San Constancio de Perugia: obispo y mártir que dio la vida por Cristo
San Constancio, obispo y mártir del siglo II, es un ejemplo de fidelidad y valentía cristiana. Descubre su historia, su martirio y su legado espiritual.
San Constancio de Perugia es uno de esos santos cuya memoria no se apoya en abundantes datos biográficos, sino en la firmeza de su fe, su entrega pastoral y su fidelidad a Cristo hasta el derramamiento de su sangre. Su testimonio continúa siendo un referente de valentía evangélica y esperanza para la Iglesia, especialmente en contextos de persecución cristiana.
¿Quién fue san Constancio?
La información histórica sobre la vida de San Constancio es limitada. No obstante, la tradición cristiana coincide en que desde joven se distinguió por su celo apostólico, su generosidad con los fieles y una marcada austeridad personal, virtudes que lo hicieron destacar dentro de la comunidad cristiana de su tiempo.
Antes de cumplir los treinta años fue elegido obispo de Perugia, decisión que respondió no a su edad, sino a su madurez espiritual, su sabiduría y su entrega al servicio pastoral. Se le recuerda como un pastor misericordioso y providente, especialmente durante los años de persecución contra los cristianos en el siglo II.
Persecución y martirio de San Constancio
De acuerdo con una de las tradiciones más extendidas, San Constancio mártir fue arrestado durante las persecuciones promovidas bajo el emperador Marco Aurelio. En ese contexto, sufrió torturas y finalmente fue decapitado por su fe junto con varios miembros de su comunidad cristiana.
Otra tradición sitúa su martirio durante el gobierno del emperador Antonino Pío. Según este relato, fue llevado ante el cónsul Lucio, quien ordenó que fuera azotado brutalmente y posteriormente encerrado, junto con otros cristianos, en un horno encendido —o, según otras versiones, en agua hirviendo— del que salieron ilesos por la gracia de Dios. Este hecho provocó la conversión de sus carceleros, quienes más tarde lo ayudaron a escapar.
Tras regresar a prisión, San Constancio de Perugia se refugió en la casa de un cristiano llamado Anastasio. Sin embargo, poco tiempo después ambos fueron arrestados nuevamente. Tras permanecer encarcelado en Spello y Asís, el santo fue finalmente decapitado en la ciudad de Foligno, consumando así su martirio.
TE RECOMENDAMOS:
16 de enero: la Iglesia celebra a San Marcelo, Papa y mártir
San Constancio en la tradición cristiana
San Constancio en la tradición cristiana
Después de su martirio, los fieles trasladaron los restos de San Constancio a Perugia, donde fueron sepultados en un lugar conocido como Areola foris Porta San Pietro. En ese sitio se edificó posteriormente la primera catedral de la ciudad.
En el año 178 se levantó un mausoleo en su honor, y más tarde, en 1205, fue consagrada la actual Iglesia de San Constancio, donde hoy se veneran sus reliquias.
Fiesta de San Constancio: fe, tradición y memoria viva
La memoria de San Constancio, santo patrono de Perugia, no permanece solo en los muros de la ciudad, sino en la fe de quienes encuentran en su vida un ejemplo de fidelidad a Cristo, valentía y esperanza en medio de la persecución. Su testimonio recuerda a la Iglesia que la fe cristiana se sostiene incluso en la prueba y que el amor a Cristo es más fuerte que el miedo y la muerte.
La fiesta de San Constancio se celebra el 29 de enero, fecha en la que la ciudad de Perugia honra a su patrono con especial devoción. Como parte de esta celebración, es tradición preparar el tórtolo, un pastel en forma de anillo elaborado con frutos secos, conocido también como la Rosca de San Constancio, signo de celebración comunitaria y memoria viva de este santo mártir.



