Oremos por los jóvenes reclutados por el crimen

Oremos por los jóvenes reclutados por la violencia, particularmente por quienes se piensa que ya no tienen salida ni solución.
oración por los jóvenes
La Iglesia ha llamado a orar por los jóvenes que son parte de la delincuencia organizada.

Vivimos una seria crisis de inseguridad en el país que ha cobrado la vida de miles de personas, muchos de ellos jóvenes que de alguna forma se vieron involucrados en una vida de crimen y delincuencia.

Cada día vemos cómo se trunca la vida de personas que eligieron un camino incorrecto por las diversas realidades en las que se encuentran: pobreza, abandono, soledad, depresión, falta de educación, violencia, impunidad, corrupción, desempleo, entre otras más.

Actualmente, hasta 250 mil niños y adolescentes se encuentran en situación de riesgo de ser reclutados por los grupos delictivos que operan en el país, de acuerdo con la Red de Derechos de la Infancia en México.

¡Doscientos cincuenta mil!, menores de edad que se encuentran en situación vulnerable, que pueden representar un futuro benéfico para el país o que pueden representar más dolor y sangre en miles de familias.

Es urgente unirnos para detener este fenómeno que vive nuestro país.

La Iglesia a nivel nacional lanzó una convocatoria para realizar este domingo una jornada de oración, a partir de la Liturgia de la Misa, para pedir por los jóvenes que se encuentran atrapados por la delincuencia.

A todos ellos queremos decirles que el amor único de Cristo siempre está presente en los momentos más difíciles, pues es un amor que no abandona, que siempre acompaña, que no juzga, y que sí abraza.

Queremos que la oración sea el punto de partida de un compromiso social para apoyar a esos jóvenes que piensan que ya no tienen salida ni solución, a los jóvenes que más nos necesitan.

Que sea un compromiso para que desde la familia estemos más comprometidos con la atención a nuestros hijos, y como gobierno a poner en marcha legislaciones realmente necesarias para blindar a los jóvenes de las manos del crimen.

Nosotros, como sociedad, somos los instrumentos de Dios, llamados a apoyar a los más necesitados y vulnerables.

Oremos por los jóvenes reclutados por la violencia, para que, como nos señala la Conferencia del Episcopado Mexicano, desde la novedad del Evangelio redescubran la presencia de Cristo en sus vidas.

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