Oraciones a la Santísima Virgen de Guadalupe

Con estas hermosas oraciones a la Virgen de Guadalupe podrás encomendarte a Nuestra Señora y pedir su intercesión.
Imagen de la Virgen de Guadalupe. Foto: Cathopic
Imagen de la Virgen de Guadalupe. Foto: Cathopic

Estas son algunas de las más bellas oraciones a la Virgen de Guadalupe, para pedir su intercesión.

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La Virgen de Guadalupe, Reina de México y Emperatriz de América, es una de las advocaciones marianas más queridas en el mundo católico. Por ello, hemos reunido estas hermosas oraciones dedicadas a Nuestra Señora del Tepeyac:

1. Oración a Nuestra Señora de Guadalupe
Patrona de México y Emperatriz de las Américas

Madre Santísima de Guadalupe. Madre de Jesús,
condúcenos hacia tu Divino Hijo por el camino del Evangelio,
para que nuestra vida sea el cumplimiento generoso
de la voluntad de Dios
Condúcenos a Jesús,
que se nos manifiesta y se nos da en la Palabra revelada
y en el Pan de la Eucaristía.

Danos una fe firme,
una esperanza sobrenatural
una caridad ardiente
y una fidelidad viva
a nuestra vocación de bautizados.
ayúdanos a ser agradecidos a Dios,
exigentes con nosotros mismos y llenos de amor
para con nuestros hermanos.
Amén”.

Simbología de la Virgen de Guadalupe.

Simbología de la Virgen de Guadalupe.

2. Renovación del Patronato de Santa María de Guadalupe

¡Oh Señora y Madre de América!
Niña mía de Guadalupe,
Dulce Madre de Jesucristo,
Salvador del Mundo
y Verdadero Dios por quién se vive.

Imprime tu imagen en mi corazón,
en nuestras familias y en los que integramos
esta nación mexicana.
como lo hiciste en el ayate de san Juan Diego
para que, a imitación suya,
seamos amadores tuyos,
adoradores de la Santísima Trinidad
y fieles hijos de la Iglesia Católica.

Poniéndonos bajo tu mirada amorosa
y desde este tu Santuario,
renovamos tu patrocinio
sobre nuestras vidas
y te pedimos que nos ayudes
a trabajar en la difusión del Evangelio,
para que, siendo tuyos,
recorramos los caminos de reconciliación
que nos permitan alcanzar
la paz, la justicia
y la unidad que tanto necesitan
nuestras familias,
nuestra patria y
el mundo entero.

Llévanos a tu Hijo Jesucristo,
Príncipe de la Paz,
para que Él reine en nuestros corazones.
Amén.

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3. Novena a la Santísima Virgen de Guadalupe

*La Insigne y Nacional Basílica de Guadalupe nos regala esta bella Novena de Oración a la Señora del Tepeyac. 

Modo de hacer esta novena:

Puesto de rodillas delante de la imagen de María Santísima de Guadalupe; hecha la señal de la cruz, se dice el siguiente:

Acto de contrición:

¡Oh Jesús y Señor mío! Cuán grande es mi ceguedad pues después de revelarme que hay un infierno eterno, no he temido de tu justicia. Cual monstruosa es mi locura, pues sabiendo que con pecar te tengo a ti por enemigo, me he atrevido a cometer mil veces el pecado, a vivir años enteros sin darle cuidado alguno a tu infinito amor.

Merecía, Oh Señor mío, merecía justamente que ejecutases tu sentencia que con tanta paciencia haz diferido: lo merecía, es verdad, más vos has querido vencer mi malicia con tu bondad; tu misericordia, ha superado mi iniquidad: ya me doy por vencido de tu amor pues me has buscado cuando huía de Ti. Como he de temer que ahora me arrojes de tus pies, ahora que te busco arrepentido.

¡Oh dulcísimo Jesús, con toda el alma detesto, abomino y aborrezco el pecado, sólo porque lo aborreces Tú a quien amo con todo mi corazón, a quien deseo agradecer y acompañar por toda la eternidad!

Amén.

4. Oración del Papa San Juan Pablo II

*Durante la primera visita de san Juan Pablo II a la Basílica de Guadalupe, en enero de 1979, el Pontífice dirigió esta oración a la Virgen.

¡Oh, Virgen Inmaculada!
Madre del verdadero Dios y Madre de la Iglesia!
Tú, que desde este lugar manifiestas
tu clemencia y tu compasión
a todos los que solicitan tu amparo;
escucha la oración que con filial confianza te dirigimos,
y preséntala ante tu Hijo Jesús, único Redentor nuestro.

Madre de misericordia, Maestra del sacrificio escondido y silencioso,
a Ti, que sales al encuentro de nosotros, los pecadores,
te consagramos en este día todo nuestro ser y todo nuestro amor.
Te consagramos también nuestra vida, nuestros trabajos,
nuestras alegrías, nuestras enfermedades y nuestros dolores.

Da la paz, la justicia y la prosperidad a nuestros pueblos;
ya que todo lo que tenemos y somos lo ponernos bajo tu cuidado,
Señora y Madre nuestra.

Queremos ser totalmente tuyos y recorrer contigo el camino
de una plena fidelidad a Jesucristo en su Iglesia:
no nos sueltes de tu mano amorosa.

Virgen de Guadalupe, Madre de las Américas,
te pedimos por todos los obispos, para que conduzcan a los fieles por senderos
de intensa vida cristiana, de amor y de humilde servicio a Dios y a las almas.

Contempla esta inmensa mies, e intercede para que el Señor infunda
hambre de santidad en todo el Pueblo de Dios, y otorgue abundantes
vocaciones de sacerdotes y religiosos, fuertes en la fe
y celosos dispensadores de los misterios de Dios.

Concede a nuestros hogares
la gracia de amar y de respetar la vida que comienza.
con el mismo amor con el que concebiste en tu seno
la vida del Hijo de Dios.

Virgen Santa María, Madre del Amor Hermoso, protege a nuestras familias,
para que estén siempre muy unidas, y bendice la educación de nuestros hijos.

Esperanza nuestra, míranos con compasión,
enséñanos a ir continuamente a Jesús y, si caemos, ayúdanos
a levantarnos, a volver a El, mediante la confesión de nuestras culpas
y pecados en el sacramento de la penitencia,
que trae sosiego al alma.

Te suplicamos que nos concedas un amor muy grande a todos los santos sacramentos
que son como las huellas que tu Hijo nos dejó en la tierra.

Así, Madre Santísima, con la paz de Dios en la conciencia,
con nuestros corazones libres de mal y de odios,
podremos llevar a todos la verdadera alegría y la verdadera paz,
que vienen de tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo,
que con Dios Padre y con el Espíritu Santo,
vive y reina por los siglos de los siglos.

Amén.

Mensaje de la Virgen de Guadalupe al pueblo mexicano, grabado en la tipografía diseñada por Fray Gabriel Chávez de la Mora. Foto: María Langarica

Mensaje de la Virgen de Guadalupe al pueblo mexicano, grabado en la tipografía diseñada por Fray Gabriel Chávez de la Mora. Foto: María Langarica

5. Oración del Papa Juan XXIII

*Esta bella oración fue rezada por san Juan XXIII en Roma, en noviembre de 1962,

¡Señora Nuestra de Guadalupe, que también a la tierra de México has querido dar especiales muestras de Benevolencia, y has prometido consuelo y ayuda a aquellos que te aman y siguen! Mira benigna a todos vuestros hijos; ellos te invocan con confianza.

Conserva en nuestras almas el don precioso de la gracia divina. Haznos dóciles a la voluntad del Señor, de tal manera que cada vez más se extienda su reino en los corazones, en las familias, en nuestra querida nación.

¡Oh, Virgen Santísima! Mantente con nosotros en las fatigas del trabajo cotidiano, en las alegrías, en las penas y dificultades de la vida, de modo que nuestro espíritu inmortal pueda elevarse, libre y puro, a Dios y servirlo gozosamente, con generosidad y fervor.

Defiéndenos de todo mal, Reina y Madre de México; y haz que seamos fieles imitadores de nuestro Jesús, que es camino, verdad y vida, a fin de que un día podamos, de tu mano, alcanzar en el cielo el premio de la visión beatífica.

Amén.

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6. Oración de Consagración a la Virgen de Guadalupe

*Esta bella oración de consagración a Nuestra Señora, fue propuesta por la Conferencia del Episcopado Mexicano para celebrar el Día del Laico 2020.

SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA DE GUADALUPE, Madre del Verdaderísimo Dios por quien se vive, Madre de Jesucristo, el sol que viene de lo alto para iluminar nuestra vida, TÚ, que te apareciste al laico Juan Diego y lo convertiste en instrumento del Evangelio, recibe nuestra plegaria: Nosotros tus hijos, con el corazón de aquel digno mensajero del Tepeyac, deseamos consagrarnos a ti.

En medio de la tempestad, a ti que escuchas el clamor de tu pueblo que padece el flagelo de la enfermedad en el cuerpo y el espíritu, te entregamos a todos tus hijos agobiados en su salud y a aquellos que con su corazón valiente los asisten. Cubre con tu manto poderoso a tu nación mexicana y líbranos de la pandemia.

TE CONSAGRAMOS el corazón de la patria: las familias; para que se conviertan en auténtica Iglesia doméstica donde se custodie al matrimonio y se vele por la educación cristiana de los hijos, ¡libra nuestras familias de las ideologías perversas que las corrompen y las destruyen! Te consagramos a todos los matrimonios para que en un mundo disperso puedan ser fieles y sean testimonio de amor en la sociedad indiferente. Que brote la belleza las familias como las rosas en el invierno.

MADRE COMPASIVA, te consagramos a las mujeres embarazadas, a los niños, futuro de nuestra sociedad. Especialmente a los bebés que en el vientre materno se forman portentosamente, para que los coloques con tus amorosas manos en el corazón de tu Hijo. Mantenlos siempre bajo tu sombra y protección.

TE CONSAGRAMOS a nuestros sacerdotes y a nuestros Obispos, al Papa Francisco, a todos ellos que nos enseñan la imagen de Nuestro Señor Jesucristo. Bríndales a cada uno tu aliento, tu palabra de consuelo. Henos aquí, Madre Nuestra unidos en todo el país por la fe, volvemos a ti con el deseo de expresarte cuanto te amamos y adoramos a Jesús. Hoy nuestras voces resuenan como campanas que gritan al mundo que la fe está viva, que nuestro Dios está vivo: ¡Somos la sal de la tierra! ¡Somos la luz del mundo! ¡Somos semilla del Reino! ¡Somos Iglesia! Doncella del Valle de México, mujer vestida del sol, recibe a nuestra patria sobre la que posas tus sagradas plantas: ¡somos tus hijos! En esta nación que has elegido seremos destellos de luz como las estrellas de tu manto y guías del cielo para nuestra patria que navega en la oscuridad.

NOS CONSAGRAMOS como portadores del Evangelio, heraldos de la Buena Noticia, defensores de la vida, custodios de la fe y protagonistas del Reino de Jesús nuestro Rey y Señor. En este confinamiento ven y visítanos como a Juan Bernardino y sana lo profundo de nuestro pueblo que junto con el canto de los cenzontles eleva sus voces a ti, la que siempre estás aquí porque eres Nuestra Madre y proclamamos: ¡somos tus hijos! ¡Somos los laicos! ¡Somos Juan Diego!

NIÑA HERMOSA, nos encaminamos presurosos al mundo, a nuestros pueblos y ciudades, para grabar en el ayate humilde de nuestros corazones tu sagrada imagen; para construir como pediste a Juan Diego una sola casita donde todos tus hijos vivamos en paz, donde tú nos escuches y veamos a Jesús. “Señora mía: ya voy a cumplir tu mandato, ¡Indícanos a dónde subir para recoger las flores!

Me despido de ti, yo, (nombre) tu humilde siervo e hijo tuyo (sierva e hija tuya) Que nuestra Fe sea más ardiente, que la fría estación invernal de este momento de sufrimiento. Juntos en ACCIÓN POR LA UNIDAD, LA ESPERANZA Y LA LIBERTAD.

¡Santa María de Guadalupe, Reina de México y de América, ¡Salva nuestra Patria y conserva nuestra Fe! ¡ VIVA CRISTO REY!

7. Oración del rector de la Basílica de Guadalupe

Madrecita mía de Guadalupe, madre de Jesucristo verdadero Dios, vengo a ti como hijo amado a visitarte y a poner todos mis pesares y alegrías delante de ti. Las cosas buenas que nuestro Padre Dios nos ha dado las agradecemos, las cosas difíciles y dolorosas también, pero te pedimos que nos cubras con el manto de tu intercesión para que las cosas tristes, como la enfermedad, las peleas y carencias económicas pasen y podamos vivir contentos sirviendo a Dios, a Ti y a nuestros hermanos. Amén.

8. Canción La Guadalupana

*También el canto de ‘La Guadalupana’ es una bella oración. Fue compuesto por dos autores: Manuel Esperón y Ernesto Cortázar, quienes trabajaron juntos en la Época de Oro del Cine Mexicano

Desde el cielo una hermosa mañana,
desde el cielo una hermosa mañana,
la Guadalupana, la Guadalupana,
la Guadalupana bajó al Tepeyac,
la Guadalupana, la Guadalupana,
la Guadalupana bajó al Tepeyac.

Suplicante juntaba sus manos,
suplicante juntaba sus manos,
y eran mexicanos, y eran mexicanos,
y eran mexicanos su porte y su faz,
y eran mexicanos, y eran mexicanos,
y eran mexicanos su porte y su faz.

Su llegada llenó de alegría,
su llegada llenó de alegría,
de luz y armonía, de luz y armonía,
de luz y armonía todo el Anáhuac,
de luz y armonía, de luz y armonía,
de luz y armonía todo el Anáhuac.

Junto al monte pasaba Juan Diego,
junto al monte pasaba Juan Diego,
y acercose luego, y acercose luego,
y acercose luego al oír cantar,
y acercose luego, y acercose luego,
y acercose luego al oír cantar.

‘Juan Dieguito’ -la Virgen le dijo-.
‘Juan Dieguito’ -la Virgen le dijo-,
este cerro elijo, este cerro elijo,
este cerro elijo para hacer mi altar’.
‘Este cerro elijo, este cerro elijo,
este cerro elijo para hacer mi altar’.

Y en la tilma entre rosas pintadas,
y en la tilma, entre rosas pintadas,
su imagen amada, su imagen amada,
su imagen amada se dignó dejar,
su imagen amada, su imagen amada,
su imagen amada se dignó dejar.

Desde entonces para el mexicano,
desde entonces para el mexicano,
ser guadalupano, ser Guadalupano,
ser guadalupano es algo esencial,
ser guadalupano, ser Guadalupano,
ser guadalupano es algo esencial.

10. Rosario Guadalupano

Una iniciativa de la Insigne y Nacional Basílica de Guadalupe. Está basado en los siete grandes acontecimientos de los primeros días de la gran revelación Guadalupana. Cada una de las consideraciones corresponde a cada uno de esos hechos y se reza como cada misterio del Rosario clásico; tiene algunas jaculatorias apropiadas.

Podría ser utilizado cada día 12 de cada mes aunque no se leyera todo el texto del Nican Mopohua cuya numeración, apropiada para cada consideración, está señalada en el enunciado de cada acontecimiento. Puedes encontrarlo siguiendo esta liga.

 

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