Editorial

Construyamos un México mejor para todos

La situación por la que atraviesa México, en general, nos obliga a todos a trabajar con una mayor unidad; a impulsar desde la familia y las escuelas ese cambio de mentalidad que nos permitirá ir construyendo una nación en paz.
Construyamos un México mejor
Construyamos un México mejor.

Los mexicanos seguimos expresando nuestra indignación por la violencia e inseguridad que se vive en el país. Y no es para menos cuando las mismas cifras oficiales –y algunas de la sociedad civil– evidencian un incremento en delitos como el secuestro, el robo a transporte público con violencia y la extorsión.

Sin embargo, en medio de estas expresiones de irritación, lo que no debemos olvidar es que el reclamo contundente, debe ir principalmente dirigido a quienes cometen los crímenes; son a ellos a quienes, en primera instancia, debemos manifestar nuestro rechazo y motivar a la conversión.

A las autoridades encargadas de la seguridad –sean federales, estatales o municipales– que luchan contra este grave flagelo, el mensaje debe ir en el sentido de corregir y adecuar sus estrategias para combatir con efectividad a la delincuencia, principalmente a la que trabaja de forma organizada.

La ciudadanía no está libre de responsabilidad: la situación por la que atraviesa México, en general, obliga a los ciudadanos no sólo a expresar su apoyo a todos aquellas autoridades y policías comprometidos en acabar con la inseguridad, arriesgando incluso su propia vida, sino también a trabajar con una mayor unidad, impulsando desde la familia y las instituciones educativas ese cambio de mentalidad que nos permitirá ir construyendo una nación en paz.

Son sabias las palabras de Norelia Hernández, madre de Norberto Ronquillo, el joven estudiante que fue secuestrado y asesinado recientemente en la Ciudad de México, quien en medio de su dolor expresó claramente que no se trata sólo de culpar al gobierno de lo que está ocurriendo, sino “de trabajar unidos como ciudadanos, como padres de familia, y que cada quien, en su casa, haga lo propio para formar niños con ‘bases’ y con ‘moral’ que no sigan cometiendo estos crímenes”.

Hoy queremos proponer este cambio, y por ello en nuestra edición integramos distintas voces que nos dicen lo que nos toca hacer desde la Iglesia, escuelas, familias, gobierno, iniciativa privada y jóvenes, si realmente queremos construir una mejor sociedad, un mejor país, si realmente queremos mirar hacia el futuro con ilusión y confianza.

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