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Estaba a punto de casarse, pero eligió a Dios: la historia de la santa mexicana Madre Lupita

La vida de Santa Lupita nos recuerda que el amor a Dios se hace visible en el servicio humilde a los más necesitados.

24 abril, 2026
Estaba a punto de casarse, pero eligió a Dios: la historia de la santa mexicana Madre Lupita
En tiempos difíciles, su caridad no se detuvo: Santa Lupita nos enseña que servir siempre transforma vidas, incluso las más endurecidas.

La vida de Santa María Guadalupe García Zavala, conocida como Madre Lupita, es un testimonio de amor a Dios manifestado en el servicio a los más necesitados. Nacida en Zapopan, Jalisco, su historia está marcada por la entrega, la humildad y una caridad sin límites que la llevó a fundar una congregación dedicada a cuidar a los enfermos y a los pobres, incluso en medio de tiempos de persecución religiosa.

Vocación y primeros años de Santa María Guadalupe García Zavala

María Guadalupe nació en Zapopan, Jalisco, el 27 de abril de 1878, hija de Fortino García y Refugio Zavala. Su padre se dedicaba al comercio de artículos religiosos y tenía una tienda frente a la Basílica de Nuestra Señora de Zapopan, lo que permitió que Lupita, desde niña, frecuentara la iglesia.

Desde temprana edad destacó por su profunda fe, así como por su amor hacia los pobres y las obras de caridad. Con el paso del tiempo se convirtió en una joven alegre, sencilla y servicial. Aunque llegó a comprometerse en matrimonio con Gustavo Arreola a los 23 años, antes de casarse sintió con claridad el llamado de Dios a consagrar su vida al servicio de los demás.

Guiada por su director espiritual, el padre Cipriano Íñiguez, comenzó a discernir su vocación. Él mismo le compartió su deseo de fundar una congregación para atender a los enfermos, invitándola a formar parte de esta misión.

Fundación y entrega a los más necesitados

Junto al padre Cipriano, Lupita fundó la congregación de las Siervas de Santa Margarita María y de los Pobres, dedicada al cuidado de enfermos en el Hospital de Santa Margarita. Ella misma ejerció como enfermera, atendiendo a los pacientes con ternura, humildad y profunda compasión.

En un hospital con escasos recursos materiales, pero lleno de caridad, la Madre Lupita daba ejemplo al arrodillarse para cuidar a los enfermos, procurando también su bienestar espiritual. Fue nombrada Superiora General, cargo que desempeñó durante toda su vida, dándole a la Congregación el siguiente lema:

“Caridad hasta el sacrificio y constancia hasta la muerte“.

A pesar de haber crecido en una familia con buena posición económica, eligió vivir con sencillez y alegría, enseñando a sus hermanas a amar la pobreza como camino de entrega. Incluso, en momentos de gran necesidad, salió a pedir limosna junto con otras religiosas para sostener la obra.

Congregación Santa Margarita María de los Pobres.
Congregación de Santa Margarita María de los Pobres con el Arzobispo Orozco.

Caridad en tiempos de persecución

Durante la persecución religiosa en México, especialmente entre 1926 y 1929, la Madre Lupita vivió momentos de gran riesgo. Sin embargo, no dejó de servir: escondió a sacerdotes y protegió incluso al arzobispo de Guadalajara, Don Francisco Orozco y Jiménez, usando el hospital como refugio y escondite.

Su caridad no hizo distinciones. Atendió también a los soldados perseguidores, alimentándolos y curando sus heridas. Este testimonio de amor transformó corazones, al punto de que algunos de ellos terminaron defendiendo a la congregación y a los enfermos.

La Madre Lupita siempre procuró que en el Hospital estuviese encendida la llama de la fe en Cristo. En una ocasión, tuvo que ingeniárselas para custodiar la reserva eucarística sin levantar sospechas de los militares: al cruzarse con ellos, ocultó la Sagrada Comunión en su pecho, musitándole quedamente: “Cuídate, Señor, cuídate”.

Una vida que dejó huella

El 13 de octubre de 1961 celebró 60 años de vida religiosa. Poco después, tras una enfermedad, falleció el 24 de junio de 1963 en Guadalajara, dejando tras de sí una profunda fama de santidad.

Su testimonio trascendió generaciones. Fue canonizada en 2013 por Papa Francisco, y su fiesta litúrgica se celebra el 27 de abril.

Hoy, la congregación que fundó continúa su misión, con presencia en México y otros países, llevando adelante el legado de amor, servicio y entrega que caracterizó toda su vida.



Autor

Lic. en Lengua y literaturas hispánicas por la UNAM, con experiencia en edición digital y redes sociales. Ha sido editora de los sitios web Padres e hijos, Cocina Fácil y colaborado en National Geographic y Muy Interesante. Actualmente es editora en la Diócesis de Azcapotzalco y es reportera en Desde la Fe.