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Examen para el corazón: ¿Qué está apagando tu alegría?

La verdadera alegría nace de la presencia de Dios. Haz este examen para el corazón, identifica qué está apagando tu alegría y descubre cómo recuperarla.

27 julio, 2026
Examen para el corazón: ¿Qué está apagando tu alegría?
La verdadera alegría nace de la presencia de Dios y se fortalece con el silencio, la oración y las decisiones que acercan el corazón a Él. Foto: Desde la fe IA
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Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad del Valle de México y está certificada como Coach Ontológico por parte del Tecnológico de Monterrey CEM. También tiene una especialidad en Logoterapia por parte del Instituto Mexicano de Tanatología. Instructor y facilitador en temas de desarrollo humano y empresarial, tales como: Sentido de Vida y Trabajo, Inteligencia emocional, Liderazgo, Coaching, Comunicación Asertiva, entre otros. Actualmente es Socia Fundadora de Sensum, empresa especializada en estrategias de sentido para empresas y personas. 

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La palabra entusiasmo viene del griego antiguo y significa tener un “soplo divino” o “llevar un dios adentro”, algo que nos inspira y nos mueve a actuar con alegría. Nosotros, los católicos, no llevamos a un “dios” adentro, sino que tenemos a Dios con nosotros. Sin embargo, aunque así lo creemos, se nos olvida con mucha facilidad.

Vivimos distraídos en los asuntos del mundo, en nuestras preocupaciones y ambiciones, ensimismados y adorando dioses falsos. Hemos dado prioridad al dinero, la fama, la belleza y al concepto de éxito que el mundo nos impone, y nos hemos olvidado de la única y verdadera fuente de alegría: la presencia de Dios.

Claro que el mundo también nos hace sentir entusiasmados en muchas ocasiones. ¿A quién no le gusta estrenar un coche, viajar, verse bien, conquistar a la persona que desea, mejorar su situación económica o ganar popularidad? Obviamente, todo eso nos llena de gozo, pero la diferencia entre la alegría que viene de Dios y la que viene del mundo es, principalmente, su fecha de caducidad.

La alegría de Dios no termina; puede sentirse tanto en los tiempos de júbilo como en los momentos de pérdida y fracaso. La alegría del mundo es efímera: no terminas de obtener algo cuando ya estás buscando otra cosa.

La alegría que nace de la presencia de Dios en nuestra vida viene acompañada de paz, plenitud y sentido. La alegría que viene del mundo siempre profundiza la ambición y el vacío.

“Nos hiciste, Señor, para ti, y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti”.
San Agustín

¿Significa esto vivir en la mediocridad y no buscar experiencias de vida que nos llenen de alegría? De ninguna manera. Dios no está peleado con el mundo. Él mismo puso a nuestra disposición todo lo creado para que lo aprovecháramos y disfrutáramos.

Sin embargo, hemos decidido sacar a Dios de la ecuación y disponer de todos y de todo como si fuéramos la única fuente de nuestra alegría.

Claro que necesitamos buscar nuestra felicidad y movernos hacia ella, pero lo que hemos errado es el camino. Hemos tomado la ruta equivocada, creyendo que el sentido de nuestra vida se encuentra en el placer externo y no en la paz de nuestro interior.

“Sed buenos, si podéis, y alegres, siempre. La verdadera alegría nace de la paz interior”.
San Felipe Neri

Nunca es tarde para hacer un checklist de los errores que nos han desviado del camino y nos impiden encontrarnos con Dios en nuestro día a día.

Toma nota y evalúa qué malos hábitos podrían estar apagando tu alegría:

  1. Me olvido de agradecer todo lo bueno que me pasa.
  2. Me cuesta encontrar tiempo para descansar.
  3. Casi nunca hago algo que disfrute.
  4. Me comparo constantemente con otras personas.
  5. Vivo pensando en lo que me falta.
  6. Evito el silencio.
  7. Hago oración de forma automática y la utilizo como un amuleto de la suerte.
  8. Me victimizo y reniego de las adversidades que se me presentan.
  9. Evito reunirme con otras personas.
  10. Me mantengo rumiando en el pasado o preocupado por el futuro.

Una vez que somos conscientes de nuestras acciones, nos será mucho más sencillo comenzar a trabajar para cambiarlas y volver a experimentar la alegría de vivir en la presencia de Dios.

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1. Busca momentos de conexión con las personas que más amas

Fortalece o fomenta la relación con tus familiares y amigos. Comparte tiempo de calidad con quienes más amas y te aman. El sentido de pertenencia y la unión con los demás llenan muchos de nuestros vacíos.

2. Pasa tiempo en la naturaleza

Puedes hacer una caminata corta o tomarte unos minutos para estar al aire libre en silencio, observando cualquier elemento de la naturaleza que te haga consciente de toda la grandeza que hay en la creación de Dios, empezando por ti mismo.

3. Entra en contacto con el arte

El arte es una vía muy importante para encontrar el sentido, ya sea que tú lleves a cabo la actividad o que la vivas como espectador. El arte es alimento para el alma y nos conecta con la belleza que existe en el mundo exterior y/o en el interior de las personas que lo crearon.

4. Ten una agenda para Dios

Buscar a Dios dentro de nosotros mismos se escucha fácil, pero es una tarea muy abstracta, por lo que es necesario formalizarla en acciones concretas.

Así como te organizas para llevar a cabo los objetivos de tu día, agrega en tu planeación diversos espacios para entrar en presencia de Dios, ya sea un rato para leer la Biblia, escuchar el Evangelio del día, visitar al Santísimo, rezar el Rosario o agradecer a primera hora del día y antes de dormir. Son muchas las acciones que puedes realizar para comprometerte con tu relación con Dios.

“La verdadera alegría es la que viene del encuentro con Jesús, el Salvador, que permanece siempre con nosotros”.
San Juan Pablo II

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5. Busca el silencio y el descanso

Limita el uso del teléfono móvil y la consulta de las redes sociales, pues son una fuente importante de frustración e infelicidad al mantenernos constantemente comparándonos con los demás y enfocados en lo que no hemos logrado en nuestra vida.

Busca el silencio para escuchar la voz de Dios en tu interior y descansa de todos aquellos estímulos que roban tu paz y tu alegría.

6. Haz lo que amas

Comienza por las cosas simples y cotidianas, como cocinar, platicar con tu familia, pasear a tu perro, ver una película o practicar algún deporte que te apasione; en fin, cualquier actividad que te haga sentir vivo y satisfecho con tu día.

El ritmo acelerado de vida y la presión por cumplir con las expectativas, propias y ajenas, nos hacen olvidar aquellos detalles sencillos que nos llenan de alegría.

“La alegría no se encuentra en las cosas que poseemos, sino en el corazón que ama”.
Santa Teresa de Lisieux

7. Quita la mirada de ti mismo

Voltea a tu alrededor, sal de tu ensimismamiento y observa las necesidades de otras personas. Pregúntate de qué forma podrías ayudar. En el servicio y la entrega a los demás podemos dejar de rumiar sobre nuestros propios problemas y experimentar la satisfacción de hacer el bien.

“El éxito, como la felicidad, es el efecto secundario inesperado de la dedicación personal a una causa mayor que uno mismo”.
Viktor Frankl

8. Elige tu actitud

El sufrimiento es parte inherente de la vida del ser humano. Nadie está exento de atravesar pérdidas, enfermedades, crisis, conflictos o injusticias. Sin embargo, todos tenemos la libertad de elegir la postura que adoptaremos ante dichas situaciones.

Vivir las adversidades desde una mirada de fe nos fortalece y nos lleva a confiar en los planes que Dios tiene para nuestra vida. Eso no significa que no experimentaremos dolor, pero sí que viviremos en la paz y la alegría que solo la presencia de Dios puede traernos en esos momentos.

“La alegría del amor de Dios, la verdadera alegría, nunca puede ser quitada. Siempre permanece, incluso en medio del sufrimiento”.
San Agustín

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Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad del Valle de México y está certificada como Coach Ontológico por parte del Tecnológico de Monterrey CEM. También tiene una especialidad en Logoterapia por parte del Instituto Mexicano de Tanatología. Instructor y facilitador en temas de desarrollo humano y empresarial, tales como: Sentido de Vida y Trabajo, Inteligencia emocional, Liderazgo, Coaching, Comunicación Asertiva, entre otros. Actualmente es Socia Fundadora de Sensum, empresa especializada en estrategias de sentido para empresas y personas.