“Que quienes pueden desatar guerras elijan la paz”: urge León XIV en su primera bendición Urbi et orbi de Pascua

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COLUMNA

Ángelus Dominical

¡Jesús te eligió a ti!

Tanto amó Dios al mundo, que le entregó a su Hijo Único, para que todo el que crea en Él no perezca, sino tenga vida eterna

5 abril, 2026

CON LA NOVEDAD de que Cristo Resucitó y con este acontecimiento ha cambiado radicalmente toda –TODA- la historia humana, pues aunque el hombre haya dominado el fuego, o haya inventado la geometría analítica, o haya avanzado en tecnologías médicas, o haya llegado a la Luna y esté en proceso de volver…NINGÚN ACONTECIMIENTO nos ha tocado en lo más profundo y esencial, nada como sabernos no sólo amados, sino redimidos por el Hijo de Dios; y sí, sé muy bien que hay quienes no creen en Cristo, ni aceptan a Dios, ni les mueve nada más allá de lo ordinario y medible, pero también ellos salen ganando… LA MISIÓN ARTEMIS II ESTÁ hoy mismo a la mitad del ciclo planeado: 10 días en los que investigaciones y trabajos, experimentos y observaciones, cálculos y comprobaciones en la órbita lunar, son preparación para las siguientes etapas de la aventura espacial; yo me ecomiono hasta perder el sentido de las palabras (en efecto, quise decir “emociono”), y no por ser experto sabihondo y ni siquiera superficial aficionado, sino porque mi humanidad está ahí cifrada, porque la resurrección de Jesús me lleva a ver todo esto con una óptica especial… NO PIERDO DE VISTA que si la guerra aquí, allá o acullá, ni descuido que la política ande como siempre porque no se puede peor, ni dejan de preocuparme los detalles cotidianos de qué voy a comer (si arroz con frijoles o frijoles con arroz), pero con el acontecimiento de la resurrección de Cristo, sencillamente todo es nuevo, y más que nuevo: ¡redimido!… EN EFECTO: SI POR CASO sucediera que Dios decide acabar con todo lo que hay y hacerlo nuevo, pues sería nuevo y ya; pero resulta que Dios ha decidido no acabar con nada sino restaurar y redimir como para mostrar que lo que más le importa no es su poder hacia las cosas sino su amor por nosotros: ¡sigue decidiendo a nuestro favor!… EL EVANGELISTA SAN JUAN lo dijo en el multicitado versículo 16 del capítulo 3: Tanto amó Dios al mundo, que le entregó a su Hijo Único, para que todo el que crea en Él no perezca, sino tenga vida eterna; es decir, no deja de amarnos a pesar de nosotros mismos (¡ups!)…