La Piedad de Miguel Ángel: 5 datos sorprendentes que quizá no conocías de esta obra maestra

Leer más
COLUMNA

Cultura Bíblica

¿Qué celebramos en la fiesta de la Transfiguración del Señor?

¿Por qué Jesús se transfiguró ante sus discípulos? Descubre el significado de este acontecimiento, su relación con la Pasión y la Resurrección, y el llamado que hace a todos los cristianos a seguir a Cristo sin miedo.

5 agosto, 2026
¿Qué celebramos en la fiesta de la Transfiguración del Señor?
La Transfiguración del Señor nos recuerda que, después de la Cruz, siempre está la gloria de la Resurrección.
Agréganos como tu fuente favorita en Google
Agrega Desde la Fe en

Cada año, la Iglesia celebra la fiesta de la Transfiguración del Señor, uno de los episodios más significativos de la vida pública de Jesús. En este pasaje, el rostro de Cristo resplandece ante tres de sus discípulos, quienes contemplan por un instante la gloria del Hijo de Dios. Pero ¿qué significa realmente este acontecimiento y por qué ocupa un lugar tan importante en los Evangelios?

La transfiguración del Señor: evangelio de san Mateo

La Transfiguración del Señor.
La Transfiguración del Señor.

En aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y subió con ellos aparte a un monte alto. Se transfiguró delante de ellos, y su rostro resplandecía como el sol, y sus vestidos se volvieron blancos como la luz. De repente se les aparecieron Moisés y Elías conversando con él. Pedro, entonces, tomó la palabra y dijo a Jesús:

“Señor, ¡qué bueno es que estemos aquí! Si quieres, haré tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías”.

Todavía estaba hablando cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra y una voz desde la nube decía:

“Este es mi Hijo, el amado, en quien me complazco. Escúchenlo”.

Al oírlo, los discípulos cayeron de bruces, llenos de espanto. Jesús se acercó y, tocándolos, les dijo:

“Levántense, no teman”.

Al alzar los ojos, no vieron a nadie más que a Jesús, solo. Cuando bajaban del monte, Jesús les mandó: “No cuenten a nadie la visión hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos”.

¿Qué ocurrió en la Transfiguración de Jesús?

Hay datos importantes para considerar este pasaje como una manifestación divina, técnicamente se le llama teofanía. Jesús adquiere una blancura radiante que no es propia de este mundo, algo parecido al resplandor que tenía Moisés después de hablar con Dios al bajar del Sinaí (cfr. Ex 34,29-35); también se aparecen dos personajes clave del Antiguo Testamento que ya habían muerto mucho tiempo atrás, Moisés y Elías.

Por último, aparece una nube luminosa, análogo a la nube que llenó el tiemplo de Jerusalén el día de
su dedicación (1Re 8,10-11) y una voz desde ella que dice: “este es mi hijo muy amado en quien tengo
mis complacencias, escúchenlo”
comparable a la voz venida del cielo el día del bautismo de Jesús por
parte de Juan Bautista (cfr. Mt 3,17).

La condición divina de Jesús ciertamente fue aceptada por sus discípulos hasta después de su resurrección y tal vez, la preocupación de Jesús era evitar la proliferación de relatos extraordinarios sobre su identidad.

Te recomendamos: Lo que realmente ocurrió cuando Jesús “descendió a los infiernos”

¿Tiene algún significado especial el que la transfiguración se haya realizado en un monte alto? ¿Por qué se identifica este monte alto con el monte Tabor?

La Transfiguración.
La Transfiguración.

Los tres evangelios sinópticos nos narran el episodio de la trasnfiguración de Jesús en el monte alto. Los tres evangelistas coinciden en narrarlo inmediatamente después de que Pedro dijera que Jesús era el mesías y acto seguido Jesús les anunciara por primera vez que tendría que padecer, morir y al tercer día resucitar.

Como se observa en el pásaje del primer anuncio de la pasión las palabras de Jesús causaron tal desconcierto que Pedro intentaba persuadirlo. Jesús lo corrigió con fuerza diciéndole que no pensaba como Dios, sino como los hombres. Dentro de este contexto la trasfiguración es una confirmación de obra y palabra sobre la gran jerarquía de Jeús. Es aquel que irradia la gloria, reune a Mosiés y a Elías, representantes de la Ley y los profetas; la voz venida del cielo corrobora que es el Hijo amado y que es menester escucharlo. El sentido del “monte alto” puede querer rememorar la alianza en el monte Sinaí, que es otro monte alto en el camino que hicieran los Israelitas entre Egipto y la tierra prometida (Ex 19,33-34).

El monte alto del Sinaí es un lugar donde coinciden las historias de Moisés y de Elías. Ahora Jesús también se encuentra dentro de ese contexto, pero como mediador de una Nueva Alianza, en este sentido sería un nuevo Moisés. La identificación del monte alto, con el monte Tabor, Según la “Catholic Encyclopedia, voz Tabor” proviene más bien del siglo cuarto de nuestra era, cuando este monte se convirtió en lugar de peregrinaje. También se construyeron algunas iglesias y una basílica.

Dentro del contexto del segundo domingo de cuaresma, la lectura de la transfiguración del Señor Jesús es la misma que tiene en los evangelios, a saber, animarnos con el testimonio de obra y de palabra para seguir a Jesús, convirtiéndonos de todo corazón, pues Él es el Hijo del Padre, mediador de la Nueva Alianza.

¿Qué dicen los evangelistas de cuándo ocurrió la Transfiguración?

La narración de la Transfiguración del Señor está presente en los tres evangelios sinópticos. La ubicación de este acontecimiento es igual en todos los evangelios porque todos colocan la Transfiguración del Señor después del primer anuncio de la pasión del Señor y las condiciones para seguirlo.

Sin embargo, los evangelios de Marcos y Mateo nos narran que la Transfiguración sucedió a los seis días del primer anuncio.

En cambio San Lucas nos dice que pasaron “como ocho días”.

Los números ciertamente pueden ser usados en forma simbólica; por ejemplo, es muy evidente que San Juan usa el número seis en el sentido del día de la creación del hombre, porque en el libro del Génesis se nos narra que Dios creó al hombre al sexto día (Gn 1,26-31).

El número ocho, en cambio, hace referencia al octavo día que en el conteo cristiano de la semana corresponde al día de la Resurrección del Señor. Por tanto, la datación que nos ofrece este día san Lucas puede darnos a entender la relación que existe entre la Transfiguración del Señor y su Resurrección. Esto parece corroborarse por el hecho de que San Lucas nos dice que Jesús dialogaba con Moisés y Elías a propósito de aquello que estaba por suceder en Jerusalén, a saber, su Pasión, Muerte y Resurrección.

Te recomendamos: Oración por la fiesta de la Transfiguración del Señor

Seguir a Cristo, no a nuestros miedos

El nombre que tenemos como grupo humano desde la primera generación es “cristianos”, esto lo testimonia el libro de los Hechos de los Apóstoles que nos narra que en Antioquía de Siria fue donde por primera vez se les llamó a los discípulos del Señor Jesucristo “cristianos”. Este título designa a un grupo de personas partidarios, seguidores.

Por ejemplo, existían los seguidores y partidarios de Herodes, a estos se les llamaba “herodianos”. Nosotros somos cristianos en el sentido más propio de la palabra desde el día en que fuimos bautizados, porque hemos sido insertados a la persona de Cristo.

“Muerto con Cristo para resucitar con Cristo”, dice San Pablo. Por ello, es fundamental reencontrarnos con el liderazgo del Señor Jesucristo en nuestras vidas como individuos y en la vida de la comunidad.

Podemos observar cómo Jesús está unido íntimamente al Padre, pues es el mismo Dios quien nos indica, a nosotros sus discípulos, que “este es Su Hijo amado”. Y hay que escucharlo.

En particular debemos considerar que el seguimiento del Señor implica tomar la Cruz de cada día, implica no seguirnos a nosotros mismos, ni seguir a nuestros miedos. Hay que seguir al Señor. Todo seguimiento de Cristo pasará necesariamente por la Pasión y por la Cruz, pero la meta definitiva no está en este mundo, sino en la gloria eterna.

Agréganos como tu fuente favorita en Google
Agrega Desde la Fe en