Lo que realmente ocurrió cuando Jesús “descendió a los infiernos”
La frase "descendió a los infiernos", que los católicos profesan al rezar el Credo, suele prestarse a confusión. ¿Significa que Jesús bajó al lugar de los condenados?
Muchos católicos han escuchado o rezado alguna vez el Credo de los Apóstoles, especialmente durante el tiempo de Pascua, y se han detenido en una frase que suele generar preguntas: “descendió a los infiernos”. ¿Significa que Jesús bajó al lugar de los condenados? ¿Qué quiso expresar realmente la Iglesia al conservar esta profesión de fe?
Para Jorge Arévalo Nájera, director de la Dimensión de Biblia de la Arquidiócesis Primada de México y licenciado en Ciencias Religiosas, esta expresión tiene un significado bíblico que está muy lejos de la idea popular del infierno como un sitio de castigo eterno.
“Cuando el Credo dice que Jesús descendió a los infiernos, el texto original habla del Hades, es decir, del lugar de los muertos, no de un lugar de castigo”, explica.
TE RECOMENDAMOS:
¿Judas Iscariote se fue al infierno? Esto dice la Iglesia
¿Qué significa realmente “descendió a los infiernos”?
El especialista señala que la palabra “infierno” no aparece como tal en los textos bíblicos. En el Antiguo Testamento se utiliza el término hebreo Sheol y, en el Nuevo Testamento, la palabra griega Hades. Ambos hacen referencia al lugar donde habitan los muertos, no a un sitio de condenación.
“Decir que Jesús descendió al infierno entendido como lugar de castigo es un absurdo teológico”, afirma Arévalo Nájera.
“El infierno es, por definición, la ausencia total de Dios. Si Cristo desciende ahí, entonces deja de existir esa ausencia. Jesús y el infierno no pueden coexistir.”
Por ello, explica que el descenso de Cristo significa que su obra salvadora alcanzó incluso a quienes murieron antes de su venida.
“Cristo llega incluso a los que murieron antes de Él para anunciarles la vida. Es una proclamación de la universalidad de la resurrección y del amor que Dios ofrece a todos.”
TE RECOMENDAMOS:
¿Cómo es el Infierno según los santos que lo han visto?
¿Entonces, todos se salvan?
Aunque la salvación ofrecida por Cristo es universal, el especialista aclara que esto no significa que todas las personas se salven automáticamente.
“La universalidad del amor de Dios consiste en que Él ofrece su amor a todos; sin embargo, cada persona es libre de aceptarlo o rechazarlo”, explica.
Por ello recuerda las palabras de Jesús: “Muchos son llamados, pero pocos son los escogidos”, pues la invitación divina alcanza a todos, aunque no todos responden de la misma manera.
¿Qué quiso decir Jesús cuando habló de la “Gehena”?
Otro concepto que suele generar confusión es la palabra “Gehena”, utilizada por Jesús en los Evangelios.
Arévalo Nájera explica que este término hacía referencia al antiguo basurero de Jerusalén, donde el fuego permanecía encendido de manera constante.
“Jesús utiliza imágenes del Gehena como recurso pedagógico para hablar del sufrimiento que provoca vivir lejos de Dios. No está describiendo un lugar físico de castigo eterno.”
Las expresiones sobre “el fuego que no se apaga” o “el gusano que no muere” y “rechinar de dientes” deben entenderse dentro del lenguaje simbólico propio de la predicación de Jesús.
¿Qué dicen las visiones de algunos santos sobre el infierno?
Respecto a las visiones atribuidas a santos como la beata Ana Catalina Emmerick o santa Catalina de Siena, el especialista recuerda que la Iglesia distingue entre la Revelación contenida en la Sagrada Escritura y la Tradición, y las revelaciones privadas.
“Las revelaciones particulares no son dogmas de fe. Un católico puede no creer en ellas y permanece plenamente en comunión con la Iglesia”, señala.
Añade que cualquier revelación privada debe ser interpretada siempre a la luz del Evangelio y nunca puede contradecir la enseñanza oficial de la Iglesia.
¿Dónde está el diablo?
Sobre la figura del diablo, Arévalo Nájera recuerda que la doctrina católica afirma la existencia de un ser espiritual y personal, pero no enseña oficialmente dónde habita.
“No podemos afirmar que el diablo viva en un lugar determinado, porque la eternidad no funciona bajo las categorías del espacio físico”, explica.
En este sentido recuerda una enseñanza frecuente del papa Francisco: el cielo no debe entenderse únicamente como un lugar, sino como la plena comunión con Dios. En consecuencia, el infierno representa la ruptura de esa relación.
Un mensaje de esperanza para quienes han perdido a un ser querido
Para el director de la Dimensión de Biblia, el descenso de Cristo a los infiernos ofrece una esperanza a quienes enfrentan la muerte de un familiar o amigo.
Inspirándose en la visión bíblica del ser humano, explica que la resurrección no consiste simplemente en la supervivencia del alma, sino en la entrada de toda la persona en la vida nueva que Cristo comunica.
“No hay nadie que haya descendido más que Cristo. Eso significa que incluso en la muerte Él está con nosotros.”
Por ello, añade que la esperanza cristiana no nace de una certeza demostrable, sino de la fe en la promesa de Jesús: “El que cree en mí tiene vida, aunque muera.” (Jn. 11 25).
Así, la expresión “descendió a los infiernos”, lejos de anunciar derrota o condenación, proclama que el amor de Cristo llegó hasta lo más profundo de la condición humana para abrir a todos el camino de la resurrección y de la vida eterna.







