EL DÍA EN QUE SEA YO quien diga una tontería pequeña -¿otra?- sin duda sabrán disculparme, pues además de no ser más de una docena los caritativos lectores de estas líneas, saben bien cómo me la rifo (aquí mismo está la prueba): que si me tomo ciertas libertades en puntuación, redacción, que si surge una palabreja, que si voy de la seca a la meca, que si luego ni yo mismo me entiendo…
SI ACASO DIJERA YO una tontería enorme -¿otra más?- espero contar con un mínimo de pena como para pedir una disculpa, o tener un poco de conciencia como para retirarme de escena alegando que el sr. Alzheimer ya vino a ser huésped permanente; sí, estamos expuestos –tirios y troyanos- a equivocarnos tremendamente…
PERO DE AHÍ A AFIRMAR con dolo y contumacia, ante cámaras y micrófonos internacionales, que tal persona está mal porque no dice lo que yo quiero, ni piensa como yo pienso, ni quiere lo que yo quiero, y que además todo me lo debe a mí y a nadie más, pues de plano ya soy candidato total al manicomio más calificado (y basta, ya no digo más)…
EL PAPA LEÓN EN ÁFRICA y sus palabras son de paz y justicia, de respeto y cooperación, de encuentro y cercanía con unos y otros; bien sabemos la tarea eminentemente pastoral de su ministerio, que jamás estará a favor de qué guerra por muy justa que pueda maquillarse, que ni por un mínimo pretenderá competir políticamente con quién y menos con politiqueros, dictadores, sátrapas o tiranos…
MUCHO ME PESA no poder seguirlo en sus encuentros e intervenciones con la atención que me conviene (¡siempre aprendo!); en su lugar, me consuela insistir –con ustedes- en la plegaria afectuosa y filial que siempre nace del corazón, que se fortalece en la fe, que se consolida en la unidad que hemos de procurar para toda la Iglesia…
“LOS SEÑORES DE LA GUERRA fingen no saber que basta un instante para destruir, mientras que a menudo ni toda una vida es suficiente para reconstruir; cierran los ojos ante el hecho de que se gastan miles de millones de dólares en matar y destruir, mientras que no se encuentran los recursos necesarios para la sanación, la educación y la reconstrucción”…
TALES PALABRAS SON VOZ CLARA y directa del Papa León, dichas en Camerún durante un encuentro interreligioso por la paz, y por supuesto que no son palabras que quedan en un ámbito privado y exclusivo, son palabras que obedecen al mandato de Jesús: Vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio (Mc 16, 15).
Nota: Los artículos de la sección de opinión son responsabilidad única del autor y no representan necesariamente el punto de vista de Desde la fe.

