentes presentó un síntoma depresivo y 7.1% presentó dos síntomas depresivos.
Y además está la violencia, pues organismos como UNICEF han advertido sobre el reclutamiento y la utilización de niñas, niños y adolescentes por parte de la delincuencia organizada, y han insistido en la necesidad de intervenciones tempranas y centradas en su protección.
Son realidades distintas, pero a pesar de sus diferencias nos llevan a una pregunta que podría definir nuestro futuro: ¿estamos llegando a tiempo a la vida de nuestros jóvenes?
El Papa Francisco advirtió en la exhortación apostólica postsinodal Christus vivit (2019) que muchos jóvenes, “por constricción o falta de alternativas”, terminan perpetrando delitos y violencias, y también señaló que los abusos, las adicciones y la violencia truncan vidas jóvenes y llevan a algunos a la cárcel.
Antes de una celda o una adicción, de abandonar la escuela o de un intento de suicidio pudo haber una larga cadena de ausencias y señales que no supimos reconocer. Y antes de que un grupo criminal se acercara, seguramente hubo un joven buscando pertenecer a algo.
Este sábado, la Arquidiócesis Primada de México realizó Tikvah, un encuentro al que acudieron cerca de dos mil jóvenes. En unos días, del 23 al 26 de julio, se realizará en San Luis Potosí el XV Congreso Nacional Juvenil Misionero, CONAJUM 2026. Y los días 15 y 16 de agosto, Monterrey organizará la III Jornada Nacional de la Juventud.
Estos eventos quieren ser espacios de encuentro con los jóvenes, para escucharlos y construir comunidades en las que puedan descubrir que no están solos y que sepan que la Iglesia quiere caminar con ellos.
Pero tenemos mucho más qué hacer. Es una realidad que les hemos fallado muchas veces y hoy, las cifras mencionadas revelan la urgencia de que todos los actores sociales seamos capaces de reconocer sus heridas, sus dudas y sus búsquedas antes de que alguien más se acerque para ofrecerles falsas respuestas.
Esa es la invitación que hoy queremos hacer, el llegar antes para escuchar, acompañar y recordarles que su dignidad siempre debe ser cuidada y respetada.



