Por la paz en Ucrania

Hacer oración es el acto de amor más poderoso que podemos ofrecer las personas de fe. Es una verdadera revolución que cambia al mundo.
Niños ucranianos rezando el Rosario por la paz
Niños ucranianos rezando el Rosario por la paz

El conflicto en Ucrania continúa escalando a medida que las tropas rusas avanzan, y miles de personas son desplazadas de sus hogares. Este conflicto bélico pone en peligro la débil estabilidad en el continente europeo y por consiguiente en el mundo entero.

El Papa Francisco no ha escatimado esfuerzos ni antes ni después del despliegue militar de Rusia en Ucrania; primero, llamando en varias ocasiones a agotar todos los recursos diplomáticos para evitar el derramamiento de sangre, y esta semana, en un hecho inusual, acudiendo incluso en persona a la embajada de Rusia en el Vaticano para expresar su preocupación por la evolución del conflicto.

En estos difíciles tiempos, queremos destacar la importancia de la oración. Hacer oración es el acto de amor más poderoso que podemos ofrecer las personas de fe. Con una oración pedimos fortaleza para los débiles y consuelo para los tristes. Pero, sobre todo, la oración es la verdadera revolución que cambia al mundo, porque cambia corazones.


Por ello, queremos hacer un llamado a todos los fieles creyentes a unirse en oración por la paz en Ucrania. Este 2 de marzo, Miércoles de Ceniza e inicio de Cuaresma, el Papa Francisco convocó a una jornada de ayuno y oración por la paz. Ofrezcamos esta Cuaresma por los que sufren a causa de este conflicto bélico.

En este tiempo cuaresmal, también se puede organizar en los templos el rezo del Viacrucis para acompañar a Jesús en su camino al Calvario y rogarle que Él nos acompañe en esta dolorosa situación que vive la humanidad.

Invitamos a las familias y comunidades parroquiales a rezar el Santo Rosario, pidiendo la intercesión de la Santísima Virgen María, en su advocación de Nuestra Señora de Fátima, por todas las familias, especialmente por los niños y adultos mayores, que se han visto en la necesidad de emigrar en busca de asilo en otros países; por quienes han fallecido y por sus familiares;  y por quienes se niegan a abandonar su patria pese al riesgo de morir.

Exhortamos a todo el Pueblo de Dios a seguir pidiendo por la conversión de quienes tienen en sus manos el poder de avanzar hacia la paz. Que Santa María de Guadalupe, quien logró conciliar a dos razas y culturas distintas, interceda con su amor maternal para que este conflicto cese lo más pronto posible y no siga cobrando vidas.