La inesperada relación entre El Señor de los Anillos y la IA que explicó el Papa en Magnifica Humanitas

Leer más

San Bernardino de Siena: el santo que difundió el monograma JHS

Cada 20 de mayo, la Iglesia Católica celebra a San Bernardino de Siena, fraile franciscano reconocido por su amor al Nombre de Jesús, su poderosa predicación y su vida entregada a la evangelización.

19 mayo, 2026
San Bernardino de Siena: el santo que difundió el monograma JHS
San Bernardino de Siena difundió el monograma del nombre de Jesús: JHS.
Agréganos como tu fuente favorita en Google
Agrega Desde la Fe en

San Bernardino de Siena es uno de los santos más conocidos y queridos en la Iglesia, y es que el trabajo que realizó este franciscano no fue poca cosa. Predicó por toda Italia durante más de 30 años como se lo prometió a San Vicente Ferrer, a quien conoció en Piamonte.

A Fray Bernardino se le considera el más grande orador de su tiempo, pero, además, fundó y/o reformó unos 400 conventos y monasterios y, a nombre de Jesús, realizó varios milagros que constan en sus biografías. Este santo influyó fuertemente en la moral del Renacimiento.

Te recomendamos: San Dunstán: El santo que engañó y venció dos veces al demonio

¿Quién fue San Bernardino de Siena?

Nació en Toscana, Italia, en 1380, en el seno de una familia noble, los Albizeschi. Su padre fue gobernador de Siena, pero cuando tenía tres años de edad falleció su madre y tres años después su padre, razón por la que se fue a vivir con una tía quien se esmeró en darle una buena educación.

De joven se afilió a una asociación piadosa llamada “Devotos de Nuestra Señora”, que se dedicaba a hacer obras de caridad a los más pobres.

Estudió en Siena Derecho civil y Derecho Canónico. Hacia el año 1400, durante la epidemia que azotó la ciudad, cuidó enfermos en el hospital de Santa María della Scala junto con sus compañeros de la asociación. 

Bernardino cuidaba con esmero en cuerpo y alma a los enfermos, preparándolos para un bien morir y en paz con Dios, arrepentidos de sus pecados.

Te recomendamos: Las claves del éxito de los franciscanos para evangelizar Nueva España

Entrada a la orden franciscana

En 1402, tras un largo periodo de discernimiento, decidió entrar como religioso franciscano, recibiendo el hábito el 8 de septiembre, día de su nacimiento y también festividad de la Natividad de la Virgen María, fecha que significó mucho para él. Tiempo después, en la misma fecha, recibió también la orden sacerdotal.

Sus primeros años de sacerdocio fueron solitarios, vivía retirado, dedicándose al estudio y la oración. De hecho, pasó un periodo en que sus prédicas no tenían éxito. Entonces, le pidió a la Virgen que lo capacitara para dedicarse a evangelizar.

Desde 1418, hasta su muerte, Bernardino recorrió pueblos, ciudades y campos, predicando con fervor. Después de un tiempo, se vio en la necesidad de hablarle a la gente en las plazas públicas, pues la gente que lo buscaba para escucharlo no cabía en las iglesias.

Te recomendamos: San Juan de Dios: el santo que defendió a los enfermos mentales

Difusor del monograma JHS

Recorrió toda Italia a pie, haciendo prédicas. Y por todas partes llevaba consigo un estandarte con tres letras JHS que significan: Jesús, Hombre, Salvador. De este modo, invitaba a la gente a sentir un gran amor por el nombre de Jesús.

Por los distintos lugares que pasaba, quedaban en las iglesias los estandartes con el monograma, volviéndose una tradición que hasta el día de hoy podemos ver en todo el mundo.

Problemas con la Inquisición

Este gran santo también se enfrentó a la envidia de los que no soportaban el éxito de sus prédicas. En 1427 fue acusado de herejía. Sin embargo, compareció ante un juez de Roma que lo absolvió de las falsas acusaciones que le hicieron.

Ese mismo año, el Papa Martín V le ofreció el obispado de Siena pero él prefirió seguir como misionero y lo rechazó. En 1431, recibió nuevas ofertas para que aceptara ser el obispo de Ferrara, y en 1435, el de Urbino. Por esta razón, él ha sido representado en el arte sacro con tres mitras en el piso, ya que rechazó los tres obispados. 

El Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, Segismundo, buscó el consejo de Fray Bernardino e incluso lo acompañó a su coronación en Roma en 1433.

En 1437 fue elegido como Vicario General de los Franciscanos observantes de Italia y en 1438 representó a toda la Orden de Italia, pero no tardó mucho en solicitar al Papa su dimisión para poder seguir evangelizando, pues era feliz predicando en plazas públicas ante miles de personas que acudían a escucharlo. En este cargo continuó hasta 1442.

Viajó al Reino de Nápoles en 1444 para seguir predicando, pero ese mismo año falleció en Aquila, Italia, el 20 de mayo.  Fue canonizado en 1450 por el Papa Nicolás V, a seis años de su muerte.

Legado de San Bernardino de Siena

Bernardino de Siena inspiró miles de vocaciones: cuando entró en la comunidad de franciscanos obsdervantes, solamente había 300 en Italia; cuando él murió, había más de 4 mil.

Él es el santo patrono de varias ciudades y le rezan quienes están enfermos con problemas respiratorios.

En México, uno de los templos y conventos más importantes del siglo XVI, ubicado en Xochimilco, fue dedicado por franciscanos a Fray Bernardino de Siena en 1535, y actualmente es la catedral de esa diócesis, y destaca por sus magníficos retablos dorados y obras de arte. 

Agréganos como tu fuente favorita en Google
Agrega Desde la Fe en


Autor

Lic. en Lengua y literaturas hispánicas por la UNAM, con experiencia en edición digital y redes sociales. Ha sido editora de los sitios web Padres e hijos, Cocina Fácil y colaborado en National Geographic y Muy Interesante. También fue editora en la Diócesis de Azcapotzalco y actualmente es reportera en Desde la Fe.