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25 de marzo: la Iglesia recuerda a San Dimas, “el ladrón que se robó el cielo”

¿Sabías que el primer santo no fue un apóstol ni un mártir glorioso, sino un malhechor arrepentido que creyó en la cruz? Conoce a San Dimas, "el buen ladrón".

24 marzo, 2026
25 de marzo: la Iglesia recuerda a San Dimas, “el ladrón que se robó el cielo”
¿Por qué se dice que San Dimas “se robó el cielo”? Esto relata el Evangelio sobre su conversión.

Cada 25 de marzo, la Iglesia Católica recuerda a san Dimas, conocido tradicionalmente como el “Buen Ladrón” y considerado por muchos como el primer santo de la historia cristiana. Crucificado junto a Jesucristo en el monte Gólgota, su historia es una de las más conmovedoras del Evangelio: en el último instante de su vida, obtuvo la promesa del Paraíso.

Popularmente se dice que “se robó el cielo”, una expresión que resume el misterio de su conversión y la infinita misericordia de Dios.

¿Quién fue San Dimas?

El único evangelio que narra su diálogo con Jesús es el de san Lucas (cf. Lc 23, 39-43). Allí se relata que dos malhechores fueron crucificados junto a Cristo. Uno de ellos —identificado por la tradición como Gestas— se burlaba de Él y lo desafiaba: “¿No eres tú el Mesías? Sálvate a ti mismo y a nosotros”.

El otro, en cambio, lo defendió. Reconoció su propia culpa y proclamó la inocencia de Jesús:

“Nosotros lo estamos justamente, porque recibimos el justo pago de lo que hicimos; pero éste no ha hecho nada malo”.

Después, en un acto de fe sorprendente, le pidió:

“Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu Reino”.

La respuesta del Señor ha quedado grabada como una de las promesas más consoladoras del Evangelio:

“En verdad te digo: hoy estarás conmigo en el Paraíso”.

Más allá de este pasaje, poco se sabe con certeza histórica sobre su vida. El nombre “Dimas” no aparece en los evangelios canónicos, sino en textos apócrifos como el llamado Evangelio de Nicodemo, donde también se menciona al otro crucificado como “Gestas”.

Otras tradiciones antiguas, como el Protoevangelio de Santiago, le atribuyen diversos antecedentes, aunque estos relatos no forman parte del canon bíblico y deben leerse como expresiones de la piedad popular de los primeros siglos.

¿Por qué se dice que “se robó el cielo”?

La expresión nace de la paradoja de su historia. Dimas era un condenado a muerte, culpable de delitos graves. Humanamente, todo parecía perdido. Sin embargo, en el momento más oscuro —cuando Jesús parecía derrotado y abandonado— reconoció en Él al Rey y al Salvador.

Su fe fue extraordinaria: creyó en Cristo cuando lo vio humillado, ensangrentado y crucificado. No pidió bajar de la cruz ni evitar el sufrimiento; pidió participar en el Reino. Reconoció su culpa, aceptó la justicia de su condena y se abrió a la misericordia.

En ese instante, Jesús le aseguró la salvación.

Por eso se afirma que fue el “primer santo”: no por un proceso formal de canonización —que no existía en aquel tiempo—, sino porque es la única persona a quien Cristo prometió explícitamente el Paraíso en vida.

Un mensaje vigente para todos

San Dimas es un signo poderoso de esperanza. Su historia recuerda que la misericordia de Dios es más grande que cualquier pecado y que nunca es tarde para volver el corazón a Cristo.

En medio del fracaso, del dolor o del peso de nuestras faltas, su ejemplo enseña que basta un acto sincero de fe y humildad para abrirse a la gracia.

El “Buen Ladrón” no cambió su pasado, pero cambió su destino. Y en ello radica la fuerza de su testimonio: aun en el último instante, el cielo sigue siendo posible.



Autor

Lic. en Lengua y literaturas hispánicas por la UNAM, con experiencia en edición digital y redes sociales. Ha sido editora de los sitios web Padres e hijos, Cocina Fácil y colaborado en National Geographic y Muy Interesante. Actualmente es editora en la Diócesis de Azcapotzalco y es reportera en Desde la Fe.