Editorial

Las lecciones de la tragedia en Tlahuelilpan

Invitamos a asumir una participación activa y actuar desde el amor fraterno de Dios.
Las autoridades reportan más de 100 fallecidos, consecuencia de la explosión en Tlahuelilpan. Foto: Notimex
Foto: Notimex/Twitter

Han sido días difíciles para nuestros país, y es bueno detenerse un momento para reflexionar sobre ellos, y ver qué nos toca abonar para que México avance y avancemos como Iglesia.

Mientras se desarrolla esta edición, continúa en aumento el número de personas fallecidas a causa del incendio de una toma clandestina en el municipio de Tlahuelilpan, en Hidalgo. Una tragedia que dejó abiertas muchas dudas, pero que también exhibió comportamientos sociales negativos.

Independientemente de las responsabilidades de unos y otros, es importante crecer en sensibilidad y tener cercanía ante el dolor de tantas personas afectadas.

“Ojalá dimensionemos el tamaño de la tragedia y el dolor vividos en Tlahuelilpan, para que respondamos todos, con estrategias y planes de acción responsables e inteligentes, y cambiemos nuestros hábitos y modos de actuar negativos”, expresó en la semana el obispo Alfonso Miranda, Secretario General de la Conferencia del Episcopado Mexicano.

Nos unimos a este llamado, e invitamos a todos, sin excepción, a asumir una participación activa para sanar esta herida, aliviar el profundo dolor que esto ha causado y actuar desde el amor fraterno que Dios nos ha enseñado.

El camino no se encuentra en la descalificación, en las agresiones, y mucho menos está en el desear el mal al otro. Ninguna tragedia es motivo de celebración o burla. Y tampoco es un espacio para sacar provecho económico, político o de cualquier índole. Así no es como actúa una Iglesia en Cristo.

Una tragedia como esta exige que nos pongamos ante el espejo con los ojos que Dios nos mira y hacer una autocrítica para entender en qué estamos fallando, de qué forma somos parte del daño y reconocer que está en nosotros sanar interiormente, y no en lo que hagan los demás.

En estos momentos, México necesita que saquemos la mejor versión de nosotros mismos; esa versión la encontraremos si ponemos a Jesús en el centro de nuestras vidas.

Punto y aparte

Hemos recibido numerosos comentarios de todo tipo en esta nueva etapa del semanario Desde la fe, lo cual agradecemos. Queremos seguir creciendo y construyendo este proyectos juntos.

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