Quién fue San Longinos, el soldado que traspasó el costado de Cristo

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Quién fue San Longinos, el soldado que traspasó el costado de Cristo

Entre el relato bíblico y la leyenda, surge la figura de San Longinos. Desde el milagro que le devolvió la vista al pie de la Cruz hasta su valiente testimonio como converso, exploramos el legado del hombre que custodió el misterio de la lanza que traspasó a Cristo.

15 marzo, 2026
Quién fue San Longinos, el soldado que traspasó el costado de Cristo
Descubre quién fue San Longinos, el soldado romano que traspasó el costado de Jesús y se convirtió al cristianismo tras presenciar la crucifixión.

En la historia del cristianismo existen personajes que aparecen brevemente en el Evangelio, pero cuya memoria ha sido enriquecida por la tradición de la Iglesia a lo largo de los siglos. Uno de ellos es san Longinos, el soldado romano asociado al momento de la crucifixión de Jesucristo.

Aunque los Evangelios no mencionan explícitamente su nombre, diversas tradiciones cristianas han identificado con Longinos al centurión que presenció la muerte de Jesús y al soldado que traspasó su costado con una lanza. Con el paso del tiempo, su figura se convirtió en un símbolo de conversión y de encuentro con la misericordia de Dios.

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San Longinos: un santo entre el evangelio y la tradición

La historia de san Longinos posee un carácter en gran medida legendario, pues existe poca evidencia documental sobre su vida. De hecho, el centurión mencionado en el Evangelio de san Marcos y el soldado que aparece en el Evangelio de san Juan no necesariamente se refieren al mismo personaje; sin embargo, la tradición cristiana ha unido ambos relatos en una sola figura.

Según la Leyenda Aurea, recopilada por el beato Santiago de Vorágine a partir de antiguas tradiciones orales, Longinos fue el centurión que, por órdenes de Poncio Pilato, formó parte del grupo de soldados encargados de ejecutar la crucifixión de Jesucristo y quien atravesó su costado con una lanza.

La tradición relata que Longinos fue testigo de los fenómenos extraordinarios que acompañaron la muerte de Jesús. Ante lo que presenció, pronunció la frase que aparece en el Evangelio de san Marcos:

Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios” (Mc 15, 39).

Estas palabras lo han convertido, según la tradición cristiana, en uno de los primeros testigos de la divinidad de Cristo en el momento mismo de la cruz.

También se cuenta que el soldado padecía problemas en sus ojos y que, al atravesar el costado de Jesús, una gota de su sangre cayó sobre sus ojos, devolviéndole la vista.

El episodio del traspaso de la lanza se encuentra en el Evangelio de san Juan:

Uno de los soldados le abrió el costado con la lanza, y al instante salió sangre y agua”. (Jn 19, 34).

Así fue la Crucifixión de Jesús.
Así fue la Crucifixión de Jesús.

De soldado romano a predicador cristiano

De acuerdo con la tradición, tras la muerte y resurrección de Jesucristo, Longinos abandonó el servicio militar y se convirtió al cristianismo. Se dice que vivió durante un tiempo en Cesarea de Capadocia, donde llevó una vida de oración y dedicó sus esfuerzos a anunciar el Evangelio.

Su predicación y testimonio habrían llevado a muchas personas a abrazar la fe cristiana. Sin embargo, como ocurrió con muchos creyentes de los primeros siglos, Longinos terminó enfrentando las persecuciones del Imperio romano.

Según estos relatos, fue llevado ante las autoridades y obligado a ofrecer sacrificios a los dioses paganos. Ante su negativa, fue sometido a diversos tormentos: le quebraron los dientes y le cortaron la lengua. A pesar de ello, milagrosamente no perdió la capacidad de hablar.

La tradición cuenta que, en un gesto de valentía, destruyó los ídolos paganos con un hacha. Finalmente, fue condenado a muerte y decapitado por su fidelidad a Cristo, alcanzando así el martirio.

Tras su ejecución, se dice que el gobernador que ordenó su muerte experimentó arrepentimiento, recuperó la cordura y terminó sus días realizando obras de caridad.

Un testigo de la misericordia que brota de la cruz

Otras tradiciones señalan que Longinos habría viajado posteriormente a distintos lugares para predicar el Evangelio antes de sufrir el martirio. También aparece mencionado en el Evangelio apócrifo de Nicodemo, conocido como Actas de Pilato, donde en algunas versiones tardías se identifica al soldado con el nombre de Longinos.

Algunos estudiosos incluso han sugerido que el nombre podría derivar del término griego que se relaciona con la lanza, el arma con la que fue herido el costado de Jesús.

Más allá de los detalles históricos, la figura de san Longinos conserva un profundo significado espiritual. La tradición cristiana lo presenta como el hombre que, estando frente a la cruz, pasó de ser testigo de una ejecución a reconocer en Jesús al Hijo de Dios.

Su historia recuerda que la misericordia de Cristo puede transformar incluso el corazón de quien participó en su propia crucifixión. Frente al misterio de la cruz, Longinos descubrió la verdad de aquel que murió por amor al mundo.

Así, la tradición lo contempla como un signo de esperanza: incluso en el momento más oscuro, la gracia de Dios puede abrir los ojos del corazón y conducir a la conversión.



Autor

Lic. en Lengua y literaturas hispánicas por la UNAM, con experiencia en edición digital y redes sociales. Ha sido editora de los sitios web Padres e hijos, Cocina Fácil y colaborado en National Geographic y Muy Interesante. Actualmente es editora en la Diócesis de Azcapotzalco y es reportera en Desde la Fe.