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COLUMNA

Historias ciudadanas

8M y el legado de Stein

En el marco del 8M, la vida y pensamiento de Edith Stein recuerdan que la dignidad de la mujer no es una concesión social, sino una condición humana esencial que debe ser protegida y promovida.

6 marzo, 2026
8M y el legado de Stein
Imagen de estilo fotográfico que muestra a Edith Stein vestida con el hábito tradicional de las Carmelitas Descalzas. Su expresión es serena y reflexiva, mientras el fondo interior, suavemente desenfocado, sugiere un ambiente de estudio o biblioteca. La iluminación cálida resalta su rostro y transmite una atmósfera contemplativa, acorde con su vida dedicada a la filosofía, la fe y la vida religiosa.
POR:
Autor

Coordinador del Centro de Comando, Control, Cómputo, Comunicaciones y Contacto Ciudadano de la Ciudad de México (C5 CDMX). 

En el silencio de un Carmelo en Colonia, una mujer de intelecto brillante escribía: “El mundo no necesita de lo que las mujeres tienen; necesita de lo que las mujeres son”. Ella era Edith Stein, conocida como Santa Teresa Benedicta de la Cruz.

Filósofa alemana de origen judío, Stein no solo rompió techos de cristal en la academia de su tiempo —los años veinte del siglo pasado—, también encontró en la fe católica la base para reclamar lo que el mundo le negaba: su derecho a ser persona en plenitud.

Sostuvo que la dignidad no es una concesión del Estado, sino una condición intrínseca compartida por mujeres y hombres. Para ella, la feminidad no era límite, sino riqueza esencial floreciente en una estructura social justa. Su pensamiento tan profundo inspiró a San Juan Pablo II, quien, al canonizarla en 1998, la describió como quien enfrentó con valentía los desafíos de un siglo radicalmente cambiante.

Historia para recordar y tener presente en la conmemoración del Día Internacional de la Mujer (8M) como parte de capítulos fundamentales y poco reconocidos, los de quienes, desde su convicción interior, encontraron en la fe la fuerza para edificar su propia libertad frente a estructuras que intentaban anular su autonomía.

La lucha de Stein por el reconocimiento de la mujer sigue vigente y se traduce en acciones concretas. La verdadera emancipación requiere de un entorno que garantice seguridad y desarrollo.

En nuestra metrópoli, este compromiso se refleja en estrategias institucionales diseñadas para proteger la vida, como la línea SOS Mujeres 765, creada en la capital nacional por la ahora Presidenta Claudia Sheinbaum, así como en el trabajo de la Jefa de Gobierno, Clara Brugada, para fortalecer la seguridad y autonomía femenina. Reconocer la dignidad de la mujer implica pasar de las palabras a la protección eficaz.

Por ello, desde el C5, reforzamos nuestra atención a partir de una mirada con “gafas violeta” y desde 2024 incorporamos la perspectiva de género en los reportes de emergencias a las líneas 9-1-1765, 089 y 55 5036 3301 contra la extorsión, para conocer y mapear el tipo de situaciones reportadas por las mujeres y generar políticas públicas para su atención.

Estas herramientas ofrecen respaldo y refuerzan la convicción de que ninguna mujer debe enfrentar sola situaciones de riesgo o violencia sola.

Como enseñó Edith Stein, quien en 1933 ingresó al monasterio de clausura de la Orden de las Carmelitas Descalzas en Alemania —Carmelo en Colonia, como se conoce a los conventos de la orden—, la sociedad solo alcanza su madurez cuando permite que la mujer despliegue todas sus capacidades en libertad y paz.

Nota: Los artículos de la sección de opinión son responsabilidad única del autor y no representan necesariamente el punto de vista de Desde la fe.


Autor

Coordinador del Centro de Comando, Control, Cómputo, Comunicaciones y Contacto Ciudadano de la Ciudad de México (C5 CDMX).