Card. Aguiar Retes, contento con el presbiterio arquidiocesano

Al reunirse con la comunidad de la VIII Vicaría “San Juan Bautista”, el Arzobispo de México aseguró que en sus recorridos por el territorio arquidiocesano ha visto muchas caras atentas, alegres y dispuestas.

 

Vladimir Alcántara


Este viernes 27 de abril tocó el turno a la comunidad de la VIII Vicaría “San Juan Bautista” de reunirse con el Arzobispo de México, Card. Carlos Aguiar Retes, en el marco de la serie de visitas de reconocimiento que ha venido haciendo por las distintas zonas pastorales de la Arquidiócesis de México.

Después de un momento de oración que tuvo con el Presbiterio de esta zona pastoral, el Arzobispo de México sostuvo una conversación en la Parroquia de San Bernardino de Siena con los ministros ordenados, para responder a sus dudas y preocupaciones.

Algunas de las inquietudes que el Presbiterio de la VIII Vicaría le planteó al Card. Aguiar, fueron el porqué de su determinación de cambiar del modelo de parroquia actual al de la Unidad Pastoral –en el que un conjunto de parroquias funcionan en unidad operativa– y el cambio en la estructura y funcionamiento del Seminario Conciliar. También le manifestaron la necesidad de inclinar la Comunicación Social al servicio del Evangelio, y la urgencia de intervenir algunos templos de la vicaría que son considerados monumentos históricos, los cuales presentan severos daños, algunos a causa de la antigüedad de las estructuras y otros ocasionados por los sismos de septiembre del año pasado.

El Card. Aguiar Retes, por principio de cuentas, agradeció al Presbiterio –no sólo al de la VIII Vicaría, sino al de las zonas pastorales que ha visitado anteriormente– su disposición a colaborar con él en los cambios que requiere la Arquidiócesis de México. “Mi impresión sobre el Presbiterio es muy positiva; veo siempre caras atentas, alegres y dispuestas. Muchos se me han acercado y me han dicho: ‘Cuente usted conmigo’. Otros me dicen que les parece muy bien lo que estoy haciendo. ¡Estoy muy contento con ustedes!”.

En cuanto al tema de la comunicación, señaló que anteriormente sólo se tenía un tipo de comunicación social externa; de manera que, como faltaba la comunicación interna, únicamente se podía hablar a la sociedad de lo que ocurría en la sociedad. “Sin embargo, lo que como Iglesia tenemos que decir, es lo que somos y lo que hacemos. La Comunicación Interna es la columna vertebral de la espiritualidad de la comunión. Les pido a ustedes mucha disposición para colaborar en este proyecto que he dejado a cargo de la Subdirectora de la Oficina de Comunicación Social, Marimar Chapa”.

En cuanto a la escasez de información en relación con el tema de P. Moisés Fabila, el sacerdote de la Arquidiócesis de México adscrito a la Basílica de Guadalupe que fue encontrado muerto en Cuernavaca, Morelos, el Arzobispo de México señaló que la misma Arquidiócesis tuvo noticias a cuentagotas, y conforme las recibía se daban a conocer. “No podemos, como Iglesia, emitir conclusiones o interpretaciones mientras no tengamos información completa de las circunstancias. Sin embargo, yo estoy convencido de que su muerte, así como la muerte de otros sacerdotes, no tuvo que ver con el hecho de que era sacerdote, sino que es producto de la violencia que se vive en el país”.

Como en sus anteriores visitas de reconocimiento por las Vicarías III, VI, II, IV y VII, el Card. Aguiar Retes explicó la necesidad de cambiar el modelo actual de la Iglesia capitalina, basado en la parroquia, por el de Unidades Pastorales, en el que se desarrolla un trabajo conjunto entre parroquias de determinada zona.

“Es un modelo que plantea el Derecho Canónico a fin de que la comunidad alcance identidad social y sentido de pertenencia; el modelo actual se ha diluido, de tal forma que estamos entrando en una sociedad donde la religión también se está convirtiendo en un supermercado religioso, donde el feligrés escoge a qué parroquia ir, en cuál contratar servicios religiosos, a qué sacerdote desea escuchar”.

En cambio –señaló–, si cuatro, cinco o seis parroquias trabajan in solidum  (por el todo total), con un equipo de sacerdotes que estén en comunidad, que uno se encargue de la Catequesis, otro de la Formación de Agentes, otro de Monaguillos, uno más de la Liturgia, otro de Animación Bíblica, etcétera, será una gran riqueza.

“Ningún párroco es capaz de encausar por sí mismo todas esas iniciativas. Con las Unidades Pastorales lograremos que los feligreses empiecen a aumentar su sentido de pertenencia a la Iglesia más allá del templo, y desarrollar su sentido de colaboración”.

Asimismo, señaló que con el modelo de Unidades Pastorales, la Arquidiócesis de México podría registrar un ahorro significativo que permitirá no cobrar los sacramentos que se imparten, como lo ha pedido el Papa Francisco, y como sucede en países como Estados Unidos y Alemania. En este sentido, reiteró que los nuevos sacerdotes, o los actuales seminaristas, en adelante habrán de ser formados para ajustarse al nuevo modelo de Iglesia, que funcionará en unidad operativa.

Finalmente, en relación con el tema de los templos propiedad de la nación que registran severos daños, ya sea por la antigüedad de las estructuras o por los efectos del sismo de septiembre pasado, el Arzobispo de México dijo que se están haciendo la las gestiones necesarias con las autoridades correspondientes para que puedan bajar los recursos, lo cual es un proceso bastante complicado, por lo que es necesario tener paciencia.

Tras su encuentro con sacerdotes de la VIII Vicaría, el Card. Aguiar Retes se trasladó a la Parroquia de Nuestra Señora de los Dolores (Xaltocan) para sostener una reunión con congregaciones religiosas y laicos, a quienes agradeció su trabajo al servicio de la Iglesia. “Sabemos que un Obispo no puede realizar su misión sin los presbíteros, así como los presbíteros tampoco la pueden llevar a cabo sin los agentes de pastoral”, señaló.

Para finalizar esta jornada, el Arzobispo de México regresó en procesión –misma que fue encabezada por los chinelos y sus coloridas danzas– a la Parroquia de San Bernardino de Siena, donde presidió una Santa Eucaristía, misma que fue concelebrada por el Obispo Auxiliar de la Vicaría, Mons. Andrés Vargas Peña.