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Escuchar a las víctimas de abuso no es opcional, dice el Papa León XIV

El Papa León XIV exhortó a obispos y responsables eclesiales de América Latina a asumir con valentía la escucha, la justicia y la reparación de las víctimas de abuso sexual.

3 marzo, 2026

SAN JOSÉ, COSTA RICA. El Papa León XIV llamó a la Iglesia en América Latina a asumir con valentía el camino de la reparación, la escucha y la conversión frente a una de las heridas más dolorosas, como son los abusos sexuales en la Iglesia.

Así lo dijo en un mensaje enviado a propósito de la inauguración del Congreso Ceprome 2026, que se celebra en San José de Costa Rica del 2 al 5 de marzo.

El Pontífice reconoció que el trabajo emprendido por el Centro de Investigación y Formación Interdisciplinar para la Protección del Menor (Ceprome) “toca una de las heridas más profundas y dolorosas del Cuerpo de Cristo” y dijo que no se trata de un ámbito reservado a especialistas, sino de una dimensión esencial de la misión evangelizadora de la Iglesia, que debe interpelar la conciencia de cada sacerdote y de cada comunidad eclesial.

Un compromiso que interpela a toda la Iglesia

El Papa aseguró que el camino de reparación no puede reducirse a “cumplimientos formales”, sino que exige una verdadera conversión en la justicia: personal, pastoral e institucional.

Destacó la responsabilidad “particular e indelegable” de los obispos de la región, no solo para garantizar normas y procedimientos, sino para asumir en primera persona una cultura del cuidado que prevenga el abuso, escuche a las víctimas y transforme las heridas “en rendijas de esperanza”.

El Congreso Ceprome 2026 reúne a obispos, superiores mayores, religiosos, laicos y expertos en prevención y atención a víctimas, con el objetivo de fortalecer las políticas de protección, los procesos de reparación y la cultura del cuidado en las Iglesias particulares de América Latina y el Caribe.

Escuchar no es opcional, es un acto de justicia

Uno de los ejes centrales del mensaje del Papa León XIV es la escucha a las víctimas. El Papa aseguró que la prevención auténtica nace de la escucha y la comprensión, y que escuchar no es un gesto opcional, sino un acto de justicia y de verdad. “De esa escucha brotan políticas creíbles, procesos integrales de reparación, estructuras de responsabilidad y mecanismos de rendición de cuentas”.

Dijo que la reparación en la Iglesia no puede separarse de la misericordia ni del respeto a la ley, pero tampoco reducirse únicamente a ellos. “Requiere una visión eclesial clara, fundada en la verdad, la asunción de responsabilidades y el acompañamiento perseverante en el tiempo”.

También reconoció que la prevención de abusos sexuales en la Iglesia se trata de un camino exigente que reclama decisiones audaces, valientes y sostenidas con constancia.

La importancia de Ceprome

El Ceprome, con sede en América Latina, se ha consolidado como un referente regional en la investigación, formación y acompañamiento interdisciplinario en materia de prevención de abusos y protección de menores y personas vulnerables.

Desde su fundación en 2016, impulsa espacios académicos, programas formativos y asesorías para diócesis, congregaciones y conferencias episcopales, promoviendo una cultura eclesial de transparencia, corresponsabilidad y cuidado.

En su mensaje, el Papa aseguró que Ceprome está llamado no solo a ser un centro de formación, sino también un espacio de convergencia eclesial capaz de acompañar a las Iglesias particulares en un proceso continuo de maduración.

Además, resaltó la importancia de la colaboración con el Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (CELAM) y la Confederación Latinoamericana de Religiosos (CLAR) para construir respuestas inculturadas, sostenibles y orientadas al bien integral de las personas.

A continuación transcribimos el mensaje completo del Papa León XIV al Congreso 2026 de Ceprome, sobre la atención a los abusos sexuales en la Iglesia:

Queridos hermanos y hermanas,
estimados pastores de la Iglesia peregrina en América Latina,
representantes de Ceprome:

Acojo y saludo el camino que hoy emprenden juntos, un camino que toca una de las heridas más profundas y dolorosas del Cuerpo de Cristo. Este itinerario se presenta como un signo auténtico de renovación y como un compromiso concreto con todas las víctimas y con la misma Iglesia. No se trata de un ámbito especializado, reservado a unos pocos expertos, sino de una dimensión esencial de la misión evangelizadora de la Iglesia, que interpela la conciencia de cada pastor y de cada comunidad eclesial.

Este congreso, que se celebra en San José de Costa Rica en estos primeros días del mes de marzo, expresa de modo concreto el compromiso de la Iglesia en esta región. Agradezco de manera especial a la Conferencia Episcopal de Costa Rica, que participa activamente en este encuentro con la presencia de representantes de sus diversas diócesis, ofreciendo así un valioso testimonio de comunión, corresponsabilidad y cercanía pastoral.

El camino de reparación al que la Iglesia está llamada no puede reducirse a una serie de cumplimientos formales. Exige, por el contrario, una verdadera conversión en la justicia: personal, pastoral e institucional. Los responsables de las Iglesias locales tienen en este proceso una responsabilidad particular e indelegable. Están llamados no solo a garantizar normas y procedimientos, sino a asumir en primera persona una cultura del cuidado capaz de prevenir el abuso, de escuchar a las víctimas y de dar testimonio de la ternura de Cristo, transformando las heridas en rendijas de esperanza.

Las lecciones aprendidas en los últimos años han mostrado con claridad que, allí donde los obispos y los superiores mayores asumen este compromiso como parte integrante de su ministerio, la Iglesia se vuelve más creíble, más humana y más evangélica. En este horizonte, Ceprome está llamada a ser no solo un centro de formación, sino también un espacio de convergencia eclesial, capaz de acompañar a las Iglesias particulares en un proceso continuo de maduración.

La colaboración con el CELAM y la CLAR resulta, por tanto, decisiva. Solo uniendo la responsabilidad pastoral de los obispos, la riqueza carismática de la vida consagrada y las competencias interdisciplinarias será posible construir respuestas verdaderamente inculturadas, sostenibles y orientadas al bien integral de las personas.

Este diálogo, sin embargo, no puede ser únicamente jerárquico, porque la prevención auténtica nace de la escucha y de la comprensión. Escuchar a las víctimas no es un gesto opcional, sino un acto de justicia y de verdad. De esa escucha brotan políticas creíbles, procesos integrales de reparación, estructuras de responsabilidad y mecanismos de rendición de cuentas. La reparación, en la Iglesia, no puede separarse ni de la misericordia ni del respeto a la ley, pero tampoco reducirse solo a ellos. Requiere una visión eclesial clara, fundada en la verdad, la asunción de responsabilidades y el acompañamiento perseverante en el tiempo.

Se trata de un camino exigente, que reclama el valor de tomar decisiones audaces, valientes y sostenidas con constancia. Todo ello es necesario para cuidar a nuestros hermanos y hermanas heridos y para perseverar en el compromiso común de protección y de cuidado.

Por ello, me complace acompañar este momento de trabajo y de comunión que los ha reunido para cumplir esta misión. Los encomiendo al Espíritu Santo, para que los guíe en una colaboración cada vez más fecunda. Los animo a perseverar sin desanimarse ante las dificultades, recordando que cada paso auténtico hacia la verdad y la reparación es ya un signo de esperanza para la Iglesia y para el mundo.

Que Nuestra Señora de los Ángeles acompañe este camino de cuidado y de renovación.

Fraternalmente,

León PP. XIV



Autor

Director de Comunicación de la Arquidiócesis Primada de México y Director de Desde la fe. Periodista, especialista en estrategias de comunicación editorial y digital. Docente en comunicación desde 2010.