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2 de agosto: la Iglesia celebra a Nuestra Señora de los Ángeles

La advocación de Nuestra Señora de los Ángeles destaca a María como Reina de los Ángeles y Madre de Jesucristo. Te explicamos el origen de esta devoción, su fundamento bíblico y el significado de esta celebración para la Iglesia católica.

30 julio, 2026
2 de agosto: la Iglesia celebra a Nuestra Señora de los Ángeles
Basílica dedicada a Nuestra Señora de los Ángeles en Asís, Italia.
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Agosto es un mes muy especial para la Iglesia, pues celebramos distintas fiestas marianas y sus advocaciones; entre ellas, está Nuestra Señora de los Ángeles, que nos recuerda que María es reina de los cielos y todas las criaturas celestes. 

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¿De dónde proviene la advocación de Nuestra Señora de los Ángeles?

La advocación mariana de Nuestra Señora de los Ángeles hace alusión a diferentes pasajes de la Biblia y a la letanía del Rosario, que incluye a la Virgen María como Reina de los Ángeles.

En principio, su maternidad fue anunciada por el arcángel Gabriel como lo reportan los evangelistas, por ejemplo, San Lucas (1, 26-38)Dios mandó al ángel Gabriel a un pueblo de Galilea llamado Nazaret, a visitar a una mujer virgen llamada María… -Te saludo favorecida de Dios, el Señor está contigo”.

San Mateo (1, 18-24), por su parte, explica: “todo esto sucedió para que se cumpliera lo que el Señor había dicho por medio del profeta: La Virgen quedará encinta y tendrá un hijo, al que pondrán por nombre Emanuel que significa Dios con nosotros”. 

Al momento del nacimiento de Jesús en Belén, los ángeles volvieron a hacerse presentes al anunciar a los pastores lo que había ocurrido (Lucas 2, 8-20): “había unos pastores que pasaban la noche en el campo cuidando sus ovejas. De pronto se les apareció un ángel del Señor y la gloria del Señor brilló entre ellos… en aquel momento aparecieron, junto al ángel, muchos otros ángeles del cielo que alababan a Dios y decían: Gloria a Dios en las alturas”.

San José, por su parte, también tuvo varias revelaciones angélicas en las que le avisaron, primero, el origen divino del Niño Jesús y luego sobre el peligro que corría cuando el rey Herodes quería matarlo por lo cual huyeron hacia Egipto.

Finalmente, cuando ocurrió la Asunción de María, ella fue llevada al cielo, con su Hijo, por medio de ángeles. Dice la tradición que, en el momento de la Asunción, los Nueve Coros de Ángeles no podían contener su alegría y proclamaban el esplendor y gloria de la Reina de los Cielos. 

¿Por qué María es llamada Reina de los Ángeles?

La Iglesia reconoce a la Virgen María como Reina de los Ángeles porque es la Madre de Jesucristo, Rey del universo. Esta enseñanza fue profundizada por el papa Pío XII en la encíclica Ad Caeli Reginam (1954), donde explicó que la realeza de María no es un privilegio separado de Cristo, sino una dignidad que nace de su unión única con Él.

Según el Pontífice, María participa de manera singular en la obra de la salvación: aceptó libremente la voluntad de Dios, acompañó a Jesús a lo largo de su vida y permaneció junto a la cruz en el momento de su sacrificio redentor. Por ello, la Iglesia la venera como Reina del Cielo y de la Tierra.

En este sentido, el título de Nuestra Señora de los Ángeles recuerda que la Virgen ocupa un lugar eminente entre todas las criaturas, incluso por encima de los ángeles, no por sus propias fuerzas, sino porque Dios la eligió para ser la Madre de su Hijo. Los ángeles, que sirven y alaban continuamente al Señor, reconocen en María a la mujer llena de gracia y colaboradora del plan divino.

Pío XII también señaló que la realeza de María se manifiesta de manera especial en su intercesión materna. Como Madre de la Iglesia, acompaña a los creyentes y los conduce siempre hacia Cristo, mostrando que su reinado no es de dominio, sino de amor, servicio y misericordia.

Así, al celebrar a Nuestra Señora de los Ángeles, los fieles contemplan a María como la Reina que guía a sus hijos hacia el encuentro con Dios y que es honrada por toda la corte celestial.

La Basílica de Nuestra Señora de los Ángeles y su relación con San Francisco de Asís

Interior de la Porciúncula
El Interior de la Porciúncula, lugar donde San Francisco tuvo la visión con Cristo y la Virgen María rodeados de ángeles. Foto: Josselin Melara

Este título que tiene la Virgen se generalizó en tiempos de San Francisco de Asís y la pequeña iglesia franciscana que se denomina Porciúncula está dedicada a ella.

En julio del año 1216, encontrándose el santo de Asís en profunda oración, se le aparecieron Jesucristo y la Virgen María rodeados de ángeles dentro de la capilla de la Porciúncula. Jesús le preguntó a Francisco que pidiera lo que quisiera para la salvación de los hombres.

Francisco pidió, entonces, el perdón de los pecados de quienes visitaran la capilla con sincera contrición.

A su vez, le pidió a Santa María que intercediera por esta petición, a lo cual, la Reina del Cielo le dijo a su Hijo amado:

“Por favor, concédele a Francisco lo que te pide, ya que esa petición me hace feliz a mí.”

Por esta prodigiosa aparición, el Papa Honorio III concedió la indulgencia plenaria a los fieles que cada 2 de agosto visitaran y rezaran en el templo, y con el paso del tiempo se extendió este privilegio a todas las iglesias franciscanas del mundo, conociéndose, a este indulgencia, como El perdón de Asís.

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Autor

Lic. en Lengua y literaturas hispánicas por la UNAM, con experiencia en edición digital y redes sociales. Ha sido editora de los sitios web Padres e hijos, Cocina Fácil y colaborado en National Geographic y Muy Interesante. También fue editora en la Diócesis de Azcapotzalco y actualmente es reportera en Desde la Fe.